
Artificios En El Congreso
Carlos Torres inicia su presidencia con gesto conciliador.
Se tiene el precedente de Víctor Joy Way: intentó por todos los medios que su gestión fuera distinta pero la ola de la intemperancia lo rindió en la playa. Carlos Torres confía en tener más muñeca y en que el clima general del país hagan posible diálogo, transparencia y modales democráticos. No es poca cosa, pero Dios es peruano.
COMO estaba previsto, el primer pleno de la legislatura distribuyó generosamente todas las comisiones a la mayoría con la "histórica" excepción de la de Constitución que correspondió a Enrique Chirinos Soto, quien confesaba al instalarse que "era el cargo más importante que había desempeñado en toda su vida política".
Pese a este acaparamiento de puestos y de mutuos elogios entre los miembros del oficialismo, Carlos Torres y su Junta Directiva han estrenado un estilo que, según promesa propia, será más dialogante con las fuerzas políticas que componen la oposición.
Así se ha interpretado el hecho de que en la pasada sesión del jueves 7 se aprobara por unanimidad la invitación al primer ministro Alberto Pandolfi y al titular del Interior, general José Villanueva Ruesta, para que explicaran el caso de las interceptaciones telefónicas. Se fue más allá: se admitió a debate la formación de una comisión investigadora para determinar las responsabilidades en el caso del chuponeo a diversas personalidades, incluido el ex secretario general de NN.UU. y líder de Unión por el Perú, Javier Pérez de Cuéllar.
Vista nocturna del Congreso de la República. La oposici ón no espera fuegos artificiales pero por lo menos que se legisle y fiscalice mejor.
Esta actitud, unida a disposiciones administrativas que adelantan información a los congresistas sobre la agenda parlamentaria de las sesiones con la anticipación debida, la misma que se ha hecho llegar a los periodistas, han provocado comentarios favorables.
Esa es una de las razones que habrían llevado a otorgarle a la mayoría "el beneficio de la duda" por parte de Pérez de Cuéllar, quien anunció que esperaría el curso de los acontecimientos sobre el chuponeo para presentar su caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
De allí que lo que ocurra en las plenarias de esta semana (miércoles y jueves) es sumamente importante para demostrar si los gestos se traducen en hechos. Si la mayoría le da largas al debate sobre la comisión investigadora, postergando su conformación, o si evita por todos los medios que quien la presida sea un miembro "neutral" que en este caso podría ser, por ejemplo, Arturo Salazar Larraín, de Renovación, sobre cuya independencia de criterio no puede dudarse, podría volverse a fojas cero.
Ya ha sido un mal síntoma la actitud prepotente exhibida por el fiscal ad hoc Víctor Salvatierra que, sin previo aviso, se presentó a la casa de Pérez de Cuéllar, sabiendo que éste estaba de viaje a Chile. Trató de ingresar a la casa, con el pretexto de que iba a realizar una inspección, y de obligar a la secretaria del líder, Violeta de la Colina, para que firmara una acta que contenía información equívoca. Sería útil para todo efecto que se explicara la presencia de funcionarios de Telefónica del Perú, así como el que el día anterior a la irrupción del fiscal una de las líneas de la casa dejara de funcionar.
JPC decidió ver primero qué pasa en el Congreso para decidir si interpone denuncia ante el CIDH.
La conformación de las comisiones, como ya es costumbre, es obra del azar y la improvisación. Más si se han aumentado. Se han ratificado meritoriamente a algunos. El caso más saltante es de Luis Delgado Aparicio, cuya presidencia fue reconocida unánimemente. En otros casos, la elección dio para alguna broma. Por ejemplo, Martha Chávez, ducha en ataques, no parece consonar con la presidencia de la Comisión de Defensa. No deja de ser elocuente también que la Comisión de Abuso de Autoridad esté en manos de Daniel Espichán, hasta ayer auspicioso defensor de las bondades humanitarias del SIN.
Juan Hermoza Ríos y Miguel Velit flamantes `nuevos' presidentes de comisiones en el Parlamento.
Paradojas y sorpresas: Anselmo Revilla, ligado a la agricultura iqueña, extiende su saber a la Comisión de Derechos Humanos; Ricardo Marcenaro, docto abogado, preside Industrias, Comercio y Servicios; Miguel Velit retorna a Fiscalización, ojalá que sin el vicio anterior que consistió en que no se hizo nada, y Juan Hermoza Ríos, maestro y empresario pesquero, que preside la Comisión Revisora de la Cuenta General de la República, tal vez poseedor de una vastedad de conocimientos renacentista.