
Repique De Oro
Asociación Nacional de Caballos Peruanos de Paso cumple 50 años y los festeja con gallarda ceremonia.
Antigua barrida de caballeros en primera visita a Palacio de Gobierno en 1947: Alfredo Elías, Fernando Graña y Fernando Fernandini entre otros.
EL vínculo entre el chalán y el caballo se remonta a la tradición peruana de antaño. Por ello hace cincuenta años un grupo de trece caballeros entre los cuales figuraban Alfredo Elías, Fernando Graña y Fernando Fernandini se reunieron y fundaron la Asociación Nacional de Caballos Peruanos de Paso, luego de un concurso realizado en el Club Hípico Peruano entonces ubicado en la Av. Salaverry. Con ese motivo, los socios fundadores organizaron una cabalgata por la ciudad de Lima, finalizando en Palacio de Gobierno, y siendo recibidos por el presidente José Luis Bustamante y Rivero.
Javier La Rosa
Musante cabalga
junto con su mujer
ejemplares de su
criadero "Doña Irma"
Recordando aquel tiempo, socios jóvenes y antiguos realizaron el pasado martes 23 la misma cabalgata, cuadrándose con gallarda apostura en el patio interior de Palacio. Los motiva hoy el mismo sentimiento de entonces: fomentar y difundir la crianza y afición al caballo nacional y asegurar su prestigio único en el mundo.
Si bien el amblar se da naturalmente, el chalán debe ensayar como mínimo tres años al caballo para obtener un paso llano gateado. Seguido, tradicional apero y niño José Roberto Risso de las Casas, pequeño chalán ensaya con yegua y pequeña cría.
Por su suavidad en el paso, su brío y fortaleza, su redonda grupa y sus cascos amplios y resistentes, el caballo peruano de paso es considerado la mejor movilidad en haciendas y chacras, tanto así que en los años de oro de Casagrande había 300 capones o caballos de trabajo para realizar las faenas de campo. Este noble bruto es capaz de recorrer acequias, caminos irregulares, andenes y bocatomas durante horas sin cansar al chalán o caporal y sin maltratar los sembríos debido a la arrogancia y estilo de sus pisadas. Se caracteriza además por su gallarda belleza, reflejada en sus crines y cola pobladas, en el brillo de su pelo, en su cuello largo, su buen vientre, su frente amplia y plana, y su pecho robusto y esbelto. Heredero de jacas navarras y castellanas y bereberes que vinieron al Perú en tiempo de la conquista, trayendo el amblar o forma de caminar que lo caracteriza, el caballo ha ido amalgamándose en crisol peruano según las exigencias de su función y medio ambiente, obteniéndose ejemplares que unen la belleza física con armoniosa cadencia y suavidad en el andar. El paso ideal es el llano gateado, donde el animal mantiene siempre tres patas en tierra levantando primero la anterior y posterior de un flanco para proseguir con el otro en característico paca paca.
La Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Caballos Peruanos de Paso conserva en su registro genealógico al día, once mil ejemplares a del país.(M.F.N)