La Larga Vigilia Por La Libertad


La Larga Vigilia
Por La Libertad

Una sucesión de absurdos por parte del gobierno, la esforzada defensa de los periodistas y del público, los efectos de una crisis que le costará caro al Perú. ¿Quién responde?

La noche del lunes 14 se esperaba lo peor en Frecuencia Latina. Trabajadores y periodistas velaron con sus armas de trabajo.

Foto Javier Zapata

El canciller Francisco Tudela justo la semana anterior a la crisis del Canal 2 intentó una defensa del gobierno, llevando la voz cantante y acusando incluso a la oposición de carecer de un proyecto nacional. Intentó salvar a Victor Joy Way que se había despachado diciendo que Cambio 90-Nueva Mayoría tenían un proyecto nacional para los próximos 30 ó 40 años. El asunto no fue del agrado del presidente Alberto Fujimori por las protestas que siguieron a las palabras del saliente presidente del Congreso. Pero la racionalidad de Tudela difícilmente podía seguir conjugando con un régimen que se muestra tan rico en contradicciones e incongruencias. El rumor general que corrió en Lima es que el día martes Tudela renunció a Torre Tagle. El Presidente habría optado porque no trascendiera la noticia para darle visos de un acto protocolar, dentro del cronograma de las festividades patrias. Es inocultable que hay una fisura entre el estilo y la formación jurídica de Tudela y las costumbres sinuosas del gobierno. Este podría ser un momento de definiciones más que de sometimientos.

Competencia De Cinismo Oficial
PARA los periodistas y trabajadores de Frecuencia Latina los días domingo 13 y 14 de julio serán una experiencia inolvidable no sólo por haber alcanzado una audiencia espectacular (que llegó hasta un máximo de 50 puntos) con una programación que conmovió al país sino también por la larga vigilia que congregó a un numeroso contingente de ciudadanos, bloqueando cualquier intento de arrebatar por la fuerza al Canal que se ha convertido en el símbolo de la defensa de la libertad de prensa.

Alberto Fujimori: recluido primero, salió al frente con argumentos que agregan fuego a la hoguera.

Alta dosis de entrega, civismo y entusiasmo juvenil al que se ha respondido con una loca carrera de desatinos y cinismo.
En efecto, al cierre de esta edición, martes 15, el gobierno intentaba por todos los medios bajar la tensión política generada por sus propios desaciertos.
Eligiendo el oblicuo camino de hablar primero con la prensa extranjera antes que dar la cara a sus propios conciudadanos, el presidente Alberto Fujimori intentó, vía la agencia española Efe, eximirse de culpa en la gravísima situación política desencadenada por el gobierno al privar de la nacionalidad peruana a Baruch Ivcher y por la denuncia de una masiva intercepción telefónica atribuible a los servicios de inteligencia del Estado.

Congresista Fernando Olivera y periodista César Hildebrandt: llaman en plena medianoche a las huestes que acompañaron a los trabajadores de Frecuencia Latina.

El país entero exigía que el presidente Fujimori se pronunciara sobre la vertiginosa sucesión de arbitrariedades que llevó a la publicación en El Peruano (el día domingo, por la tarde, y luego que se divulgara la denuncia sobre el chuponeo telefónico por Frecuencia Latina) de una resolución del Director de Migraciones y Naturalización, el célebre coronel PNP, Víctor Huamán del Solar, en la que "se deja sin efecto el título de Nacionalidad Peruana" a Baruch Ivcher y, por cierto, sobre el moderno "chuponeo" que demostró que nadie en el país podía considerarse eximido de ser escuchado en sus conversaciones telefónicas privadas (empresarios, periodistas, políticos, hombres de gobierno, etc).
El camino que ha elegido no hace sino demostrar que los temores de que es un prisionero de su propio juego se transforman ahora en una cruel certeza.
El Consejo de la Prensa Peruana lo vaticina ya en su declaración del día martes 15: si el Presidente no ponía coto a tanto desvarío "la opinión pública nacional e internacional sólo podrá inferir que en el Perú el gobierno elegido por voluntad ciudadana no ejerce el poder; o, que el régimen ha optado por la terrible decisión de terminar con la libertad de prensa y expresión, con todo lo que ello implica en el sentido de perder sus credenciales de legitimidad democrática".
La experiencia histórica demuestra que aquel que desafía con su soberbia cuando está en la cúspide del poder, no acierta una cuando está de picada y, menos, si continúa ignorando la fecunda contribución de la humildad.

UN CINISMO FAMILIAR

Los argumentos presidenciales quieren voltear la hoja, estrujándola. Resulta que para él no ha pasado nada que no sea normal. Se ufana de lo que es propio de toda democracia: protestas, marchas, editoriales, pronunciamientos y concluye que vivimos en ella.
Olvida señalar que toda esta movilización ciudadana -que no ha empezado el domingo, sino que forma parte de una larga cadena de resistencia cívica desde la ley de interpretación auténtica que permitía su tercera reelección, pasando por la defenestración de los dignos magistrados del Tribunal Constitucional- es producto precisamente de los vedados recursos a que ha apelado el gobierno con autoritarismo creciente y descabellado.
El Presidente ha ido más lejos. Hay, según él, una "campaña psicopolítica" para inventar un Estado policíaco, en el que el mando real depende de una supuesta cúpula militar, desacreditando así la figura presidencial.
Ojala fuera cierto que se tratara sólo de una invención febril de una poderosa oposición.

A las 5 de la tarde, una multitud enfervorizada expresó su solidaridad con Canal 2. Abajo, Primer Ministro Alberto Pandolfi se sorprende con fotógrafo. Atrás, el letrero parece darle una consigna.

Desgraciadamente, todos los medios de comunicación (salvo naturalmente los importantes Sí, Gente, Chuchi, Chino y el Canal 7), las instituciones básicas de la república, las empresariales como Confiep, los partidos políticos señalan, junto con las encuestas, que el país percibe claramente que Alberto Fujimori es hoy débil frente al desmesurado poder de las Fuerzas Armadas y el menos comprensible imperio omnímodo de el Asesor, Vladimiro Montesinos, intocado e intocable. (Ver recuadro de encuestas).
Más sorprendente ha sido el cargo presidencial de que la intercepción telefónica es obra de malignos particulares que pueden hacer de las suyas para dañar al gobierno y lanzar la especie de que los militares y sus servicios de inteligencia recurren a estas prácticas antidemocráticas y totalitarias. (Ver Editorial).

LA JAULA DE ORO

¿Por qué este despliegue de cinismo que tal vez en el pasado (y en pequeñas dosis) pudo funcionarle a Alberto Fujimori?
A todas luces, reconocer el error mayúsculo de quienes han fraguado la venganza contra Ivcher pisoteando la Constitución, amenazando la libertad de información y la propiedad del Canal 2, así como la existencia de un aparato de inteligencia que hace rato se ha desbordado en sus funciones, le es imposible sin tener que encontrar culpables entre sus principales valedores: una cúpula militar y un Asesor con visos de Tiranosaurio Rex.
Fujimori no puede romper el triunvirato. El sólo intentarlo le costaría el cargo. Pero, como reza la ranchera, "aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión".
Ha tenido, cuando menos, que dorar la píldora. No critica al sector militarista, sataniza a la oposición e instruye a los jueces ("He dado instrucciones precisas", como si fuera el emperador que maneja a los magistrados a su libre arbitrio) para que revisen el caso Ivcher.
Si se tratara de ejercer el poder real, habría bastado con que indicara al ministro del Interior que modifique la írrita resolución directoral y sancione a ese funcionario que ha faltado a su deber y violentado la Constitución, pero ni siquiera eso puede hacer.
Otra demostración de la debilidad ha sido el contraste de lo vivido por el país entre el contrito día lunes 14 y el locuaz martes 15 de julio. El día lunes 14 parecía un desierto en términos de hombres de gobierno y oficialistas. Ninguno quiso aparecer en las ceremonias públicas y menos declarar sobre acontecimientos que desconocían, temiendo siquiera mencionar quién los había generado y en qué iban a terminar.
Proliferaron los males más increíbles. Gripes, carrasperas, desmayos, ligereza estomacal, timidez o, simplemente, espasmos nerviosos. Palacio estaba completamente cerrado, la agenda presidencial en suspenso, los ministros guardados en sabe Dios dónde. Mudos los cuarteles, el SIN y el Asesor. El día triste.
Sacar el cuerpo era lo menos que podía hacerse.
La sensación que recorrió al país desde el domingo fue de vergüenza y estupefacción. Los domingos no han sido en este régimen muy apetecibles. El 5 de abril de 1992 fue un domingo contumaz y golpista. El domingo 13 representó un mazazo en la conciencia ciudadana: ¿hasta dónde podía llegar el deseo de venganza de un régimen todopoderoso? ¿Quién podía sentirse seguro de no haber sido espiado por teléfono o de ser privado de sus derechos con los argumentos más inverosímiles?
El martes 15, desde muy temprano empezaron a menudear los comentarios monocordes y repetitivos. El coro de la comedia montada desde algunas semanas atrás. Fujimori se reunió de emergencia con Carlos Torres y Torres Lara y modularon una estrategia ingenua. El Poder Judicial lo resolvería todo, no hay nada contra Ivcher (el galimatías mayor se debe al congresista Daniel Espichán "no se le ha quitado la nacionalidad sino el título"), no se tomará el Canal 2, la oposición es maligna, golpista, desorbitada.
El Primer Ministro Alberto Pandolfi -cuándo no- asistiría a la clausura de la III Cumbre de la Competitividad, saldría del paso, y en lo posible tratará de no mostrarse nervioso. No pudo correrle al trabalenguas: ante una inquisitiva periodista, señaló: "No puedo contestar a esa respuesta. Perdón, no puedo preguntar a esa respuesta". De repente, dio con una fórmula política de auténtica propiedad para el momento.

NADA HA CAMBIADO

Como puede suponerse, la situación sigue siendo de las peores. El país asiste con preocupación a una feria de desaciertos que enconan las cosas. El daño está hecho y sólo queda tratar de repararlo con una dosis suprema de buena voluntad por parte de los propios ciudadanos, puesto que el gobierno se ha empecinado en aproximarse, por cuenta propia, a un abismo.
Altanero, Alberto Fujimori, aun antes de estar enterado del tenor del comunicado del Departamento de Estado norteamericano, respondió a EFE que preguntaba sobre las palabras del embajador Dennis Jett en el sentido que la resolución que le quita a Ivcher la nacionalidad "debe ser retirada", que "El Perú es una nación soberana desde el 28 de julio de 1821".
Lo cual parece una paradoja igualmente hiriente. El hombre que ha sometido al país al arbitrio de los grandes organismos internacionales, que visita anualmente el Japón con dudosas señales de pleitesía, que se entusiasma con los "road show" en la meca del capitalismo mundial, es patriótico, autonómico y libertario.
Lo real, lamentablemente, es que Estados Unidos ha emitido un comunicado que tiene todo el acre sabor de descalificación y de amenaza. Si el Perú continúa en sus acciones para despojar a Baruch Ivcher de su nacionalidad por razones políticas, suscitando cuestionamientos fundamentales sobre la libertad de prensa y la libertad de expresión, hay que recordar que "el apoyo a la democracia es piedra angular de la política exterior de los Estados Unidos".

No hay que ser muy audaz para adivinar que entre el domingo y estos días se han producido en todas las oficinas y empresas del país llamadas de inversionistas extranjeros preguntando sobre qué estaba ocurriendo. Fujimori dice que "estamos en una democracia". Nadie parece entenderlo así tras las noticias que se han divulgado en el mundo y dadas las reacciones de los operadores económicos en sus comunicaciones con sus agentes locales.
La Bolsa, según lo ha reconocido José Luque Otero, presidente de la BVL, ha experimentado un remezón. Parte se debe a la crisis que recorre la Región, a partir de la caída de la de Brasil (por una eventual devaluación), y a la caída de los precios de los metales, pero también la crisis del Canal 2 ha repercutido. El lunes cayó 1.60% y el martes 5.64%.
El efecto del chuponeo es un elemento particularmente alegado por los operadores bursátiles. "Imagínate que Pepe Picasso (hermano de Jorge, el presidente de Confiep) esté comentando por teléfono a un cliente el cierre de una gran operación y los precios acordados, y ese dato lo tenga otro competidor que le compró al SIN. Prácticamente la operación podrá abortar o perderse", sostiene un operador.
Si bien la caída de la Bolsa del martes arrastró a las acciones mineras laborales e industriales laborales más importantes, la rentabilidad en soles en lo que va del año se ubica en alrededor del 50%, nivel que todavía resulta bastante atractivo.
La Confiep, por su parte, ha buscado los términos más suaves y persuasivos para tratar los temas de preocupación nacional pero no por ello deja de advertir que tras siete años de avances se pongan en "serio riesgo la estabilidad jurídica y constitucional" y que el imperio de la ley y del respeto a los derechos constitucionales son la base de la convivencia nacional.

¿CUANDO LLEGA EL 28?

El mayor dilema que enfrenta Fujimori es cómo llegar al 28 de julio sin que la presente crisis inunde su discurso y lo convierta en una pieza intrascendente. Por lo pronto, la renovación del gabinete -que se pensaba podría ser un oxígeno salvador- se ha adelantado. Según versiones insistentes, el canciller Francisco Tudela no tuvo otra opción que renunciar: el costo de mantenerse en el gobierno habría significado violentar su conciencia democrática, romper con sus correligionarios de Renovación, y sobre todo aceptar que sus conversaciones sean grabadas como parte de un seguimiento de Inteligencia que obviamente deja poco margen a la discrecionalidad, imprescindible para un Canciller. No queda en muy buen pie tampoco el ministro de Salud, Costa Bauer, otra de las víctimas de las tecnologías de punta en materia de escuchas.
En el Congreso, por más que se trata de minimizar el impacto del chuponeo, el pánico ha hecho presa de muchos oficialistas y algunos, que pese a circunstanciales olvidos del derecho, son al fin y al cabo abogados, han sentido que se puede derivar a un "ambiente casi africano" de delación, chantaje y condicionamiento. No sería por lo mismo nada extraño que muchos abogados, especialmente de las filas del "fujimorismo ilustrado", estén pensando en tomar las de villadiego, puesto que si así son tratados cuando aún las cosas no son extremadas, qué podría ocurrir si el debilitamiento general del régimen se acentúa.
Días amargos y difíciles que suponen, finalmente, la necesidad de que la ciudadanía no se vea alentada por los maximalismos, sino que se procuren bases de entendimiento entre las cuales sobresale la defensa del Estado de derecho. Aunque no lo quiera entender así, este gobierno únicamente podrá subsistir si lo alienta y defiende, porque lo contrario, podrá determinar su aniquilamiento. Defender el Estado de derecho es defender a este gobierno que, pese a todo, incluso pese a sí mismo, debe subsistir como una garantía imprescindible de nuestra recuperación nacional.


Consejo de la Prensa Peruana
Los ataques contra la prensa libre deben terminar.

FRENTE a las últimas medidas graves e inconstitucionales adoptadas por el gobierno del ingeniero Alberto Fujimori, el Consejo de la Prensa Peruana advierte a la opinión pública lo siguiente:
1. El grotesco e ilegal retiro de la nacionalidad peruana al señor Baruch Ivcher Bronstein, accionista mayoritario y presidente del directorio de Frecuencia Latina-Canal 2, y la eventual afectación de sus derechos patrimoniales, no sólo atentan contra la libertad individual y los derechos fundamentales de la persona, sino que tienen también implicancias directas en el ejercicio de la libertad de prensa en el Perú.
2. Respecto a la denuncia y las pruebas aportadas por Frecuencia Latina sobre intercepción de las comunicaciones telefónicas de periodistas y otras personalidades, precisamos que ello transgrede de manera flagrante el orden constitucional, y pone en peligro la estabilidad del propio Estado de Derecho. Más aún, estos hechos no son aislados, sino que se suman a una larga lista de agresiones físicas, campañas intimidatorias y denigratorias a diversos periodistas y medios de comunicación.
3. La única forma de impedir que el autoritarismo presente desemboque en un quiebre definitivo del sistema democrático está en que se ponga término a los atentados contra la prensa; que se destituya y sancione judicialmente a los responsables del espionaje telefónico; y, que se deje sin efecto la maniobra descarada en contra de Frecuencia Latina-Canal 2 de Televisión.
Invocamos, en consecuencia, al Presidente de la República a pronunciarse de inmediato y esclarecer lo que está ocurriendo. En caso contrario, la opinión pública nacional e internacional sólo podrá inferir que en el Perú el gobierno elegido por voluntad ciudadana no ejerce el poder, o, que el régimen ha optado por la terrible decisión de terminar con la libertad de prensa y expresión, con todo lo que ello implica en el sentido de perder sus credenciales de legitimidad democrática.

La Junta Directiva

Lima, 15 de julio de 1997