
En La Casa De
Los Espíritus
Instalado en la casa donde alguna vez
Abimael Guzmán bailó "Zorba, el griego", el congresista Alfonso Grados Bertorini busca conjurar proyecto reeleccionista.
Según Grados, antiguo cuartel
general de Sendero Luminoso no
emana magnetismos extraños.
EL congresista Alfonso Grados Bertorini, Coordinador Nacional del Comité Ejecutivo de la Unión por el Perú (UPP), no cree en fantasmas ni en residencias con magnetismos extraños. Por eso, cuando su hijo le sugirió mudarse a la casa contigua a la suya, no tuvo inconveniente en hacerlo, a pesar de saber que ocho años atrás ese lugar había funcionado como cuartel general de Sendero Luminoso. Ahí Abimael Guzmán y sus más cercanos secuaces clausuraron en 1989 el llamado Primer Congreso de la organización terrorista y bailaron el titubeante "Zorba, el griego", que alguien se encargó de filmar en el conocidísimo vídeo que en 1991 cayó en manos de las autoridades y permitió que hoy casi todos los danzantes se encuentren tras las rejas.
Guzmán se toma una foto para el recuerdo con Margie Clavo Peralta, durante la cita senderista. A la derecha, Grados observa ese mismo rincón de la casa tal como está hoy, tras una serie de refacciones.
"En esa época mi hijo ya vivía aquí al lado y a veces hasta le pedían el teléfono", cuenta el ex ministro de Trabajo, mientras nos hace pasar a un ambiente que tiene algo de sala de estar y de biblioteca. "Este era el dormitorio de Guzmán; aquí fue donde encontraron sus lentes, sus remedios y todo lo demás", nos dice sin mostrar mucho interés en el tema y rápidamente pasa a contarnos que está preparando un libro sobre la generación del '50 en sus manifestaciones periodísticas y políticas, sobre la Plaza San Martín como escenario de lo que fue la actividad intelectual fuera de las redacciones. "Nada autobiográfico; sería muy pedante", aclara.
Grados detecta neofujimorismo dentro de UPP.
Tratamos de volver sobre el pasado de la casa, pero el congresista se resiste. "No nos hemos juntado para hablar de eso, ¿no?", protesta, "hay otras amenazas más presentes que me preocupan".
-¿Como cuáles, congresista?
-Para mí la amenaza principal en este momento es la credibilidad que todavía existe en ciertos sectores de que todos los atropellos que se están produciendo son sucesos aislados. Porque en realidad ésta es una gran conspiración, cuyo eje se llama Montesinos.
-¿Exculpa al presidente Fujimori? ¿Le parece una ficha menor en el esquema?
-No, con ese 30% casi irreductible de popularidad que conserva y la gran discrecionalidad que tiene para manejar el Presupuesto de la República, su poder sigue siendo tremendo. Lo único permanente en el gobierno es su afán reeleccionista.
Grados piensa que Fujimori no sólo quiere reelegirse, sino fundar una dinastía. Para ello estaría dándole ya a Kenyi una preparación de futuro Jefe de Estado, para el 2015. Recuerda que el comandante Juan Valer le estaba enseñando disciplina.
-Pero no es sólo la voluntad política de permanecer en el poder. Parecería haber un plan...
-Bueno, está el Plan Verde, que se ha juntado con el proyecto reeleccionista. Para mí, ese proyecto viene de tiempo atrás. En una conversación delante de algunos periodistas le fui mencionando una vez al Presidente cuáles habían sido los pasos que él había dado anunciando, como en una especie de actos fallidos, su intención reeleccionista. En una CADE, cuando acababa de regresar de sus primeros viajes por Europa, comentó que le habían dicho: "Qué bueno que está el Perú, pero se necesitan 10 años por lo menos". Y con su sonrisa aclaró que no estaba pidiendo reelección. Y luego se hizo la reelección. Tiempo después en Arequipa, en otra CADE, dijo: "No se preocupen, Kenyi recién podrá ser Presidente en el 2015". Y la preparación de Kenyi es la de un futuro Jefe de Gobierno. El comandante Valer, uno de los más valiosos oficiales del Ejército, estaba enseñándole disciplina...
-¿Ud. realmente piensa que lo están preparando para una función así?
-Sin ninguna duda. Fujimori quiere una dinastía. Pero felizmente la sociedad civil está madurando rápidamente. El Consejo de la Prensa, por ejemplo, es un hito. Como el Estado se ha vuelto arbitrario, la sociedad busca institucionalizarse. Ahora lo que falta es volver a encender el referéndum, pues los del Foro Democrático han dicho que se encuentran un poco agotados en el esfuerzo.
"Ahora lo que falta es volver a encender el referéndum, pues los del Foro Democrático han dicho que se encuentran un poco agotados en el esfuerzo", diagnostica el congresista.
-¿Qué nuevo ingrediente del escenario político serviría para volver a encenderlo?
-La alternativa es aprovechar la circunstancia del descontento actual por la situación social y política. ¿Pero están dispuestos los jóvenes emergentes que quieren ser candidatos presidenciales a empujar el referéndum? ¿Están dispuestos los grupos políticos a llegar a un acuerdo?
-Digamos que ese objetivo se lograse. ¿Qué pasaría después del referéndum?
-No creo que sea tan difícil un programa alternativo. Se está exagerando la falta de coordinación. Todo el mundo acepta la economía de mercado. Lo que está en discusión es el rol del Estado. Sin Estado no hay posibilidad de nación organizada. No un Estado que expropie o explote los minerales. Pero sí un Estado que regule. En un esquema así pueden coincidir hoy Bedoya, Pérez de Cuéllar, el Apra. Pero cuando Boloña dice que quiere un Estado que viva con el 15% del PBI, entonces estamos hablando de locuras.
-¿Lo está segregando del posible acuerdo?
-Bueno, si quisiera ser menos impermeable... No debería participar nadie que crea que el proyecto deba desvincularse del sistema económico internacional, pero tampoco de los avances en materia de derechos humanos y equidad.
-¿Incluiría al FIM?
-Habrá que preguntarle a Olivera, porque como ahí no hay ninguna doctrina, sino simplemente sus arrestos...
-El supuesto acuerdo es un postulado complejo, porque si ustedes mismos tienen problemas por la diversidad de criterios en UPP, dentro de sus reducidas proporciones...
-No tan reducidas; son muy amplias porque, si no, no estarían todavía en la UPP ni Daniel Estrada, ni, desde una posición más próxima a lo que pudiera representar líneas liberales, Harold Forsyth. Aunque no voy a negar que es una organización que tiene incoherencias. Existe el problema del protagonismo. Hay gente que quiere acortar camino y piensa: "para qué voy a pasarme 50 años haciendo política, cuando ahora yo puedo ser el que encuentre una nueva fórmula de entendimiento nacional", aunque eso signifique simplemente hacer neofujimorismo.
-Otro problema son las elecciones municipales del próximo año, en las que ustedes han dicho que participarán. ¿No han pensado en la posibilidad de apoyar a Andrade?
-El hasta ahora ha dicho que no necesita de nadie. ¿Para qué entonces se va a adherir uno?
-¿Cómo ve su gestión municipal?
-Yo la apruebo, aunque se ha visto facilitada por las dificultades artificiales que le han puesto. Pero si trata de convertirse en líder nacional va a experimentar la diferencia entre lo que significa rehabilitar el Centro de Lima y tener una definición del Estado. Ahí tiene una carencia.
-Finalmente, como antiguo comentarista deportivo, ¿qué piensa?, ¿se clasifica Perú?
-El trabajo de Oblitas es el mejor de los que se han hecho con una selección de fútbol. Casi tan coherente como el de Akira Kato en el vólibol. Nunca ha habido más disciplina ni reconocimiento internacional de que se ha recuperado el estilo de juego. Es una cuestión de fe: nos clasificamos.