Cine-TV


¡Por Jupiter!

El 16 de octubre acaba la cuenta regresiva de "Perdidos en el espacio".

Por FERNANDO VIVAS

UNA de las primeras manifestaciones de rebeldía en un niño incubado en los '60 era hacer mohínes ante la grandilocuencia de "Viaje a las estrellas" ("Star trek", NBC, 1966-1969, primera generación) para preferir, sin tener que explicárselo a nadie, las pachotadas pseudocientíficas de "Perdidos en el espacio" ("Lost in space", CBS, 1965-1968). No era una parodia pues no había siquiera un modelo del que mofarse, era la comedia boba sobre las aventuras domésticas de una familia de clase media (hasta aquí estamos en los dominios de Lucy y Dick van Dyke y "Papá lo sabe todo") extraviada en la tierra de nadie del progreso científico. "Perdidos" fue una puesta en escena; chapucera pero siempre imaginativa, del escepticismo frente al desarrollo de la tecnología sideral. Desideologizada, despojada de la gravedad épica de otras aventuras televisivas, desensualizada como que se concibió para el público infantil a partir de la trasposición al espacio de la "Swiss Family Robinson" de Walt Disney; "Perdidos" no tenía para ofrecernos más que ese deliberado candor que hoy generosamente se rebautiza como discreto encanto "camp". A este modesto paquete súmenle una temprana dosis de la malicia tan corriente hoy en día en el genio y figura del Dr. Smith (Jonathan Harris) encargado, en cada episodio, de boicotear la armonía de los gaznápiros Robinson su abrelatas parlante. Un diálogo de la pequeña Judy lo resume todo: "No sea malo Dr. Smith. Está haciendo llorar al Robot".

Sideral ingenuidad de la familia Robinson: Marta Kristen, Mark Goddard, June Dockhart y Guy Williams.

Si la reflexión fantacientífica es el juego de "Viaje a las estrellas", aquí es el absurdo mondo y lirondo el que nos entretiene. El productor Irwin Allen no lo quiso así en un principio pero se tuvo que resignar a él una vez que vio la escalada del rating. Y cuando la serie se produjo en color, éste no vino a corregir su irrealidad sino a reforzar su truculencia. El absurdo alimentó sus mejores capítulos (el del hombre de oro, el de la rebelión de los vegetales, el viaje microscópico al interior del Robot) y nos coge ahora sin confesarnos: Resulta que la fecha de lanzamiento del Júpiter II, la nave que llevaría a los Robinson hacia Alpha Centauri, se fechó, 3 décadas atrás, un 16 de octubre de 1997. Espuria demostración que, pese a las cursilerías del "Contacto" de Carl Sagan, seguimos, con buen humor, perdidos en el espacio.


"Las Modelos No Somos Idiotas"
Verónica Alcalá, el revés de los sueños aeróbicos.

  • ¿Quién no ha reído con las chicas de Tinelli cuando mariposean, hacen pucheros y cantan "Las modelos no somos idiotas"? La parodia es hecha con tantas ganas que, de refilón, demuestra lo que las modelos sí suelen ser a mucha honra: Guapísimas, informales, encantadoras, frívolas y arribistas. Encarnan esos valores con tanta vehemencia que a veces traspasan la fina y blanca línea entre la travesura y el delito. Entre el turismo de aventura y el arreo de burriers, entre el esforzado aerobismo y el disfuerzo trepón. Un chisme escandaloso, un flashazo y hasta un disparo como el que recibió Leslie Stewart pueden servirles de advertencia, pero en los peores casos como aquellos en que han sido implicadas la detenida Paola Viso y las sospechosas Verónica Alcalá y Sofía Franco, el golpe puede avisar demasiado tarde. Es muy abusivo comprometer a la profesión por casos de excepción como éstos, pero vamos, los ilusos afanes de éxito que alimentan los medios sí son generalizados y hay que ponerlos en evidencia.


    ....Y dando la
    justa réplica al
    candor de los
    Robinson, el
    Dr. Smith
    (Jonathan Harris) y
    su inamistoso amigo
    el Robot, las
    verdaderas estrellas
    de "Perdidos en
    el espacio".


    César Hildebrandt.

  • Veo CBS, a veces. Veo "60 minutes", el mejor programa de la Tv. mundial. Veo a Ted Koppel, los documentales doblados de David Frost y los especiales de Barbara Walters. Los norteamericanos inventaron la Tv., los europeos la aburrieron y los latinoamericanos la canibalizamos. Cuando me asalta la depravación veo Tv. argentina y cuando estoy listo para integrar el coro de Lurigancho asisto a las francachelas orales de Mauro y su pandilla. Por las mañanas -en horas de cuartel- felizmente duermo. Y a esas horas prefiero, en todo caso, la radio, aunque muchas veces más que radio sea el altoparlante de Vladimiro. Así como no conozco el Museo de Cera de París así tampoco veo a las "Utilísimas". Y así como creo que Judas Iscariote sentó universales precedentes, así tampoco veo Canal 2. Veo "Los Simpson" y especialmente a Krusty el Payaso. A propósito, siendo Krusty judío, ¿no sería buena idea contratarlo para "Contrapunto"? Cuando mis defensas están por los suelos y mi radar se apaga y mi resignación me gobierna, veo a Hugo Guerrero, ese peruano que hace radio en Tv. vía ATC y que lleva a extremos dantescos la inagotable capacidad de hacer el ridículo. Como se nota, veo poco y lo que más escrupulosamente hago es no verme a mí mismo. ¿Miedo? Sí, a los errores duplicados y a las preguntas que no se hicieron. El eco de los propios desatinos es la peor estática del mundo. Los domingos por la noche, veo "Día D" -un programa argentino salido de madre y atípico- y luego salto entre "La Revista Dominical" y "Panorama" que son elementos del mismo bongó y piezas intercambiables de la misma partitura. Más que verlos, los confirmo, aunque no niego que muchas veces me inspiren. ¿Qué me inspiran? Eso lo dejo a la imaginación del lector.


    Picotazos
    - "Un perro con insólitos instintos..."

    Marianne Blanco en "La Revista Dominical" refiriéndose al caso del bebé emasculado y cambiado de sexo.