CHINA TE CUENTA QUE...



Pucha,
Pobre Gordo

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

MIRA, tú sabes perfectamente lo que a mí me produce El Dictador de Kahuachi, hija, porque siempre me he ocupado de dejarlo bien en claro y por eso mismo, ag, me caería cual pedo que después de leer esta columna, alguien viniera a decirme oficialista o choladas así, hija, como si yo, pucha, con esta estatura, con estos ojos, con esta inteligencia, con estos apellidos, con estos estudios, con esta sensibilidad, con estos conocimientos, con estas coronas, con este mundo, con este cosmopolitismo, con esta modestia, con esta distinción, con esta clase, con esta imaginación, con este dominio del lenguaje, con este in sight y con esta sutileza, pucha, pudiera ser capaz, ay no sé, de sentarme con esa especie de beldad-caribeña-puesta-a-congresista, que creo que se llama Carmen Losada, pucha, a tomar de lonche té con chancay un sábado por la tarde y a hablar maravillas de nuestro Presidente mientras los maridos chupan cerveza, hacen parrilla y planean el siguiente verano en Punta Hermosa.
¡guaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaggggg! Pero bueno, hija, establecido este aepistemologicae principiae, pucha, quiero decirte, que vi a Andrade en una entrevista que la otra noche le hizo Gestoso en CNN y qué quieres que te diga, o sea, me pareció uno de esos cholos oprimidos que los llevan a la Comisaría para que declaren sobre la denuncia por violación de la sobrinita y pucha, o sea tienen tanto pero tanto miedo a la "autoridad policial", como les gusta decir a ellos que terminan aceptando el delito aunque no tengan ni siquiera pito (y que viva la poesía, hija).
Porque no sé si te diste cuenta, pucha, o sea, de cómo el pobre gordo, primero, sudaba como una lavandera en la boda de su hija, pucha, como diciendo "qué maravilla es ponerse el vestidito de raso pero ojalá no se me revienten las costuras", lo que para la circunstancia podía haberse traducido como "yo que nací para rotario y el mundo me ve en CNN, ojalá no me tiemble la voz", y claro, si vas a una entrevista de ese canal, pucha, o sea, con ese entrevistador y en esa actitud, pucha, lo que te va a pasar es lo que le pasó al pobre bodoque de Andrade, hija, que estuvo todo el tiempo hecho un flan desmoldado, tratando de parecerse a Chirac y a cambio, ay no sé, o sea, consiguiendo hacerle recordar al mundo que en la historia han existido insignes personajes públicos como Endara, Tin Tan, Bucaram, Cucharita, Coluche, Mediasuela y Mario Poggi, no sé si me entiendes.
Porque, guaj, o sea, a mí nadie me va a venir a tratar de convencer de que Andrade se había preparado para decir en esa entrevista, como sí lo digo yo con todas sus letras y a voz en cuello, o eso, que El Innombrable es un tirano de novela latinoamericana de los sesentas, traído a los noventas; al contrario, hija, si al comienzo estaba que parecía una solterona seducida sin saber si definir a su prensapapas como un canalla sin corazón o como un Domingo Savio redivivo. Tuvo Gestoso que cuadrarlo y decirle "señor alcalde, defínalo", para que el otro, igualito a lo que te cuento del Power Estupiñán, pucha, se mandara con el rollo de que estamos en algo que es lo más cercano a una dictadura y, o sea, mientras yo me atravesaba la cutícula hasta hacerme sentir una punzada en la duramadre de la pura furia, pucha, pensaba, "regio, porcino candidato, o sea, entonces ahora sí me vas a tener que explicar si no has tomado precisamente de ese Stalin Ojo Jalado, pucha, esa manerita de primero hacer y después decir, gracias a la cual nos has endilgado para comenzar en Miraflores y después en Lima, esas plazas que más parecen bulines michoaqueños, esos jardines floridos que me hacen recordar al quinceañero de Marthita, y por si fuera poco, tu hermanito ése con cara de evangélico engrupido, o sea, nos está arrimando dos ratas tamaño familiar en menos de tres años: primero la de Larcomar y ahora ese huevonazo de ángel en el Ovalo Gutiérrez, que hija, o sea, cuando yo lo vi fotografiado en un suplemento la vez pasada, pucha, o sea, llegué a la conclusión rápidamente de que en este país lo que nos hace falta es un monumento a la concha pública para que se nos resuelvan todos los problemas de identidad".
Bueno, quiero que sepas que después de haber visto al gordo ése en la entrevista que te cuento y, guaj, al poco rato en otro noticiero a El Ceaucescu Ojito Puñalada en Cuero de Chancho, pucha, haciéndose el bueno con unos norteños a los que el próximo `Niño' va a dejar hechos puré piurano, o sea, sentí que sólo me quedaba un camino en la vida: mandarme hacer mi velito blanco con azul y mis ojotas y lanzarme por el mundo a consolar a los más pobres entre los pobres, hija, que aunque a veces te saquen de quicio con sus pedideras, pucha, al menos no se dan ínfulas de que son la zurrada en siete tomos, que de ese modelito sí que ya estoy haaaaaaaaaaaaaaaa aaaarta. Smile y chau, chau. (Rafo León).