
EL hecho que el domingo pasado se hayan descubierto tantos chupones en el ambiente periodístico y político no quiere decir que nos chupemos el dedo.
Ese es el mensaje que el gobierno debiera escuchar con toda atención, y también percibir que la gente ya no se traga ciertas falacias.
El Presidente Fujimori, sin embargo, ha insistido en negar lo que parece obvio y, por el contrario, ha aludido a las conversaciones captadas en la madrugada del 13 de noviembre de 1992, poco después del intento de contragolpe y divulgadas por CARETAS 1237, con el afán de demostrar que cualquier particular puede intervenir comunicaciones por teléfono celular.
Después, tanto el Primer Ministro Pandolfi como el presidente del Congreso Víctor Joy Way han repetido la alusión buscando así barajar la nueva y embarazosa revelación del programa `Contrapunto' del domingo.
Ambos, incluso, han llegado a pedir a los periodistas de Canal 2 que colaboren con las autoridades en una investigación, revelando sus fuentes.
Este gobierno no será el más autoritario que haya conocido el país en las últimas décadas, pero sí debe ser el mas cínico.
Cualquier periodista sabe que un scanner de modesto alcance y módico precio puede sintonizar conversaciones por celular, pero esto sucede al azar y eso es lo que seguramente ocurrió en 1992 a una hora en la que pocos aparatos estaban en uso.
Que los interlocutores en cuestión fueran el propio Fujimori hablando desde el interior de la residencia de la embajada del Japón con Vladimiro Montesinos, y después Montesinos intercambiando impresiones con el general Hermoza Ríos sólo demuestra que el colaborador anónimo de CARETAS tuvo mucha, mucha suerte esa noche y: encontró las agujas principales en un pajar de incertidumbres.
Para monitorear centenares o miles de celulares en forma selectiva, en cambio, se necesitan equipos mucho más sofisticados, capaces de activarse automáticamente al leer el "subtono" (o código) de cada aparato individual programado en un sistema de cómputo propio. Y para pescar reiteradamente por lo menos 30 comunicaciones de Mabel Barreto, la productora principal del programa `En Persona', y otras tantas de Eduardo Guzmán, de Canal 9, añadiendo las de otras 88 personas y 39 periodistas -para mencionar sólo las conversaciones registradas en el material entregado a `Contrapunto' hasta la fecha-, es preciso contar con toda una organización e ingentes recursos económicos y humanos.
Más aún, los muchachos de `Contrapunto' señalan que un 20% de las grabaciones y transcripciones recibidas corresponden a teléfonos fijos, conectados a la red de troncales de fibra óptica. Y en esos casos el procedimiento de intervención es aún más trabajoso.
Así que, por favor, estaremos chuponeados pero no nacimos ayer.
