

Por AUGUSTO ELMORE
EL columnista principal de un diario de la oposición hace recuento de los reclamos contra Fujimori: "El gobierno no ha retrocedido en un solo punto decisivo vinculado a los derechos humanos, la libertad de expresión, la seguridad ciudadana, el estado de derecho o el antipopular programa económico", dice. Creo que la verdadera madre del cordero se encuentra en lo último: el programa económico. Si lo hacemos populista, lo demás no importa. Como en el Perú de Alan García.
Creo que el verdadero enemigo de Fujimori no es la oposición, ni siquiera la más recalcitrante. Sus verdaderos enemigos están en lo que se viene a llamar el Fuero Militar, que es donde se encuentran los culpables del escándalo La Rosa (que tanta mella ha hecho en la popularidad del Presidente), así como aquellos que urden las acusaciones insolutas contra la prensa (de paso, repetidas por el propio Presidente), o los ataques arteros contra periodistas, rotura de lunas y robo de llantas de auto de magistrada no sumisa, todos ellos, evidentemente, concebidos y perpetrados por infrahumanos mentales, etc. Esos son los verdaderos enemigos del gobierno y los que más mella le han hecho. Aparte, claro, del comportamiento sumiso de la mayoría del Congreso.
En suma, muchas cosas afectan a la popularidad del gobierno. Con razón el bajón en las encuestas.
El Japón otorga crédito para lucha contra la pobreza, informan. Creo que mejor hubiese sido una donación. Porque ¿cómo combatir la pobreza endeudándonos, es decir empobreciéndonos cada día más? Hace años que venimos sacrificándonos pagando la deuda dejada por Alan García y sus predecesores, y sin embargo cada día debemos más. Me da la impresión de que no nos están ayudando a pescar sino ahogándonos.
Un diario nacional dice en titular de página y en tres grandes gruesas líneas: El Niño traerá más alzas en alimentos. Quizá termine sugiriendo que Fujimori es el padre de la criatura.
Basta salir a una carretera cualquiera, o una autopista, para darse cuenta de la absoluta ignorancia que en materia vial tienen los transportistas. Me refiero en particular a los camioneros que conducen sus vehículos por el lado izquierdo de la pista, obstruyendo la fluidez del tránsito y obligando a los automovilistas a pasarlos por la derecha (¿cuántos accidentes no se habrán producido por ello?). A ese respecto son imperturbables y prepotentes, como lo suelen ser los ignorantes. Creo que ahora que se ha dado la consigna oficial de ordenar el tránsito (¡hasta en eso tiene que intervenir el presidente de la República!), creo que es hora que la Policía de Carreteras les enseñe a camioneros y transportistas esa regla básica de la educación vial que obliga a que los camiones y vehículos pesados circulen por el carril de la derecha, dejando libre el izquierdo. Así sucede, sin excepciones, en todos los países civilizados. Si queremos simular serlo, hagámoslo como se debe.
¡Qué falta de fraternidad y de simpatía la del alcalde Kouri, al contestar con una perogrullada al alcalde Andrade!: Como si estuviese descubriendo la pólvora, le dijo a su colega limeño que no es lo mismo gobernar al Perú que ordenar Lima. Verdad de Pero Grullo, sin duda. ¡Cuánta amabilidad, qué simpatía! Será que tiene pretensiones. Y eso que arreglar el Callao no es lo mismo que arreglar Lima. Mucho menos el Perú.
Un nuevo atropello contra el ornato y el ordenamiento de la ciudad acaba de ser cometido por la misma empresa que ha colocado gigantescos letreros en todos los distritos condescendientes de Lima, afeando enormemente calles y plazas. Se trata del enorme armatoste colocado en la estrecha esquina de la Av. Aramburú y Paseo de la República, en la acera de enfrente del edificio del Acuerdo de Cartagena, donde, usurpando área de la angosta vereda, se ha instalado una gigantesca armazón para la colocación de anuncios publicitarios. El distrito: Surquillo, claro, donde debe haber algún complaciente funcionario, débil para decir no y ávido de decir sí. Provecho, ciudadano.
Se ha corrido la bola de que el ministerio de Educación, que tiene su sede en San Borja -lugar a prueba de manifestaciones del SUTEP-, tiene planeado mudarse al local del Museo de la Nación, tugurizándolo con su frondosa burocracia y desplazando del mismo al Instituto Nacional de Cultura. Así, el Señor de Sipán quedará entre los escritorios de los funcionarios; y los sindicalistas de la educación tendrán en la Av. Javier Prado cancha libre para sus manifestaciones. Con hartos ventanales para romper durante sus justas como calenturientas protestas.
Después del estallido del polvorín de la Fuerza Aérea en Piura acaba de ocurrir una fuerte explosión en el cuartel militar de Tablazos, en Tumbes. ¿Coincidencia? ¿Descuidos simultáneos? ¿Sabotaje? Por cierto que ambos casos están en investigación, como siempre. De aquí a la eternidad.
El señor Alan García está invirtiendo bien sus ahorros, tan dura y esforzadamente ganados. Nada menos que 27 radios de toda la república le dedican sus espacios diariamente, como si fuera competidor de Servando y Florentino. En París debe haber estudiado eso que se llama marketing, sin duda. Además de otras cosas.