La Ciudad Humana


La Ciudad Humana
Posición singular en cita de Grandes Maestros hace meditar sobre Lima.

NO al posmodernismo, NO al high tech, NO al monumentalismo porque sí, en la arquitectura. Regreso a la ciudad y al respeto por ella. Estas son algunas de las expresiones del arquitecto francés Marc Breitman dentro del marco de la exposición de los Grandes Maestros de la Arquitectura, conferencia organizada por la Escuela de posgrado en Arquitectura de la Universidad Ricardo Palma. El auditorio del Colegio Santa Ursula, compuesto en su mayoría por profesionales jóvenes y estudiantes, escuchó atónito estas palabras que en cierta medida desautorizaban muchos de los proyectos presentados por sus propios autores en los tres días en que se desarrolló el evento (jueves 11, viernes 12 y sábado 13 de setiembre).

Vivienda de clase media en las afueras de París, árbol y sensibilidad juegan rol fundamental.

El planteamiento de Breitman rompe en cierta manera con el divismo cultivado por muchos arquitectos que pretenden dejar estampada su firma en cuanto encargo reciben. Así, se proclama una vuelta al respeto por el espacio urbano, entendiendo a la arquitectura como hija de la ciudad y por lo tanto vida y continuación. "Hacer arquitectura es hacer ciudad" proclama. Y a continuación enseña sus proyectos de París y del norte de Francia en los que resalta una adecuación completa al espacio preexistente, mejorándolo o completándolo. El árbol juega un papel protagónico en él, respetándose el existente y colocándolo allí en donde falta.

Arquitecto galo Marc Breitman por la recuperación de la ciudad como espacio clásico.

Qué contraste, después de su disertación, aplaudida por ese mismo auditorio perplejo, salir a recorrer Lima y encontrar frente al hotel Oro Verde -de discutible arquitectura- dos edificios con firma que no tienen nada que ver entre sí ni con el primero; seguir el caos volumétrico hasta el Centro Histórico, hasta por fin encontrar aquello que se puede llamar Ciudad, aunque maltratada por el tiempo y la incuria. Allí se debe buscar las raíces del urbanismo limeño, aconsejó el maestro francés. Y le llamó la atención ciertos planteamientos contemporáneos, que están secando plazuelas y espacios públicos en un curioso respeto y regreso hacia el pasado, es decir, el espacio clásico mal entendido.

DISQUISICION LIMEÑA

Nadie puede estar en desacuerdo con la acción emprendida por el alcalde Andrade para recuperar la calidad urbana de la zona histórica de la ciudad; la trilogía Plaza de Armas, Plaza San Martín y Parque Universitario y la recuperación del espacio público invadido por los ambulantes dan cabal testimonio de ella. Sin embargo, se puede discrepar de ciertos criterios de diseño que dan por el suelo con árboles y tratamientos que confieren particular fisonomía a determinados espacios. La Plaza Italia en Barrios Altos fue testigo del derrumbamiento de sus árboles, al igual que la Plaza de Armas lo fue de su despojo. Hoy la plazuela de Santo Domingo luce desmejorada por la erradicación de unas zonas verdes que la hacían agradable. La de San Agustín, restaurada, aparece semicalata, para usar un peruanismo; y, para no aburrir, se debe mencionar por último, que el pasaje Santa Rosa está pintando para páramo. ¿Era necesario retirar el follaje que acompañaba la piedra de Taulichusco?

Plazuela de San Agustín, remodelada, luce desolada. Derecha: en los años veintes, monumento a Bolognesi, aunque abatido, se ve flora desaparecida.

Esta pregunta quedará sin respuesta como muchas otras en el pasado. ¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué no es posible llegar a un consenso vecinal? Mucho mejoraría la acción edilicia si se consultara con el usuario. Mucho mejorarían los criterios de los técnicos si éstos los confrontaran con la realidad. Se está en un momento crucial; la recuperación está en marcha; y nada mejor que continuar la tarea en armonía, escuchando las voces de quienes viven la ciudad y que, sin exagerar, la viven apasionadamente, como a un "técnico" quizás le es difícil entender.

EPILOGO

Marc Breitman se alejó de Lima dejando un mensaje que llevó a las meditaciones expresadas líneas arriba. Conclusión: la ciudad es primero. La buena arquitectura mejorará el conjunto, no tratará de imponerse a él. Y el árbol será el principal personaje dentro del espacio urbano, después del hombre. (Alberto Sánchez-Aizcorbe C.).