Hágase La Luz


Perú - Chile
Hágase La Luz
Asociación Nacional de Caballos Peruanos de Paso cumple 50 años y los festeja con gallarda ceremonia.

Una hinchada en pindingas prende velas, prepara ekekos y ubica huayruros en zonas estratégicas para el partido del 12 de octubre, Día de la Raza por añadidura. De los virtuales 24 millones de entrenadores que hay en el Perú, es sólo Juan Carlos Oblitas quien pondrá las ideas de gol en las mentes y corazones de once muchachos. Una larga y ascendente campaña -con viento en contra muchas veces- hace posible el sueño del triunfo. Cual faro guía, resalta un inspirado gol de "chalaquita" que el propio Oblitas hiciera a los mapochinos en 1975. ¿Llegaremos a París vía Santiago?


Un "Ciego"
iluminado.
Como seleccionado
ha participado
en cuatro
eliminatorias y en
dos mundiales.
Como técnico,
la Ciudad Luz es
su meta.

La dureza de las estadísticas. Nuevas cifras a partir del domingo. Derecha: el compacto vigor goleador de Palacios, la esperanza desde fuera del área.

AL inicio de las elimitatorias pocos creían en la selección.... -Es normal que se haya dudado, debido a las continuas derrotas en el fútbol a nivel de selección. Pero las dudas no sólo eran de los hinchas, sino también de los jugadores. Ellos tampoco creían en esta selección, tenían la autoestima por los suelos, tenían miedo.
-El Palacios de ahora y el Solano de ahora no son los de hace un año.
-Yo creo que ni uno de mis jugadores es el de hace un año. La capacidad tenía que aflorar. Es lo que yo llamo un proceso de madurez, hemos pasado de ser un equipo inseguro y con un temor al fracaso impresionante, a otro que está a un paso de Francia '98.
-Debió ser difícil sacar a los jugadores de los salsódromos para hacerlos jugar.
-Como consecuencia de este lastre de diez años de continuas derrotas la imagen de la selección se había deteriorado, y la prensa utilizaba a los jugadores para sacarlos bailando o cantando o haciendo payasadas. La foto de mis jugadores tomando cervezas en el "Miramar" casi me hace renunciar.

Una hinchada a la espera del desborde. Cuidado, luego del último triunfo hubo excesos.

-Bueno, el fútbol después de todo es un juego, ¿no?
-Sí, pero incluso la diversión debe tener ciertas reglas. En el campo los jugadores son libres de expresarse como ellos mejor puedan con la pelota, pero siempre bajo mi orden táctico.
-Hace una semana fuiste invitado a la televisión chilena con tu familia, ¿por qué no fuiste?
-Incluso me invitaron a que me quedara unos días con mi esposa en un lujoso hotel... era parte de su estrategia de ablandamiento. No acepté.
-Pero hay otros factores que no puedes controlar.
-Sabemos que el clima previo al partido está enrarecido. Hay declaraciones en el sentido de que acá los chilenos fueron muy mal tratados por la hinchada local.
-¿Y acaso eso no es verdad?
-Que maltrataron el himno, es verdad. Es una falta de cultura que se da, pero no solamente acá.
-¿Y allá se va a tocar el himno o se prefiere evitar pifias?
-Eso se decide un día anterior al partido.
-¿Y que va a decidir la selección?
-No lo sé ni me interesa. Yo no soy partidario de que se toquen los himnos. Soy ajeno a eso, porque se exacerban los nacionalismos. Y por los nacionalismos se han dado muchas barbaries en la historia contemporánea.
-También estás en contra de los héroes con pies de barro.
-Es que no me gusta que el fútbol se rodee de mitos. Si bien el fútbol es un oficio en el cual mucha gente que en su vida no iba a ser nada puede triunfar y ser alguien, eso no debería llevar a crear mitos.
-Nuestra historia está llena de ejemplos.
-La historia de nuestro fútbol ha sido una historia plagada de mentiras. Como los olímpicos del '36, que al año siguiente jugaron un sudamericano y terminaron últimos. Y acá seguimos hablando de ellos, que el fútbol de antes siempre fue mejor. Nunca fuimos nadie, nunca ganamos nada. Nunca hemos sido potencia en fútbol.
-¿Cuál consideras que ha sido el mejor jugador?
-Hugo Sotil ha sido para mi un jugador excepcional.
-¿El más entregado a la camiseta?
-Sin duda, Héctor Chumpitaz.
-¿El más técnico?
-Julio César Uribe.
-¿Y el más talentoso?
-César Cueto pensaba más rápido que cualquiera de nosotros.
-¿Y cuál ha sido el peor?
-¿El peor?... hay muchos malos.
-El mejor gol peruano hecho a Chile.
-Dicen que fue el mío, en el sudamericano del '75.
-Ah, el de la chalaquita.
-Es un gol que ni yo mismo me di cuenta cómo lo hice, después cuando lo vi por televisión me dije ¡Carajo!, ¿cómo hice esto?
-¿Cuál es la situación del fútbol peruano a nivel global?
-El fútbol es un fenómeno social y económico de intereses impresionante. Nosotros somos un puntito. Por eso me da risa cuando acá queremos equipararnos con potencias.
-Es que en la cancha los jugadores parecen iguales.
-Es que el fútbol da la posibilidad de poder equipararte e incluso ganarle a un país que es potencia.
-Equiparándonos con Chile...
-Han sido situaciones muy parejas, en Chile intentan hacer ver como que la historia ha sido siempre mejor para ellos, pero eso es historia, yo me pregunto cuántas copas América tiene Chile, cuántos sudamericanos, cuántas copas del mundo, igual que nosotros. Estamos a la par con Chile, somos fuerzas muy parejas.
-No quiero hacerte sentir culpable, pero, muchas familias están esperando un triunfo...
-Pero nosotros no tenemos que cargar con eso, es lo que ha pasado muchas veces, que el fútbol ha tenido que cargar con responsabilidades totalmente extrafutbolísticas. Somos responsables sólo de lo que nosotros hacemos, de lo demás (la pobreza, el tribunal constitucional, el canal dos), no tienen la culpa mis muchachos. Si no clasificamos el país va a seguir andando.Va a ser una pena tremenda, una frustración muy grande, pero que se puede dar. Así es el fútbol, no es cuestión de estado.
-¿Cuáles son las posibilidades?
-Acá tenemos dos posibilidades, ganar e ir directamente a Francia, o empatar y seguir teniendo la inmensa posibilidad de venir acá y ganarle a Paraguay. Son los dos resultados que nos servirían mientras que a Chile sólo le sirve el triunfo.
-Pero ¿tú crees que ganemos?
-En el fútbol es muy simple: ganas, empatas o pierdes. Nadie, sólo Dios, sabe el resultado final. (GAT).


A La Hora Señalada

Por ABELARDO SANCHEZ LEON

EL domingo 12, como diría Tulio Loza, "Qué tal raza", el Perú se la juega todititita en Santiago de Chile. No hay ningún peruano que no quiera que el Perú gane o que no vaya al Mundial de Francia. La selección de Juan Carlos Oblitas tuvo sus críticos, pero debemos reconocer que el equipo ha ido mejorando muchísimo, sobre todo porque mantuvo un cuadro base, una columna vertebral modificada solamente según las circunstancias o las lesiones o las suspensiones. Después de un comienzo incierto Oblitas colocó a Balerio en el arco, no movió nunca a Juan Reynoso del centro del área, descifró la salida con Nolberto Solano, mantuvo a Jayo Legario, bajó al medio campo a Roberto Palacios y experimentó (todo lo que Oblitas pueda experimentar) en la delantera, bajando o adelantando a Julinho, incluyendo a Waldir, introduciendo a Carty y defendiendo de las críticas a Flavio Maestri. Esa es la historia que llega al 12 de octubre dispuesta a dar el último y gran paso nada menos que en Santiago.
Pero la verdad de la milanesa consiste en que para ir al Mundial se debe vencer primero a Chile. Condición de condiciones, gran requisito, porque de lo contrario la cosa sería bastante fácil: mantener el invicto de local, vencer o empatar algunos encuentros de visitante y ya... la película no es así de fácil. Nuestra victoria en Barranquilla se volvió trascendental después de nuestro ridículo empate ante Ecuador en Lima, pero ahora la tarea es imperativa: vencer de visitante, superar a una selección que siempre se ha sentido superior a nosotros y que se jacta de tener la delantera más goleadora. Para el charrúa Nelson Acosta no hay discusión: ellos son mejores, juegan de local, son guerreros, están en la obligación de ganar. Para el peruano Juan Carlos Oblitas (con su lado camanejo, hoy paradójicamente fundamental) el Perú va a ir a hacer lo que sabe: dosificar energías, copar el mediocampo, no arriesgar, controlar el balón, esperar que pasen los minutos y ver si es posible meter un gol. Un golcito, como repite la afición. Ese es nuestro estilo, ése es nuestro angustioso encanto, y funciona "si las cosas se dan", expresión harto conocida, pero no funciona cuando "las cosas no se dan", es decir, cuando nos hacen un gol madrugador (a las finales resulta peor) y debemos modificar el esquema inicial.
Otra posibilidad, pero que no va con nuestro temperamento, es jugarle a Chile allá, en su propia tierra, como lo hicimos nosotros acá ante Uruguay. Es decir: metiéndole nervio, entrega, convicción y una extraña seguridad en sí mismos, uno de los mayores logros de Juan Carlos Oblitas con sus muchachos, como a él le gusta llamarlos. Muchachos llenos de responsabilidades y de posibilidades, que sabrán balancear el vigor con el cálculo, la entrega con la dosificación, pero no tanto como lo hace hoy Colombia, para muchos producto de la experiencia o la mañosería, pero en verdad, consecuencia directa de un proceso de envejecimiento que este Perú no tiene. Esta selección es una de las más jóvenes de las eliminatorias, todos están llenos de futuro, tienen la necesaria fuerza física para que las indicaciones tácticas de Oblitas se puedan cumplir.
Lo que preocupa, sin embargo, es que esta selección solamente ha vencido de visitante a Colombia y a Venezuela. Pudo empatarle a Paraguay y a Uruguay, pero "el resultado no se dio", otra vez la expresión filosófica. En Buenos Aires nos pasaron por encima. En Guayaquil no la vimos. En La Paz, hasta pudimos vencer, pero como que no estaba esa posibilidad en el libreto. Después de Barranquilla, no hemos realizado el gran partido en el extranjero, no hemos sido capaces de vencer los obstáculos que nos ponen cuando salimos de visitante. Cierto que no se trata de la guerra, pero casi casi. Cierto que es un juego, pero lleva muchos intereses y valores dentro, y por lo tanto el "resultado tiene que darse" cuando los 22 jugadores sepan que detrás de ellos hay dos países paralizados y viendo el partido a través de sus pantallas de televisión.
Todavía se recuerda el zurdazo de Juan José Muñante, desde la derecha, para colocar el empate a uno allá en Santiago. Hay momentos en que no se puede perder ni decir que hay golpes en la vida o que en la puerta del horno se nos quema el pan o para otra vez será... Hay momentos como éste en que ganar es el único lema. Y si no, buena cara, dar la mano, regresar con la frente en alto y volver a empezar. Pero eso suena feo y triste. Ganar es la voz. Oblitas, como camanejo que es, no conoce otra palabra.