
El Perú En El Corazón
Desde su exilio en Miami, Baruch Ivcher se confiesa
horas antes de que se le retirara la nacionalidad peruana.
El día que respondió a esta entrevista Baruch Ivcher era un ciudadano peruano, según decreto supremo de 1984. Al día siguiente, domingo, él se enteraba vía larga distancia que había dejado de serlo por una resolución directoral firmada por un coronel de la Policía Nacional. Se le volvió a llamar para conocer sus opiniones sobre esta extranjería forzada, y anunciada. "Soy peruano por elección, y así no tenga libreta electoral o pasaporte, lo que sí tengo es paciencia. Hay que proteger al Canal hasta el 28 de julio y escuchar qué tiene que decir el Presidente", dijo.
Desde el piso veinte de un edificio en Bal Harbour, el paisaje era de una serenidad engañosa. Sobre el mar turquesa un yate rasgaba silenciosamente el agua, visión atemperada por el efecto del aire acondicionado sobre una amplia sala blanca.
Paralelamente, en primer plano, Ivcher, cargado de documentos, faxes y fotocopias, se esmera por responder al cargamontón gubernamental en contra suya de la manera más calmada posible. Su médico se lo ha recomendado así. La grabadora no graba. "Llamemos a Montesinos, él sí graba", dice con una sonrisa. En un cuadro grande de Revilla tres mujeres observan fijamente la situación, la del paisaje, la de Ivcher.
General PNP Fernando Dianderas: no le correspondía hablar, pero órdenes son órdenes.
¿Como se imagina que sería un canal de los señores Winter?
-Ahí tal vez tendrían cómo hacer business, negocios. Le digo cómo. Víctor Joy Way vino a mi oficina muchas veces. El fue el interlocutor entre los medios y el gobierno: la famosa pizarra mágica. Nos dijo que iban a ser casi 50 millones de dólares del paquete publicitario estatal para los medios de comunicación. Al principio dijo 32 ó 38 millones, pero luego 50. Para el Canal 4 y el Canal 2, 40%. Dentro de ese 40%, 9 y medio para el 2, y 10 y medio para el 4. Ahí se habló sobre deudas de impuestos. Cuarenta millones de dólares en impuestos deben los medios de comunicación hasta febrero o marzo, si no me equivoco. Pero nosotros no debemos nada, cero. Entonces la presión económica no la aceptamos. Porque además querían darnos consejos sobre a quién invitar, a quién no invitar, qué pasar, qué no pasar. No acepté.
-¿Podría especificar mejor alguno de esos "consejos"?
-Ahora no.
-¿Cuándo fue la última vez que habló con Víctor Joy Way?
-En su cumpleaños, en su casa. Me llamó la atención que me invitara. Para demostrarle que no tenía nada contra él, fui, como amigo. Porque cuando estuvo en mi oficina le dije, olvídate de la política, porque cuando estés fuera de la política tal vez nos veamos nuevamente como amigos. Ahí en su casa, sentado yo al lado de Pandolfi y su esposa, Víctor enfrente. Pandolfi me dijo -porque habíamos tenido una reunión en su oficina y le mencioné todo sobre el acoso, la preocupación mía respecto a esto- y él respondió que le había contado al Presidente, y que éste estaba muy preocupado. Después, a través de nuestra reportera en Palacio le preguntamos al Presidente. Este dijo falso, que Pandolfi no había hablado con él.
Baruch Ivcher tiene un departamento pequeño en Bal Harbour. El médico le ha recomendado paciencia y calma, pero evidentemente eso no resulta fácil con los enredos legales a los que lo somete el gobierno.
-¿Cómo empezó esto? La relación entre usted y su canal con el gobierno, especialmente con los militares, era bastante cordial.
-Nosotros creemos en nuestras Fuerzas Armadas, creemos en serio en ellas. Sabemos de su lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Por tal razón, cuando en el mes de setiembre estalló el caso "Vaticano" y Luis Iberico recién cumplía menos de dos meses como director de Contrapunto, se acordó difundir los casetes que habíamos recibido del contralmirante Jorge Hesse, si no me equivoco, jefe del Servicio de Inteligencia Naval. Se trataba de las grabaciones de conversaciones radiales entre algunos oficiales militares y narcotraficantes, conversaciones grabadas por la Marina. Iberico pensó que era el momento de presentarlo. Iberico era en ese entonces uno de los hombres más estimados del general Hermoza: había sido el primer periodista en llegar al Cenepa. Estábamos seguros de que el día lunes vendrían las autoridades militares para pedir el casete, felicitarnos e investigar. Al contrario, retiraron las tanquetas que brindaban protección al Canal. Al día siguiente empezaron las amenazas contra mí, a través de un mensajero que llegó al Canal.
Luego, el 23 de mayo sorpresivamente salió el Comando Conjunto con su famoso comunicado 002-97. Hasta ese entonces, siempre cuando decía yo que me quieren hacer daño, la respuesta de gente como Joy Way era "estás enfermo, siempre piensas que te están persiguiendo".
-Antes de eso, ¿Frecuencia Latina tuvo denuncias periodísticas que nunca fueron transmitidas?
-Yo no lo sabía, pero me enteré por el mismo Iberico que en la administración anterior de Contrapunto hubo algunos cuantos reportajes que no se transmitieron. Entre ellos esas conversaciones radiales. Gracias a Dios los periodistas se quedaron con el archivo.
Abogado Elías Laroza: las últimas medidas no tienen pies ni cabeza. Pero sí intención dolosa.
-¿Tiene usted copias de la solicitud de su nacionalización?
-Por suerte. Están en Lima. Sospecho que un ex gerente mío, que se llevó consigo muchos documentos de Paraíso y que ahora está en comunicaciones con el SIN, les ha jurado que junto con las cajas de cosas que se llevó estaban esos documentos. Y ellos, sin saber que al menos en eso me he cuidado, porque en verdad soy desordenado, han pisado el palito. Los del SIN libraron a este ex gerente de una denuncia de la SUNAT. El les está entregando todo esto a cambio de su pellejo.
Enrique Escardó, director de Gente: pocas veces se le ha escuchado a nivel policial con tanta diligencia.
-El general Dianderas, en la conferencia de prensa que dio la semana pasada, dijo que él sólo estaba ahondando una denuncia periodística...
-Me imagino que en la próxima conferencia de prensa representará a La Chuchi, al Mañanero y al Chino.
-Frecuencia Latina ha difundido nuevas grabaciones de chuponeo telefónico. El hecho que ustedes conserven fuentes a cierto nivel supone un malestar interno...
-Son muy pocos en la cúpula. El resto está asustado. ¡Están grabando! Hemos escuchado testimonios de gente que estuvo presente cuando encontraron micrófonos en el Consejo de Ministros, ahora en diciembre o enero. ¡Micrófonos en el Consejo de Ministros! Se armó un escándalo interno.
Ahora sabemos que los Winter han ofrecido un 20% y el 25%, no sé si juntos o separados, de mis acciones.
-¿Qué tan cerca o lejos del Canal han estado ellos últimamente?
-Señor, desde el día que empezaron los problemas el señor Samuel Winter no ha pisado el Canal! Tenía miedo que la gente lo recibiera de la manera que se merece. Recién ahora fue con un desconocido, subió a la oficina de gerencia general, se quedó ahí 10 minutos, preguntó cómo va todo, qué tal la facturación, sólo pasaba por aquí de casualidad y chau.
-Es un socio, podía haber visitado la gerencia antes...
-Nunca. No sé qué quiso demostrar a la persona con la que vino. Raro, muy raro. Luego, el mismo día que sale el comunicado del Comando Conjunto, en mayo, los Winter estaban en el despacho del general. ¿Dónde se ha visto que el Comando Conjunto en pleno, con el señor Vladimiro Montesinos a la cabeza, reciban a socios minoritarios de un canal de televisión? Después salieron ambos con sus comunicados, por un lado los socios, por el otro los militares, diciendo "nos hemos puesto de acuerdo". ¡¿Qué acuerdo es ese?!
-Después reclutaron a otros...
-Seguro. En la revista Sí, el nuevo consuegro de mi socio, Alfi Wolfenson, tiene intereses. El dice que solamente prestó dinero. Pero tiene intereses con Carlos Maraví, el propietario.
-Arturo Salazar Larraín, protestando en contra del acoso hacia Frecuencia Latina y hacia su persona, aclaró que lo hacía a pesar de que usted "no era santo de su devoción". Hay más de una persona que defiende el principio, pero mantiene una distancia frente a usted. ¿Por qué la provoca usted?
-Primero, está prohibido tener éxito. La quema contra mi persona viene de mucho antes. Por ejemplo, César Hildebrandt. Qué pasó con Hildebrandt: Yo estaba fuera del Perú en esa época que tenía que salir su programa, no me acuerdo el nombre. Mendel Winter se acercó a él cuando quería difundir un reportaje sobre el Comandante Camión. Le dijo que Baruch Ivcher había ordenado que cancelara el programa. Yo no sabía nada. Es la típica política del señor Mendel Winter. Le doy mil ejemplos más. Ricardo Belmont. En los días 21 y 23 de diciembre, 1991, yo estuve fuera del Perú. En ese entonces, la esposa de Belmont regaló cosas a los niños en la Plaza de Armas. Esa misma noche 90 Segundos criticó a la señora, y Belmont se molestó muchísimo. Salió un editorial feo, horroroso, asqueroso, contra Belmont, Iván Dibós y la esposa de Belmont. Al día siguiente los Winter fueron donde Belmont y le dijeron: "No podemos con este loco". Ese loco era yo. Esto me lo contó Iván Dibós. Yo no sabía nada, no estaba en el Perú. Me enteré después de más de un año. Yo ahora le envío el mensaje a Belmont: todo lo que te dijeron es falso.
Vamos ahora al 5 de abril de 1992: salió en La República que le dije al presidente Fujimori, en la reunión que hubo con los propietarios de los medios de comunicación, que el Canal 2 estaba a su disposición. ¡Esa fecha Baruch Ivcher había tenido un accidente y estaba en Miami, herido, no caminaba, casi vegetal!
Mendel Winter estuvo ahí. Se levantó frente a todos -esto me lo contó Nicanor Gonzales y Manuel Delgado Parker- y luego de escucharle decir a Fujimori lo que pensaba hacer, él dijo: "Señor Presidente, el Canal está a su disposición. Lo que quiera señor Presidente". Y luego fue al Canal. Una tanqueta quería entrar con un coronel. El gerente, con la gente que llegó ahí -era un domingo por la noche- no los dejaban pasar. Mendel Winter gritó al gerente y lo desautorizó, y dijo: "Señor coronel, pasen ustedes". Tiempo después le pregunté al Presidente durante un viaje si eso había sido así. Se quedó solo con una sonrisa, no me respondió.
Es decir, todas las cosas malas que han pasado en el Canal me las achacan a mí, y claro, ¡la gente ya no me soporta! Pero mire usted el comportamiento de la gente que trabaja conmigo. ¿Dicen que soy un miserable, que no pago? Mire usted cómo esa gente cree en mí.
-Sin embargo, hay algo de irónico que gente que fue muy crítica con usted sea la que ahora esté defendiendo su derecho a la...
-No, no, ellos no están defendiendo mi derecho, ellos están defendiendo el derecho de expresión de todos.
-Iba a decir derecho a la propiedad, también...
-Lógico, porque lo que está ocurriendo aquí ya apunta a otra cosa.
-¿Usted esperaba este apoyo?
-No... Pero no es sólo a mí, es a un montón de cosas. Lo que pasa es que también hay gente del SIN que me vende como hipócrita. Ojalá fuera hipócrita. Tendría un 95% de enemigos menos. Yo soy muy francote. No tengo pelos en la lengua. Digo lo que siento, digo lo que pienso. Y hay algunos que no les gusta escucharlo. Creo que lo que está haciendo ahora la prensa libre es defendiendo, ya no la libertad de prensa, sino todas las libertades.
-¿Esta actitud le ha cambiado la opinión que tenía de la prensa, de los colegas?
-Mi respeto es a todos esos periodistas que están batallando por las libertades que merece el ser humano.
-El equipo periodístico del Canal 2 es el que está dando la cara...
-Ellos con todo el derecho del mundo.
-¿No ha pensado que usted debería estar con ellos ahora?
-Me gustaría. Pero sé que no llegaría donde ellos. Llegaría a los sótanos.
-¿Cree que se atreverían a tocarlo, al escándalo periodístico internacional?
-Estoy seguro. Me ha advertido la misma gente que nos denuncia inmoralidades -los buenos agentes, los que demuestran que quieren a la patria- que hay un plan para hacerme daño a mí y a mi familia. Mire, con todo lo que está pasando, no hay duda. Le doy los nombres confirmados: coronel Ibsen del Castillo, él es el jefe; teniente coronel Julio Rebata Espíritu, mayor Julio Relaisa Palomino y suboficial Perea, todos éstos se encuentran ahora en Estados Unidos. Están dedicados a la investigación financiera y de propiedades. Hay un segundo grupo de tres personas más que han venido para hacerme daño físico, y se me recomienda que salga algunos días de Miami. Los oficiales Del Castillo y Rebata son de máxima confianza de Vladimiro Montesinos.
-¿Ha tenido indicios de acoso acá en Miami?
-No, pero sí han visto aquí -antes de llegar yo- gente filmando el edificio donde vivo. He tenido confirmación de autoridades norteamericanas que el coronel sí ha venido, aunque parece que las otras personas no han entrado por Miami.
-¿Qué impresión hay de todo esto en la colonia judía?
-No lo sé, no estoy ahí.
-¿Antisemitismo es un término que ronda esta situación?
-Mi caso tiene algo de antisemitismo. Es por la facilidad de acusar al judío. En el periódico El Mañanero, al que tiene acceso el gobierno, mire este titular: "El judío Ivcher nunca fue peruano". Nunca ponen el japonés Fujimori.
¿Y si no hubiera nacido en Israel, si Israel no hubiera vendido Kafires al Ecuador, si el general Moncayo no hubiera sido agregado militar en Israel? ¡Y todo lo de la parte económica! Millones de dólares al año por compra de colchones, dicen. ¿Dónde están? De Productos Paraíso del Perú lo que el Ejército compró desde enero del 91 hasta junio de este año, no ha llegado a los 450,000 dólares en total. Los otros millones más fueron a través de Alberto Venero. Nosotros vendimos espuma, no colchones. Venero le vendió los colchones al Ejército.
-¿Cómo son sus días en Miami?
-Yo estoy acá, mis ojos y mi corazón en Lima. Soy peruano por el orgullo de pertenecer a los otros 24 millones. Yo no nací en este país, aprendí a quererlo, por eso estoy luchando. Para mí sería fácil levantarme e irme: tengo cola de personas que quieren comprar mis empresas, y con muy buena plata. Cola.
-¿Por qué no lo hace?
-¿Qué cara daría a mi gente en Lima?
-¿Cómo pasará Baruch Ivcher este 28 de julio?
-Antes de esto, pensaba que con mi gente en Lima. Ahora han demostrado que sea como sea me están buscando vivo o muerto. O que quieren ver en estos momentos, sentado en mi oficina, a alguno de los Winter.
¿Acciones? Sí, Gracias
Paralelo al drama de la nacionalidad, el libreto estaba preparado para consumar el despojo empresarial.
AUN antes de que se conociera la disposición que retiraba la nacionalidad peruana a Baruch Ivcher, los hermanos Mendel y Samuel Winter tenían ya redactada una demanda de amparo que les permitiría disponer de Frecuencia Latina.
Generalmente se piensa que los socios de una empresa deberían tener un mínimo de solidaridad, pero esta vez ha ocurrido todo lo contrario.
Y aunque les asistiera la razón a los Winter, es difícil que en las circunstancias que han rodeado la persecución contra Ivcher, no parezcan parte de una tramoya montada en las altas esferas del poder fujimorista.
Cuando el 23 de mayo pasado, el Comando Conjunto de las FF.AA. condenó a Ivcher, señalándolo como enemigo de los altos intereses nacionales, ya los Winter sintieron que tenían que diferenciarse y así lo hicieron presentando una carta y visitando al general Nicolás de Bari Hermoza.
Las relaciones entre Ivcher y los Winter estaban deterioradas desde tiempo atrás. Los segundos sentían que habían sido desplazados de mala forma por Ivcher, que pasó a ser accionista mayoritario por una serie de decisiones reñidas- según alegan los Winter- con acuerdos societarios.
La comunidad judía, por su parte, resentía esta sorda lucha por el poder y el dominio de una televisora cuya existencia fue, desde sus orígenes, disputada por varios socios. Incluso llegó a nombrar dos negociadores -Isaac Goldenberg y Adan Pollack- para lograr que la compra de las acciones de la viuda e hijas de Bernardo Batievsky, fallecido súbitamente, pudiera realizarse sin acentuar la acidez en las relaciones de ambos socios.
Samuel y Mendel Winter cuando visitaron Frecuencia Latina en 1992. Ahora la visita tiene un interés más concreto.
Aceptando, pues, que había contenciosos entre los accionistas mayoritarios -uno auténticamente minoritario es Remigio Morales Bermúdez con un exiguo 1%- la acción de amparo de los Winter no parece muy congruente con un tema que es más bien materia que debiera verse en un juzgado civil y no en uno de derecho público.
La celeridad del juez en admitir no sólo un primer recurso ( que se dice fue obra de Javier Valle Riestra) sino de aceptar sustituirlo por uno segundo que elaboró Aníbal Quiroga, da que pensar. Este asegura sin embargo que el trámite para resolver el amparo respetará los plazos procesales.
La historia de encuentros contrarios entre Quiroga y los abogados Elías Laroza y Armando Lengua tiene, por su parte, también larga data. Mientras que Quiroga defendió en el pasado a Televisa -alegando entonces que los extranjeros tenían derecho a ser propietarios de medios de radiodifusión-, Elías Laroza fue abogado de Genaro Delgado Parker.