Rosas y Espinas Para Diana


Rosas y Espinas Para Diana
Ni el luto ni las investigaciones terminan.

NO más flores por favor -han pedido los miembros de la familia Spencer- pero la avalancha de muestras de cariño a Diana continúan. Althorp House amenaza convertirse en una gigantesca alfombra de bouquets. "Este es un verdadero problema y sería preferible que la gente invierta ese dinero en la fundación de caridad de la princesa", dijo un vocero de los Spencer. La solicitud no cayó en saco roto. Más flores pero también más dinero. Desde moneditas hasta cheques con varias cifras llegan con destino a la mencionada fundación. La suma, sin exageraciones, podría llegar en pocas semanas a la desorbitante cantidad de un billón de dólares.
Así las cosas y mientras en París prosiguen las investigaciones que cada día aportan si no más pistas, detalles significativos, lo que es verdaderamente interesante es el debate que se ha desatado en Londres acerca de cómo perennizar el recuerdo de Diana.
A la ya concretada propuesta de sellos postales conmemorativos se suma ahora la de erigirle un monumento en el único pedestal vacante de la histórica Trafalgar Square. Cosa que a la familia real y a los almidonados conservadores no les debe causar gracia alguna.

El Palacio de Kensington, residencia de la princesa Diana, es ahora un santuario para los británicos. La familia real tendría que declararlo patrimonio popular.

No saben que el mayor homenaje ya está hecho. Es "Candle in the wind", la canción de Elton John que con certeza venderá el mayor número de copias en los anales de la música.
Pero quien difícilmente descansará en paz es Henri Paul, el chofer que condujo el fatídico Mercedes.
El propio Mohamed Al Fayed, quien en un principio defendió a capa y espada a Henri Paul, sugiriendo que era imposible concebir que haya estado ebrio, declaró hace pocos días, habida cuenta el resultado de la última autopsia, que consideraba imperdonable el estado en que éste se encontraba en el momento del accidente. Habría que saber su opinión cuando los indicios de que también ingirió el antidepresivo Prozac, se confirmen.
Por su parte, Trevor Rees-Jones, el guardaespaldas británico, único testigo confiable, está impedido de pronunciar palabra por lo menos en un buen tiempo. Eso es lo que informaron sus doctores luego de haberle realizado una operación de 10 horas para reconstruirle el rostro la semana pasada. "Los investigadores tendrán que esperar", comunicó la familia de Rees-Jones. Con las últimas noticias la espera podría prolongarse indefinidamente: el guardaespaldas, se cree, sufre de amnesia por los anestésicos y por la magnitud del impacto a la hora del choque. Como se sabe, él se salvó por ser el único de los cuatro tripulantes que tenía cinturón de seguridad.

Haroldo y Guillermo I, duque de Normandía, célebre antecesor del primogénito de Diana.

En consecuencia, las autoridades francesas han declarado que las investigaciones terminarían recién en 1998, fecha en la que -coincidentemente- empezarían los festivales de Dianastock.
Quedan también las especulaciones sobre el romance de la princesa y el plebeyo. "Estoy embarazada de seis meses", dicen que dijo Diana a uno de los médicos que la auxilió. Lo que sí es cierto, pues el mismo Alberto Repossi, distinguido joyero monaguense, se ha encargado de asegurar es que Diana y Dodi escogieron el famoso anillo "de compromiso" juntos.
El hecho ocurrió 10 días antes del accidente cuando la pareja vacacionaba en la Riviera. Diana y Dodi sólo estuvieron cinco o seis segundos en la joyería pues ya sabían cuál era el anillo que deseaban. Este fue recogido aproximadamente a las seis de la tarde del 30 de agosto último en la sucursal de Repossi en París (en la misma manzana del Ritz). El señor Repossi se ha negado a señalar el precio del anillo que la prensa ha estimado en más de 200 mil dólares. Ha dicho, más bien, que aún no había sido cancelado.
Guillermo, el príncipe adolescente, sin duda estará pensando que ya es suficiente. Carga sobre sus jóvenes hombros la clamorosa solicitud del pueblo inglés. Quieren que él sea el próximo rey.
Carismático como su madre, con la timidez propia de la edad y con un gran contingente de pura sangre azul Windsor en las venas, Guillermo, podría hacer un salto de garrocha y dejar con los reales crespos hechos a su flemático padre. Sería, entonces Guillermo V, sucesor por nombre de Guillermo I también llamado el Conquistador. Y es que él conquistó Inglaterra en el año 1066 después de vencer al rey Haroldo en la batalla de Hastings, fundando así una nueva dinastía real.
¿Será éste el destino del joven Guillermo? Por lo pronto tiene en su bolsillo los corazones de todos los ingleses. Sólo falta saber si, con la ausencia de la madre, dejará los jeans por los rígidos tweeds con los que acaba de regresar a sus clases en Eaton.


Rumores y Hechos
Sobre las últimas investigaciones en París.

UNOS cincuenta policías de la Brigada del Crimen y unas decenas de otros departamentos competentes trabajan en la investigación de la terrible muerte de la princesa Diana de Gales. Bajo la conducción de los jueces parisinos Hervé Stephan y Marie Christine Devidal, los sabuesos han interrogado a más de cien testigos y han realizado todo tipo de análisis.

El príncipe Guillermo estuvo presente en las últimas vacaciones de Dodi y Diana.

Sus conclusiones preliminares contradicen las teorías, cada cuál más dramática e imaginativa, que desde el primer instante, después de la tragedia, fueron lanzadas de boca en boca a recorrer el mundo. Ello no basta para calmar la intuición profunda de algunas amas de casa francesas, las sospechas de algunos lectores de diarios populares, que siguen olisqueado los hechos con la convicción de que algo oscuro se esconde detrás de todo el tinglado mediático-policial. La muerte de la princesa "es un buen negocio para demasiadas personas", es la base de este razonamiento que denuncia implícitamente el complot y que mira aviesamente hacia el establishment británico como al francés, pasando por los traficantes internacionales de armas.
En el terreno mismo de la investigación, sin embargo, nada por el momento hace pensar en este tipo de suposiciones y las evidencias se acumulan en el sentido que un concurso de negras circunstancias, y trágicos errores humanos, llevaron a la muerte de Lady Diana quien, nueve horas antes de morir, había llegado a París a bordo de un avión privado, en compañía de Dodi Al Fayed. El Ministerio del Interior francés había sido notificado de una visita privada de la princesa, pero la embajada de Inglaterra no solicitó la ayuda de los policías especializados del Servicio de Protección de Altas Personalidades (SPHP). (Desde París, por Javier Devalera).