

El Bosque De Pazos
Escenarios de un pedazo de locura.
"Ni un baño de sangre y vinagre me hará retroceder siquiera un paso", dice el pintor en su catálogo de presentación. Su pintura lo demuestra.
PARA acercarse a la obra de Hernán Pazos hace falta mencionar la palabra símbolo con el sentido original de simballein (símbolo), unido todavía a la noción de diaballein, diablo. La pintura de Hernán Pazos es concebida como lenguaje, por este artista que además es lingüista. El pintor crea símbolos reconocibles y constantes, como consecuencia abstracta de su anterior trabajo con flores figuradas. Sus símbolos presentan carga significativa introduciendo a una metafísica cerrada, tanto vibrante y representativa como hermética. El cuadro tiene muchas lecturas, logrando arrancar al espectador imágenes controversiales del inconsciente. La sensualidad se acerca a la contorsión y al dolor.
Pazos, sublimando su sensibilidad a través de la abstracción conjuga conceptos agudos y suaves dentro de una esquizofrenia estética. El bosque, impenetrable, aturdido, insano, es además sensual e investido de apetitos que deleitan en el sentido plástico, evocando una voluptuosidad desgarrada y en suspenso, producto del sufrimiento del espíritu. Cada cuadro refleja el conflicto con la realidad de una mente aturdida. Ya no aparecerán las orquídeas ni las malas yerbas en un sentido físico, sino espiritual y mental.
Así, el pintor explora los recovecos inverosímiles de la mente humana a través de la metáfora propia del bosque. El símbolo, se interpreta según los fantasmas de cada espectador. Las plantas, oscuras y carnosas evocan a la sangre, la caída sin fin, el orgasmo muy cerca del dolor. Otras, luminosamente planteadas, parecieran el producto de una sinapsis alterada en el cerebro.
"Autorretrato", serigrafía que lleva la inscripción "Perro Loco". La muestra titulada "Hacia un bosque hermético" está compuesta
de pinturas, collages y grabados trabajados en los últimos doce meses.
Esta muestra de La Galería, que permanecera hasta el 18 de octubre resume las primeras obras del nuevo camino que ha tomado el trabajo de Pazos, y constituyen una aproximación a éste. Podría decirse que son sus primeros bocetos. La figuración ha sido para el artista el estudio que lo ha llevado a desembocar en el bosque. Permanece la geometría, aunque más diluida, sobre todo como fondo cromático y en las relaciones de composición entre los símbolos.
Pazos trae además en esta muestra una serie de grabados, que guardan el carácter críptico de sus telas, con un estilo más libre que combina el dibujo y el color, fraccionando el espacio de manera caleidoscópica e introduciendo elementos que parecerían partes de un collage. Entre ellos figura un autorretrato con la inscripción "Perro Loco". En el trabajo del pintor Pazos con su muestra "Hacia un bosque hermético" los árboles y plantas son cada uno un personaje retorcido, oculto y mental, representando una aporía contemplable con ojos adánicos. (M.F.N.).
Juan José en CD
Aló con Premio
Museo de Marina
Luz De Octubre
Ursula Cornejo Soto expone en Extramuros.
AREQUIPEñA por los cuatro costados, Ursula Cornejo Soto (hija del recordado crítico Antonio Cornejo Polar y de Cristina Soto) apenas egresada de la Facultad de Arte de la Pontificia se fue a conquistar el mundo. Su primera parada fue en Estados Unidos donde realizó dos maestrías: una en Arte y la otra en Drama y Producción Teatral. Con ambos cartones bajo el brazo y con alguna experiencia en preparar escenografías e iluminaciones para obras de la universidad, viajó a Tailanda para trabajar como profesora de arte y producción teatral en la Universidad de Bangkok.
El reino de Siam le abrió un horizonte inesperado y casi sin pensar se quedó desde 1994 hasta febrero de este año, sorteando las dificultades del idioma para comunicarse con sus alumnos hasta crear una mezcla de thai con inglés que tenía felizmente a la base el lenguaje universal del arte.
La artista Ursula Cornejo trabajando en el taller de la Universidad de Bangkok.
Ursula egresó como escultora aunque dedicó mucho tiempo al grabado. En EE.UU. siguió perfeccionándose en ambas especialidades y ya en Bangkok, el barroquismo del arte thai contagió su trabajo prestándole exuberancia en las texturas y fuerte colorido.
Sin embargo, no sólo la escultura y el grabado le sirven para expresarse, también ha incursionado en la poesía aunque todavía como complemento de su trabajo plástico.
"Comencé haciendo escultura, experimenté con muchos estilos y aprendí muchas técnicas. Hice lo mismo con el grabado. Cuando me fue imposible plasmar mis ideas en éstos, incursioné en la poesía, las instalaciones y últimamente en los collages. Para mi la esencia del proceso creativo está centrada en el proceso mismo de la creación, en el contacto directo con los materiales sumado al esfuerzo físico y mental que requiere cada trabajo".
La artista no cree específicamente en la inspiración sino en el trabajo diario y persistente. Sus temas los saca de la vida diaria y su motivación es el trabajo mismo. Dice que "la esencia de la vida está enraizada en el acto de crear, en el sentido más amplio de la palabra. Crear es construir con las manos".
La muestra que está presentando en la Galería Extramuros de Miraflores (Centro Cultural de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen) es su tercera individual en Lima. En ella presenta colagrafías (grabados sobre cartón usando materiales reciclados), técnicas mixtas y collages. Todas las obras han sido trabajadas en Bangkok en los últimos tres años.