Culturales




El Criterio Del Crítico
José Miguel Oviedo vino a presentar su libro, dar conferencias y conversar con sus amigos.

El escritor y crítico José Miguel Oviedo visita Lima.

ESTA de vacaciones aunque es posible que no haya descansado todavía ni un segundo, tal el asedio a que ha sido sometido por amigos, intelectuales y curiosos. José Miguel Oviedo (Lima, 1934), es uno de nuestros escritores con más oropeles allende fronteras. Después de ejercer la docencia en las universidades Católica y San Marcos y la crítica literaria en diarios y revistas especializadas de la capital, viajó a los Estados Unidos para enseñar en la Universidad de Pennsylvania. Han pasado dos décadas, y JMO sigue por allá.
Oviedo pertenece a esa brillante generación de críticos-escritores-lectores (Sebastián Salazar Bondy, Abelardo Oquendo, Alberto Escobar, Antonio Cornejo Polar, Mario Vargas Llosa) que ejercitó regularmente la crítica en los medios de comunicación. No hubo relevo de las siguientes promociones, al menos en cuanto a frecuencia, calidad y número de los precedentes.
-¿Qué es la crítica?, pregunto al crítico. El responde con una definición de Martí: "es el ejercicio del criterio". Y abunda sobre el particular: "todos realizamos crítica aún sin darnos cuenta. Opinamos respecto a algo que nos gusta o disgusta y tratamos de explicar el porqué. Esta es una parte de la crítica. La otra corresponde a los creadores. Ellos están obligados a realizar la autocrítica. Es decir, participar reflexivamente en el proceso de creación".
Oviedo dice que el crítico es un lector profesional ("sería inexplicable que no lo fuera") abierto al mundo. El mismo se considera un crítico ecléctico, no comprometido exclusivamente a una metodología (sociológica, psicoanalítica, semiótica) que puede conducir al absolutismo. "La crítica debe ser una operación abierta a una obra abierta", resume.
Tiene sin embargo, una norma invariable que aplica a rajatabla: leer los textos sin perder de vista el contexto.
Su periplo limeño incluyó la presentación de "Cuaderno Imaginario", volumen editado por Apoyo que presentó la semana pasada. "Cuaderno..." es un libro de relatos brevísimos -género particularmente caro al escritor- suerte de aforismos que él llama esquirlas y que condensan sueños, vivencias, intuiciones y fantasías no siempre de origen onírico. "Tienen algo de relatos, pero no son cuentos. Están llenos de imágenes, pero no son poemas. Contienen reflexiones y hasta ciertas teorizaciones larvales, pero no son ensayos". Esta frontera ambigua, inasible, fragmentaria y heterogénea, le interesa particularmente.
JMO es una persona que sueña mucho, "copiosa y torrencialmente", que generalmente recuerda lo soñado y además tiene la disciplina suficiente como para apuntar en la duermevela algunas imágenes claves que le permitirán reconstruir el sueño.

Sueños en edición de Apoyo.

-¿Puede un crítico ejercitar la crítica consigo mismo?
A contramano de lo que muchos pudieran pensar, Oviedo considera que el crítico no es un escritor frustrado. "Es un creador. Puede ser bueno o malo, eso es otra cosa. Toda persona que no es buen creador es crítico fracasado". La autocrítica sigue siendo valor fundamental pero cuando el libro se publica "no lo siento como propio y recibo con igual atención todas las opiniones que vengan. A favor o en contra. No tengo una posición tomada respecto a mi ficción".
Los sueños siempre han inspirado al escritor. Antecedentes de "Cuaderno..." se encuentran en "Soledad & Compañía" (EE.UU., 1987) y "La vida maravillosa" (Tusquets, 1988), aunque su producción mayoritaria es de antologías, ensayos y crítica. En España, Alianza acaba de publicarle el segundo tomo de "Historia de la Literatura Hispanomericana. Del romanticismo al modernismo", monumental obra que debe sobrepasar las mil páginas en 3 volúmenes.
Mientras tanto, su estadía en Lima se presenta intensa. La próxima semana (el viernes 8) en el Encuentro de Cine Latinoamericano que organiza el Centro Cultural de la Católica, ofrecerá la conferencia "El celuloide y el papel", tema que repetirá en Arequipa unos días después. En el mismo auditorio universitario dictará además dos breves cursos: "Novela e historia" y "La literatura del deterioro".
Sueños y memoria de un profesional de la palabra que definitivamente tiene mucho por decir. (María Elena Cornejo).


Musas Letales
Carlos Herrera y su nuevo libro de relatos "Las musas y los muertos".

TIENE los aires y maneras de un poeta, pero con tres libros publicados -dos de relatos y una novela- Carlos Herrera (Arequipa, 1961) puede ser considerado un narrador consumado. Precisamente, el último libro de este joven diplomático afincado en Quito es un intenso volumen de poco más de cien páginas donde ha volcado esa obsesión suya por involucrar sentimientos tan universales como el amor y la muerte con el proceso mismo de la creación.
"Las musas y los muertos" es, en palabras de su autor, el resultado de un largo, doloroso pero a la vez estimulante proceso de asimilación de los significados que rodean a cada una de las nueve "musas" inspiradoras del arte. Sea Clío, Erato, Calíope o Talía, cada una de ellas se ve representada en sendos relatos donde la inteligencia, la versatilidad para tratar los temas y la economía de los recursos expresivos hacen de esta una entrega en la que su autor pone de manifiesto lo mucho que ha jugado de sí mismo, de sus sueños y fantasías.

Carlos Herrera, diplomático y escritor presentó a sus musas.

Herrera ha conseguido con sus trabajos anteriores cimentarse un lugar dentro de nuestra literatura. Blanco y negro, su primera novela, es al igual que "Las musas..." un amplísimo abanico de sugestivas alusiones que sólo un lector atento consigue desentrañar. Para él, lo importante al escribir no es actuar gobernado por una incesante búsqueda de imágenes calculadas para sorprender, sino que el proceso mismo de creación se caracterice, principalmente, por un racionalismo que, en su caso, no lo coloque en la necesidad de escribir alrededor de ideas gratuitas. Por eso hoy continúa robandole algunas horas al ejercicio diplomático, trabajando en la culminación de una nueva novela que tiene en parte avanzada y que espera concluir el próximo año. Como puede verse, las musas no lo han abandonado. Por el contrario, acuden a su encuentro presurosas, alejándolo de esa "muerte" que para cualquier escritor sería claudicar de sus principios como creador. (Pedro Tenorio).


Antes De


El cusqueño Víctor
Zúñiga prepara sus bártulos
para España luego de obtener
el jugoso premio de la
Telefónica. Antes de
viajar, hará una
muestra de despedida en Praxis
de Barranco, que puede ser visitada a
partir del 19 de agosto.