
Legítimo Interés
El documento clave de la defensa, la partida de nacimiento, se torna vulnerable.
César Hildebrandt estudiando `En Persona' retrato de familia.
En esa entrevista el señor Ota le dijo al señor Lúcar que, según la publicación del Perú Shimpo, en 1934 atracaron en el Perú ocho barcos japoneses y no tres como habíamos afirmado.
Lo cierto, es que según esa publicación en japonés y que nosotros ignorábamos, durante 1934 hubo tres barcos de la empresa nipona Maru que realizaron ocho viajes al Perú.
Sin embargo, en los archivos del Estado peruano y en los anales que se conservan en idioma castellano, sólo aparecen registrados tres viajes. Si en efecto hubo más viajes, ¿dónde están los libros peruanos con esos registros? ¿Por qué no hemos podido encontrar el folio que consigna la llegada de los padres de Alberto Fujimori en 1934? ¿Quién tiene ese libro y con qué fin lo sustrajo de los archivos del Estado?
Lo peor es que en estas circunstancias y después de transcurridos ocho días desde que volviéramos a preguntar ¿dónde nació Alberto Fujimori?, un informe proveniente del puerto de Yokohama en el Japón donde aparezcan los padres de Alberto Fujimori, oportunamente solos, embarcando en la primavera de 1934, resultaría sospechoso.
Japón es el país de las computadoras, sus archivos y su memoria están minuciosamente registrados y para el embajador peruano en Tokio no es nada difícil conseguir en Yokohama -que por cierto está a media hora de Tokio- una certificación del embarque de los Fujimori, inmediatamente después de nuestra publicación.
Por otro lado, debo referir que el 4 de julio de 1997 el señor Iida, director del Museo de Inmigración Japonesa, fue consultado por una profesional, asistente de nuestra investigación, sobre la información de sus archivos respecto a los buques que trajeron inmigrantes entre 1932 y 1935. El señor Iida le respondió que el Museo sólo tenía información hasta 1923. Con gran facilidad y aprovechando de la impunidad que otorga el conocimiento de un idioma que me es ajeno, el señor Iida desvió este punto de la investigación.
Providencial periodista Haruya Ota sacando de la manga libro en alfabeto kanyi.
Tal vez los vacíos y los errores que se puedan hallar en este trabajo deberían comprenderse en el contexto de una investigación casi solitaria, que ha tenido que eludir la hostilidad de los allegados y los miembros de un régimen poco generoso con la curiosidad. Y sortear la vigilancia de un sistema lerdo aunque pegalón.
Pero bien, la segunda primicia del señor Ota resultó ser una biografía de la señora Mutsué Fujimori escrita por la periodista Keiko Chino después de que el hijo Alberto saliera elegido Presidente del Perú. El texto no ha sido traducido al español y mucho menos publicado en el país. Parece, incluso, ser tan exclusivo que cuando CARETAS se lo pidió, el señor Ota se negó a darlo. Inicialmente dijo que lo había prestado pero luego argumentó que no contaba con la autorización de la autora para entregarlo.
Según el señor Ota, en ese libro, la madre del Presidente dice que llegó al Perú en setiembre de 1934. El señor Lúcar, sin embargo, no atinó a preguntarle si en esa biografía la madre hace alguna referencia a los dos hijos que su ficha de extranjería menciona. Esa era precisamente la pepa.
La intención de Ota de deslegitimar la investigación fue evidente. Curioso, puesto que se trata de un tema apasionante, lleno de preguntas y de cuestiones cargadas de un misterio que cualquier colega de cualquier lugar del globo quisiera resolver.
Así se redondeó, en esta primera semana de réplicas y contrarréplicas, la faena del más eficiente espontáneo en la defensa que lleva adelante el doctor Fuentes: un periodista japonés blandiendo dos libros en japonés.
Sandro Fuentes, abogado defensor de la familia Fujimori, en conferencia de prensa en la residencia de Palacio de Gobierno, replicó a algunos de los documentos expuestos en la investigación. No bien el doctor Fuentes se despidió -sin responder preguntas- el coro oficialista, afirmó que la "campaña estaba desbaratada".
Con los buenos modales de un buen adversario, Sandro Fuentes ha dicho que la famosa ficha que registra los dos niños, fue elaborada a comienzos de la década de 1940. Esa afirmación se sustenta en su palabra. La mía en el encabezado impreso en el documento: "Antecedentes al Ingresar al País". Y ahí sólo figura un año, 1934.
¿Los antecedentes se actualizan?
La otra es una objeción alfabética. Cualquiera que tenga una mínima experiencia investigando en un archivo nacional, conoce de los profundos abismos de esa papelería, en donde la rigurosidad alfabética no significa nada. Pero concedo. Estos cuatro tachones están en una lista abierta y a diferencia de todos los demás, no son documentos específicos de los Fujimori.
En esta primera vuelta ese indicio parece desdibujarse. Ahora sabemos que fueron ocho y no tres los cruceros procedentes de Yokohama que atracaron en el Callao ese año. Sin embargo, las listas de pasajeros no se han hecho públicas. ¿Por fin las veremos esta semana?
Para el doctor Fuentes la resolución de todo este enigma descansa en un solo documento: la partida de nacimiento de Alberto Fujimori.
Resulta, sin embargo, que el nombre del declarante de dicha partida es Alberto Fujimori, padre del niño que habría nacido el 28 de julio de 1938. Pero no en los siguientes documentos:
Registro de Extranjería, Censo de Extranjeros por Nacionalidades de 1940, ficha de Extranjería de su esposa Mutsué, partidas de nacimiento de sus hijos Juana y Pedro, registro electoral de sus hijos Juana y Alberto, ficha de matrícula de la Universidad de San Marcos de su hijo Alberto, certificado y acta de Defunción. El padre se llama en todos ellos Naoichi Fujimori y no Alberto Fujimori.
Las preguntas planteadas en nuestro reportaje todavía no han sido resueltas satisfactoriamente. El abogado de la familia Fujimori tampoco ha sugerido el nombre de la entidad que, en su opinión, debería encargarse de realizar los peritajes. La página del libro del registro de pasajeros y sobre todo el borrón y la posterior corrección que aparecen, en el lugar de nacimiento consignado en el acta de bautismo de Alberto Fujimori constituyen las dudas más importantes.
De otro lado, la aparición de la ficha de inscripción original de Alberto Fujimori en el consulado de Japón en Lima podría contribuir a esclarecer las dudas que persisten sobre el lugar, el año, el mes y el día en que nació. Siempre y cuando el consulado y el gobierno japonés no tengan nada que esconder.