
Fraterno Atropello
Impulsados desde el poder,
hermanos Winter arrollan
a su socio Baruch Ivcher y
asumen control de Canal 2.
El episodio final del despojo de la nacionalidad peruana y el canal de televisión que legítimamente le pertenece del que ha sido objeto Baruch Ivcher por evidentes razones políticas, pone nuevamente sobre el tapete el tema de la naturaleza del régimen que encabezan el ingeniero Fujimori y los otros dos integrantes del triunvirato que comparten el poder con él: Vladimiro Montesinos y el general Nicolás de Bari Hermoza. Podría ensayarse al respecto una adivinanza que dijera: Democracia no es, dictadura tal vez; enciende la tele (en el nuevo Canal 2) y sabrás lo que es. Pero en realidad siete años de gobierno son más que suficientes para conocer el alma del fujimorismo. Es decir, su indesmayable vocación yucocrática, la misma que nuevamente está ocasionando reacciones de protesta en su contra en el plano internacional.
En cualquier caso, este trance ha servido para apreciar en su verdadera medida a valiosos periodistas, como los que han conducido y dirigido los progamas noticiosos de Frecuencia Latina durante estos críticos meses. Y también para catar a otros personajes dispuestos a subirse al carro del oficialismo a la primera oportunidad, empezando por los hermanos Samuel y Mendel Winter.
"La injusticia tarda, pero llega", comentó alguien con amarga ironía el lunes 15 en las instalaciones del Canal 2. A primera hora de ese día, Enrique Elías Laroza y Armando Lengua Balbi, los abogados del presidente del directorio, Baruch Ivcher, habían sido informados de la resolución de la Sala Especializada de Derecho que dejaba el control de Frecuencia Latina en manos de los socios minoritarios Samuel y Mendel Winter, y ahora la noticia corría como un reguero de pólvora por el edificio. Llegaban así prácticamente a su fin más de cinco meses de resistencia contra la determinación del régimen de neutralizar a cualquier precio la vena crítica del otrora canal gobiernista.

Las recientes declaraciones a la CNN del alcalde de Lima, Alberto Andrade, en el sentido de que el actual gobierno es dictatorial no resultaron tan descabelladas después de todo.
En realidad, sin embargo, el régimen que encabeza Fujimori tiene una mejor definición que da cuenta de su poco apego a la palabra empeñada y el respeto a las formas: Yucocracia.
Los periodistas del programa "Contrapunto", que asistían en esos momentos a su reunión semanal, dejaron aflorar un poco la rabia y la impotencia ante un atropello que sentían especialmente dirigido contra el programa que ellos producen, pues fue allí donde aparecieron las denuncias que tanto irritaron al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y al intocable asesor del SIN.
Ante la posibilidad de que a partir de la instalación de la nueva administración se les quisiera imponer la producción de un "Contrapunto" edulcorado, ellos acordaron renunciar en bloque no bien llegaran "los Winter y su gente".
DESPECHO OFICIAL
En realidad, todos ellos sabían que, por "razones políticas", este final era irreversible y se hallaba cercano. Por eso, en lo que quizás haya sido su último programa, presentaron algunos documentos que vinculan al Servicio de Inteligencia con el espionaje telefónico del que demostradamente han sido objeto políticos de oposición y periodistas independientes en los últimos años. Todas estas pruebas, además, serán entregadas a la comisión investigadora del Congreso que preside Martha Chávez. Como se sabe, la esperanza y el sentido del humor son lo último que se pierde.
Con respecto a las razones políticas que hacían previsible este último episodio, ellas se remontan a varios años atrás y, como suele suceder en las historias por capítulos, se originan en un despecho. Sólo que en este caso fue un despecho oficial.
Para nadie es un secreto que el Canal 2 fue siempre uno de los medios de comunicación favoritos del sector uniformado de este régimen, en especial a partir del autogolpe del 5 de abril de 1992. Hasta el cansancio se ha recordado en estos meses las facilidades de las que gozaban los reporteros de Frecuencia Latina cuando de cubrir una información oficial se trataba. Algunos decían socarronamente que el Comandante General del Ejército, general Nicolás de Bari Hermoza y Baruch Ivcher habían logrado encarnar aquella vieja consigna velasquista de "Pueblo y Fuerza Armada, unidos venceremos".
Por eso es que resulta tan irónico que ahora el celebrado tono marcial con el que se conducían (y conducen) muchas de las medidas de este gobierno, haya terminado volviéndose precisamente contra su antiguo sahumador (Ver posdata) y además con esa peculiar saña que se desarrolla contra los que alguna vez fueron del mismo clan y luego se pasaron al enemigo. Un encono, por cierto, mucho peor que el que se pone en los enfrentamientos con los enemigos de siempre.
El Proceso Ivcher
3 de abril
23 de mayo
28 de mayo
2 de junio
12 de julio
13 de julio
21 de julio
1 de agosto
28 de agosto
6 de setiembre
15 de setiembre
DESTAPES Y AMEDRENTAMIENTO
La historia de este desencuentro se inició a principios de abril (Ver recuadro: El Proceso Ivcher), cuando una información confidencial puso en alerta al Servicio de Inteligencia Nacional sobre ciertos reportajes que podían afectar a su personal y que venían siendo preparados por el programa `Contrapunto'. No se descartaba que algunos de esos "destapes" resultaran embarzosos para el asesor del SIN Vladimiro Montesinos y el propio general Nicolás de Bari Hermoza.
Al general Nicolás de Bari Hermoza le habría molestado el informe sobre torturas en el SIE.
Para tratar de frenar lo que se venía, el general Teodoro Rabanal, jefe de la Policía Fiscal y uno de los incondicionales de Montesinos, es convocado al SIN.
Ahí Rabanal, que anteriormente había trabajado en el departamento de Contrainteligencia del SIN, recibe la orden de llevar adelante un plan de investigación contra Baruch Ivcher.
Sin embargo, el 6 de abril se lanza el primer informe escandaloso en Canal 2. Se trató del material sobre las torturas realizadas por personal del Ejército a la agente de inteligencia Leonor La Rosa, y sobre el asesinato -aún no esclarecido- de la agente Mariela Barreto, quien fue conviviente del mayor EP (r) Santiago Martin Rivas. Este último, como se recuerda, es uno de los miembros del grupo "Colina", autor de la matanza de los estudiantes de La Cantuta y, además, un protegido por su comando y por el SIN.
El intento de amedrentamiento del régimen contra Frecuencia Latina comienza entonces a desplegarse sin rubor. Entre otras cosas, helicópteros de las Fuerzas Armadas sobrevuelan aparatosamente la fábrica de colchones Paraíso, de propiedad de Ivcher.
La respuesta periodística, sin embargo, no se hace esperar. El 13 de ese mismo mes, `Contrapunto' difunde los millonarios ingresos del asesor Montesinos, desatando un escándalo político por la negativa del gobierno a aclarar el origen de los mismos.
Se procede acto seguido a una campaña personal contra el accionista mayoritario del Canal 2. El Comando Conjunto lo acusa primero en un comunicado de querer "desprestigiar" a las Fuerzas Armadas, sin aclarar cómo ni por qué.
LEALTAD Y TRANSPARENCIA
Luego el general Hermoza se reúne con los hermanos Samuel y Mendel Winter, socios minoritarios de Ivcher, y a los pocos días ellos publican una elegante carta en la que poco menos dicen "nosotros somos sus socios, pero no sabemos nada".
Otros colegas hacen gala de su compromiso con la libertad de prensa en esos días. En mayo, a través de la revista SI, se desliza documentación fraguada que busca presentar a Ivcher como vendedor de armas israelíes al Ecuador.
Luis Iberico, director de `Contrapunto', programa donde se denunció el chuponeo telefónico.
La poca credibilidad de la que goza esta "denuncia" hace que se intente abrir otro flanco desde la revista Gente, donde se sugiere que el mandamás de Frecuencia Latina no tiene la documentación de su nacionalización en regla y por lo tanto ella es nula.
El 13 de julio, `Contrapunto' ataca de nuevo. Lanza la información sobre el espionaje telefónico a periodistas y políticos no adictos al régimen. Ese mismo día en una edición tardía de El Peruano se publicó la resolución de Migraciones que despojó arbitrariamente a Ivcher de su nacionalidad peruana. Como se sabe, éste es el argumento del que finalmente se prenderían las autoridades para quitarle el canal y dárselo en administración a los hermanos Winter.
Sigue a esto un tiempo en el que Frecuencia Latina bajó el tono de sus denuncias. Se dice que Ivcher y sus abogados estaban en la creencia de que llegarían a un arreglo con el gobierno. La versión más difundida es que hace unas tres semanas estuvo por realizarse con tal fin una reunión entre Sandro Fuentes, Elías Laroza, Santiago Fujimori, el comandante Dellepiane, secretario ejecutivo del Poder Judicial, y el propio Presidente de la República.
Sin embargo, una cita previa entre el ingeniero Fujimori y su asesor favorito, quien le habría recordado el encrespamiento militar contra Ivcher, habría determinado que el grupo finalmente no fuera recibido en el despacho presidencial y el supuesto arreglo naufragara.
¿Les interesará a los hermanos Samuel y Mendel Winter proseguir con las investigaciones que incomoden al gobierno, como las del espionaje telefónico a personas no adictas al régimen?
Mientras tanto en el Poder Judicial también se había cumplido con una minuciosa coreografía. El cuestionado juez Percy Escobar y después la Sala presidida por Sixto Muñoz, un abogado que fue asimilado al servicio jurídico policial, fallaron en dos instancias a favor de la demanda de los hermanos Winter.
Al cierre de esta edición, el recurso de casación planteado por los abogados de Ivcher había sido rechazado y se suponía que el de queja ante la Corte Suprema correría la misma suerte. El atropello se ha consumado, pero el gobierno está pagando un alto precio por ello.
EL CANAL DE LA MANCHA
Si alguna duda quedaba en la comunidad internacional acerca del poco apego del gobierno del ingeniero Fujimori al Estado de Derecho y al respeto a la libertad de prensa, la infausta culminación de este drama debe haberla despejado.
La truculenta argumentación leguleyesca para consumar el despojo no convence ni a locales ni a extranjeros, y lo sucedido con este canal quedará como otra mancha definitiva -aparte de la del 5 de abril, la ley de amnistía y algunas otras- en la foja democrática del gobernante.
Cuando todavía nadie ha respondido si él renunció en algún momento a la nacionalidad japonesa que por necesidad debió asumir durante los años de la Segunda Guerra Mundial, se toma por natural que la circunstancia de que Baruch Ivcher no hubiera hecho lo propio con su anterior nacionalidad israelí, es una razón bastante buena como para prohibirle manejar un medio de comunicación en el Perú. ¿Es que los requisitos para ser Presidente son más laxos que los que se deben cumplir para ser empresario televisivo?
A la luz de estos acontecimientos, las declaraciones que el alcalde de Lima Alberto Andrade dio a la CNN la semana pasada, en el sentido de que nuestro país vive un régimen dictatorial y que tanta polvareda levantaron aquí, comienzan a no parecer tan exageradas.
Hacia eso también apunta la iniciativa del PSOE en España para que ese país endurezca su oposición a las "derivas totalitarias" del gobierno peruano (Ver recuadro).
Aunque, para no pecar de hiperbólicos, quizás habría que precisar que más que el de una dictadura o un despotismo ilustrado, este régimen continúa guardando el perfil que siempre se le conoció: el de una yucocracia.
Ruedo Ibérico
Lo que faltaba. Que en lugar de puente, España haga las veces de agente punitivo por nuestros peculiares modales democráticos.
EL miércoles 10 de setiembre una nota, pequeña y hasta trivial, aparecía en el madrileño diario "El País".
Un grupo de diputados del partido socialista español presentó una propuesta para que el gobierno hispano comandara en el seno de la Unión Europea la oposición a "las derivas totalitarias" del régimen de Alberto Fujimori.
Se trataba, en realidad, de una jugada política interna, para resaltar que el gobierno de José María Aznar tenía dos raseros para medir los regímenes latinoamericanos: uno para Cuba, con el cual España ha roto palitos, y otro para el resto del continente.
La polvareda en el Perú no se hizo esperar. Se sostuvo que el gran instigador de esta movida era Felipe Gonzales, el líder del socialismo español, cuya vinculación con Alan García Pérez hacía que le tuviera inquina al régimen peruano.
Si se tuviera memoria, habría que señalar que las relaciones entre ambos personajes nunca fueron muy buenas. Y si se tuviera más información de la marea política peninsular, se vería que Gonzales está dedicado a actividades personales,alejado de las nuevas tendencias del PSOE. Mal podría estar en preocupaciones de ultramar.
El gobierno de Aznar, con todo, sintió la pegada. Y a través de su canciller, Abel Matutes hizo saber que acogía "con simpatía" la propuesta del PSOE de promover una acción común de la Unión Europea contra los excesos fujimoristas. Quienes se desgañitaron contra los socialistas, tuvieron ahora que dirigir sus andanadas contra el Partido Popular, derivando la influencia negativa a Mario Vargas Llosa, amigo del actual mandatario José María Aznar.
La embajada española en Lima se ha sentido incómoda con la historia. Buscaba precisar los términos exactos de Matutes, un canciller que por lo demás puede ser relevado, sea por sus males cardiacos, sea porque Aznar tiene estrecha amistad con Fernando Villalonga, a quien se vocea como sucesor.
"La situación no debería llevar a que la Embajada se prodigue en alabanzas con respecto al actual gobierno", comentó una fuente próxima a la misión española "pero los intereses de la inversión privada de España y sus proyectos para los próximos años no alientan que se estiren las cuerdas cuando se está en un momento positivo de las relaciones bilaterales".
Al Perú, por lo demás, le interesa mantener la relación privilegiada con la Unión Europea, siendo como es uno de los principales recipendarios de la cooperación europea.
Estas calificaciones de los grupos de países influyentes en el escenario mundial claro que sacan roncha y de allí los gestos altaneros de oficialistas criollos que han recordado que " la independencia de España se cumplió en 1821".
¿Pero acaso no se está cosechando tras tantas violaciones de leyes, ataques a los opositores y descuido punible frente a derechos humanos consagrados y valores democráticos?
Fujimori aparece en Europa como demasiado oriental cuando se trata de imaginarlo incurso en el proceso latinomericano, y de modales rudos cuando tiene que participar en las cumbres iberoamericanas donde ha hecho gala y desplante de su peculiar concepción democrática del garrote y la yuca.
Posdata
Lo que ha sucedido esta semana con Frecuencia Latina debiera servir de lección para aquellos peruanos que, como el propio Baruch Ivcher, aceptaron y apoyaron el golpe de Estado de 1992.
No son pocos los que ahora tienen razones para lamentar las derivaciones autoritarias del resultante régimen cívico-militar del Ing. Fujimori. Alberto Andrade, por ejemplo, y su antecesor en la alcaldía de Lima Ricardo Belmont. Miembros de partidos como el PPC, que optaron por participar en el CCD, y empresarios como Luis Vega Monteferri, que encabezaron genuflexos a la SNI sin beneficio para los industriales.
Todos los peruanos debieran ponerse de acuerdo en que no hay ocasión ni emergencia que justifique un golpe de Estado. No hay crisis o encrucijada que no pueda y deba ser superada utilizando los mecanismos que toda constitución contempla para situaciones extremas.