

Por AUGUSTO ELMORE
LAMENTO mucho que el presidente Fujimori considere que todos los peruanos somos tan caídos del palto como para creer, como afirmó en entrevista, que el espionaje telefónico se debe a particulares y no a entidades del Estado. Que mengano, zutano o perencejo, serían capaces de gastar 30, 40 o 100 mil dólares en comprar el equipo necesario en Miami y, además, contratar a todo un grupo numeroso de personas para que escuche y transcriba las conversaciones de periodistas, congresistas, empresarios. Lo que es yo, no gastaría ni un sol en escuchar lo que pueda decir yo. Mucho menos lo que pueda decir un congresista.
Si no estuviese tan ocupado en la vergonzosa tarea de escuchar las conversaciones de sus connacionales, el Servicio de Inteligencia Nacional debería implementar una campaña de información internacional revelando al mundo los crímenes del MRTA, dirigida a públicos que, como el español o el italiano, están siendo continuamente malinformados por miembros de esa banda, entre los que se encuentran los familiares de Cerpa, tal como reveló esta revista en número anterior. El SIN, interrumpiendo su obscena fisgonería telefónica en el Perú, debería defender de verdad los intereses nacionales editando y repartiendo en calles, plazas y bares de todos los lugares visitados por los emisarios del terror afiches con las fotos de sus víctimas, como David Ballón Vera, vilmente asesinado por Cerpa y sus secuaces. La circunstancia del alevoso asesinato del joven concejal Miguel Angel Blanco, que ha sensibilizado tanto la opinión española en contra de los crímenes terroristas de ETA, debería ser aprovechada por el SIN, si esta institución peruana, que ha reemplazado a la soplonería de tiempos de Odría y Velasco, se diese el tiempo de desarrollar la defensa exterior del país. Lamentablemente no es así. Más vale escuchar las conversaciones de los peruanos y peruanas más inocuas que combatir al MRTA fuera de nuestras fronteras.
Nunca más acertada la alocución latina de que los dioses ciegan a quienes quieren perder. La caída, en verdad picada absoluta, de Fujimori en las encuestas lo demuestra. El lunes, martes y miércoles de la semana pasada todo el Perú estuvo unido en su contra. Por lo menos en contra del burdo abuso urdido sin duda por gente del SIN y de las Fuerzas Armadas en contra de Baruch Ivcher y el Canal 2.
Lo he dicho ya varias veces, y ahora lo repito: nadie ha hecho más daño al Perú que quienes acusaron a la prensa de estar en contra de las Fuerzas Armadas, ni nadie ha perjudicado más al gobierno de Fujimori que su Asesor, el Consejo Supremo de Justicia Militar y todos aquellos que vienen haciendo de las suyas sin recato alguno.
¡Qué gracioso!: el ministro de Justicia saliente, doctor Carlos Hermosa Moya, en el momento de tranferir el cargo a su sucesor, declaró públicamente ¡que no creía en las encuestas! Ahora, claro, que están en contra.
Eso confirma el refrán que dice que todo el mundo habla de la fiesta tal como le fue en ella. Todos opinan sobre las encuestas de acuerdo a lo que las encuestas dicen de ellos.
Mal estreno, en entrevista televisada el domingo, del nuevo ministro de Justicia, doctor Alfredo Quispe Correa, al defender con una leguleyada la ignominosa Resolución Directoral que le arrebata la nacionalidad a Baruch Ivcher. ¡Malos tiempos para la Justicia en el Perú si el ministro del ramo defiende una monstruosidad semejante! Justicia con jota minúscula.
Leí en reportaje hecho a Carlos Chávez, ex asesor de Fujimori, que Vladimiro Montesinos le reveló a éste, en 1990, que gracias a su intervención y a la del SIN había abortado un atentado contra un helicóptero en el que iba a viajar. ¡Qué buen invento para granjearse su aprecio! Eso se parece al cuento transmitido por el flamante ministro de Justicia, según el cual Baruch Ivcher en alguna forma desconocida hacía peligrar la seguridad nacional. ¡Qué tal seguridad tan insegura, que un simple empresario de televisión la pone en peligro! ¡En manos de quién o de quiénes se encuentra, Dios mío!
Magistrado, solemne palabra que proviene del latín magistratus. Pero qué mal le encaja a quien un amigote, el señor Leonidas Cruzado, lo llama por teléfono diciéndole: ¡¿Cómo estás, campeón?! No sé qué campeonato haya ganado el actual presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales, aunque me lo sospecho.
Hubo alguna vez un canal de televisión floreciente. Esa es la forma en que podría uno empezar un reportaje sobre el Canal 5 que, poco a poco, ha venido cediendo posiciones a la competencia. (Ya ni panorama tiene). Y sus programadores parecen confabulados para que eso ocurra. No de otro forma se explica que en la madrugada del sábado, pasadas las doce de la noche, ofrecieron la película "Lassie, un nuevo amanecer". Habrá sido para los niños que están despiertos a esas horas. No muchos, sin duda. O ninguno.
Siempre pensé que Francisco Tudela sería difícil de reemplazar como Canciller. El fue de lejos, pero muy de lejos el mejor que hemos tenido en esta década. Felizmente lo reemplaza en el cargo un distinguido y respetado internacionalista, como es Eduardo Ferrero Costa. Dios y la política nacional lo amparen.
El presidente del Congreso, Víctor Joy Way, inaugura hoy los nuevos ambientes de la Biblioteca del Congreso y de su anexo, el cerco perimétrico y el remodelado Museo de la Inquisición. Este último, ¿con la foto de Baruch Ivcher?