Operación Chupón



Operación Chupón
Espionaje telefónico: todos los hilos conducen a Montesinos.

Las modernas centrales de escucha usadas por el SIN y otras dependencias de Inteligencia permiten interferir llamadas sin necesidad de "pinchar" la línea.

LOS recientes casos de "chuponeo" telefónico denunciados por Canal 2 han levantado una grande y justificada polvareda política en el país, pero en realidad aquello de escuchar las conversaciones ajenas es un hábito que ya se le conocía al sector uniformado del régimen.
El pasado viernes 27 de junio, en el discurso de orden que se pronunció al celebrarase el Día de las Comunicaciones del Ejército, se recordó con orgullo la contribución de la tecnología de escucha desplegada al interior de la residencia nipona, para el éxito de la operación "Chavín de Huántar".
Según fuentes militares, en esa fecha el oficial Roberto Huamán Azcurra, íntimo colaborador de Vladimiro Montesinos ascendido últimamente a Coronel por considerárselo uno de los artífices de la referida operación, circuló muy contento por los pasillos del Servicio de Inteligencia.

Escuchar conversaciones ajenas, viejo hábito.

Huamán, sin embargo, no siempre ha sido agasajado por su participación en este tipo de actividades. De hecho, saltó a la fama al ser procesado judicialmente en 1991, acusado de espionaje telefónico junto con el entonces jefe del SIN, general EP (r) Edwin Díaz, luego de que la comisión investigadora del Congreso presidida por Javier Diez Canseco los encontrara responsables.
En su manifestación ante el juez del Primer Juzgado, Rafael Menacho, Huamán señaló que era director de Apoyo Electrónico en el SIN y que se dedicaba a la obtención de información en los campos políticos, económicos y sicosociales a través de medios electrónicos. Entre sus más cercanos colaboradores, dijo, se contaban personal del Ejército y civiles técnicos en electrónica. Afirmó también que recibía una ayudita de sus amigos de la Compañía de Teléfonos.

"El Oidor" Montesinos y sus conexiones: el coronel Huamán y el general Salazar Monroe, del SIN.

Fuentes del Ejército afirman que Huamán continuaría hasta hoy en esa labor y que su ascenso no habría sido del agrado de un buen sector de la oficialidad.

"CHUPONEAR" 2,000

Ahora, si bien el "chuponeo" es una vieja costumbre, las formas de hacerlo han cambiando en consonancia con la modernidad llegada a nuestro país en el umbral del 2,000. El congresista Polo Gamarra (FIM) afirma, por ejemplo, poseer información sobre un supuesto plan "SICMA 97", por el cual se piensa adquirir modernos equipos de escucha para los Servicios de Inteligencia de las distintas armas y especialmente para el SIN.
Según él, en 1995 se adquirieron equipos como el Efrat 600, una computadora de grabación múltiple que vino a sumarse a los sistemas móviles de grabación que ya existían. Los sistemas móviles, le habrían informado, se usan para los teléfonos celulares y las centrales de computadoras para los teléfonos fijos, y quien estaría al mando de toda la operación sería el ubicuo Huamán.
Otras fuentes militares también han revelado que los Servicios deInteligencia tienen una capacidad total de grabar cerca de 5,000 líneas, pero en la práctica sólo emplean la mitad de la misma. Las intercepciones del caso recientemente denunciado son muchísimas menos (ver recuadro aparte) y serían sólo un botón de muestra.
Lucho Medina, técnico en comunicaciones de la firma Starlight System, empresa dedicada al rastreo, vigilancia y contraespionaje, señala que años atrás los aparatos de escucha necesitaban tener una central de datos y acceso directo al cableado telefónico (en el caso de los teléfonos fijos), pero que ahora se ha avanzado muchísimo y por ondas codificadoras sencillamente se monitorea el teléfono a ser intervenido. Se "cierra" la señal y automáticamente en una computadora queda activado el número telefónico al que se vigila.
....Estas centrales analizan la voz, almacenan y descifran las conversaciones. Pueden funcionar en un puesto fijo y pueden tener otras minicentrales. Las ondas se trasmiten a través de antenas receptoras muy pequeñas que pueden estar ubicadas en puestos fijos en distintos puntos de Lima. Otra posibilidad sería que la Compañía de Teléfonos diera acceso a las líneas, lo cual, según Medina, haría más fácil el espionaje. Pero la Telefónica ha declarado tajantemente, en un comunicado divulgado el martes último, que no ha consentido ni consentirá que se realicen escuchas telefónicas.

OTROS CASOS

Sin embargo hay que recordar que en diciembre de 1980 fueron intervenidos algunos departamentos en el jirón Washington, muy cerca del local de la antigua Compañía de Teléfonos, donde se encontraba personal de la Marina al que se le señaló como responsable de espionaje teléfonico. (Ver Caretas 627).
En febrero de 1990, en una entrevista radial que se le iba a realizar, el entonces diputado por IU, Manuel Piqueras, vio interrumpida su línea telefónica e ingresó al aire un falso diputado dando declaraciones por él. El propio Piqueras sorprendido llamó a la radio. Se pidió una investigación sobre lo sucedido, pero ésta no prosperó.

Periodistas "chuponeados" hacen sentir su voz de protesta en el Palacio de Justicia.

Una semana después de ese incidente, se dio a conocer la conversación telefónica entre el entonces Comandante General de la FAP Germán Vucetich y el funcionario de la firma Abila & Calpe, diálogo en el que el oficial no quedaba muy bien. Sobre esta intervención tampoco hubo una investigación.
En setiembre de 1990, el diputado Fernando Olivera denuncia la existencia de espionaje telefónico y muestra varias grabaciones, entre ellas la de una conversación de Mario Vargas Llosa con Fernando Belaunde Terry. Se nombró una comisión investigadora presidida por Javier Diez Canseco y se logró la ubicación de una central ubicada en la esquina del Jr. Carabaya y Nicolás de Piérola, donde se intervino al empleado del SIN, Nilo Ocampo Flores.
Se logró comprobar que el 18 de diciembre de 1990 la Compañía de Teléfonos, ante múltiples quejas de la zona de Chorrillos, hizo un chequeo de sus líneas y encontró una avería en la troncal l0l. Al revisarla se descubre que manos extrañas habían perforado un hoyo y que un cable había sido conectado a la troncal interceptándose unas 100 líneas, la mayoría de ellas correspondientes a militares de alta graduación de la Villa Militar.

EL OIDOR

Según las fuentes militares a las que CARETAS ha tenido acceso, las actuales centrales de escucha estarían ubicadas en las instalaciones del SIN en Las Palmas, en el Servicio de Inteligencia del EP. La FAP y La Marina, se afirma, también tienen equipos para hacerlo pero todo el sistema estaría canalizado por el SIN, lo que inexorablemente apunta a su jefe de facto: el ex capitán Vladimiro Montesinos, en cuyos oídos convergerían todas las líneas "chuponeadas".
No es casualidad que los Comandantes Generales de la Marina y de la FAP, el almirante Américo Ibárcena y el general del Aire Esleván Bello, oficiales encumbrados en esas posiciones con la anuencia o el impulso del "Doc", sean hombres que antes manejaron las centrales de Inteligencia de sus respectivas instituciones.
En el Ejército, el director de la Dirección de Inteligencia, general EP Juan Yanqui Cervantes y el jefe del Servicio de Inteligencia, coronel EP Enrique Oliveros Peréz, son también viejos conocidos de Montesinos. Lo mismo puede decirse del general Julio Salazar Monroe, del SIN.
Se calcula que en la capital, aparte del sistema de escucha móvil, habría cerca de 15 PIL -Puestos de Inteligencia de Lima- distribuidos en diversos distritos. Los jefes serían oficiales, en su mayoría del arma de Comunicaciones, y los servicios que se cumplen ahí, de 24 horas de "guardia" por 48 de descanso.
Por otro lado, se sabe que luego de conocerse la denuncia de Frecuencia Latina sobre el espionaje telefónico se dictó orden de inamovilidad en los Servicios de Inteligencia. La orden, se dice, era averiguar de dónde salieron las grabaciones y los disketes de las conversaciones.
En un contexto como éste, la verdad es que resulta inverosímil pensar que los "chuponeros" van a cesar su ilícita actividad por propia voluntad.


Congresista
Jorge Muñiz
y ministro
Marino
Costa Bauer,
ni el oficialismo
se libró.