Cine-TV


Teoría de Las Patadas
De cómo la cancha no es una metáfora de nada.

Por FERNANDO VIVAS

ALLA por España 82, en las aulas de sociología de la Universidad Católica, oí las primeras versiones de la teoría de las patadas. Que los peruanos sabemos driblear, jugar bonito al fútbol, hacer pasitos técnicos y perfectos, pero que al llegar al arco padecíamos de no sé qué limitación estructural que nos arruinaba el gol. Una nación que trabajaba como tigre asiático y ganaba como miserable república bananera. Llenar nuestras carencias futbolísticas equivalía a resolver, de un patadón, nuestra crisis de identidad. El triángulo sin base formulado por Julio Cotler encontraba, entonces, una cancha firme donde afirmarse con los coquitos de nuestra peruanidad perdida. Por supuesto, tamañas ocurrencias no vieron luz como publicaciones académicas pero quedaron flotando como metáforas de uso corriente.

Desconsuelo miraflorino ante la ausencia de goles en el arco mapochino.

Desmenuzada, la teoría de las patadas no llegaba ni al medio campo. Si padecíamos de un estructural déficit de garra, pathos o elan pelotero, ¿cómo llegábamos hasta los palos del rival? ¿Pero por qué perdemos si jugamos bien? Esa no es una pregunta sino una pataleta de quien confunde los azares y gajes deportivos con los afanes de desarrollo nacional, tal la gran confusión lubricada demagógica y patriarcalmente por los poderes del Estado (incluida la prensa) para medirnos con un imponderable de la tribalidad mundial: la potencia futbolística. Nos fue fatal y, para colmo, en el camino descuidamos el resto de la paleta deportiva asesinando al vóley que siendo silvestre había escalado tanto. Invertimos demasiado en un negocio pasional que no admite ni la quiebra ni el cambio de giro. Nos portamos como gallegos en un chiste del Veco, ese señor ampuloso que lee en el desayuno a "El Gráfico" y a García Márquez y parte corriendo a la Tv. a hacernos creer cada mañana que él está aquí porque se juega buen fútbol. Propongo para estos 16 años de pelotazos en saco roto otra teoría de las patadas: Que con Belaunde, con Challe, con Company, con García, con Popovic, Oblitas y Fujimori no hemos dribleado un carajo hacia el arco y que el 4 a 0 que nos metió Chile no es la gran derrota sino una victoria para quienes pensamos que bien haría la hinchada en replantear el papel que el fútbol juega en sus vidas. En la del Perú juega demasiado poco como para seguir, con tanto ahínco, ocupándonos de él.


Señal de Culto
Marco Aurelio Denegri, Luis Repetto, Gerardo Manuel y Tomás Unger, los muchachos del cable.

  • Cable Mágico inaugura un tercer frente propio dentro de su lista de canales. CM Cultural (14) es la nueva propuesta que complementará las comadreras sesiones parlamentarias de CM Noticias (6) y las oportunas transmisiones deportivas de CM Deportes (22). El staff reclutado para reavivar el desinflado interés por la cultura reúne algunas figuras ya recorridas en señal abierta. Tomás Unger seguirá despejando algunos porqués de las cosas en sus habituales espacios de divulgación científica; "A solas con Marco Aurelio Denegri" será 1 hora de entrevistas sesudas sobre sexo, amor y literatura; la historia estará a cargo de Luis Repetto, eterno descubridor de los rincones de Lima, y José Antonio del Busto, que abordará la historiografía erudita; y Gerardo Manuel promete entregarle al término "alternativo" una nueva acepción cultural en su renovado "Disco Club". A principios de noviembre se iniciarán las transmisiones de doce horas diarias, donde se interpolarán a los programas nacionales los documentales alemanes de Transtel -en una vena ecológica y antropológica- y secciones de música clásica y jazz. Así, sin el tremendismo de las sosas "ofensivas" de antaño, CMC, dirigido por Tomás Dornellas y coordinado por Carlos Fernández Loayza, quiere demostrar que desde el cable también se puede intentar llenar forados culturales.

    Contracara
    Más que
    para responder
    golpes, aplacar
    la indignación
    cívica o
    hacer fumarolas de
    inteligencia, "Contrapunto"
    volvió como
    saludo a la bandera.
    Conducen Zenaida
    Solís y
    Lilian Zapata.M.


    Giovanna Pollarolo, poeta.

  • Veo televisión, diría que con entusiasmo y expectativa. Aún no pierdo la ilusión que me produjo la aparentemente inabarcable oferta del cable: entre más de 90 canales, por simple cálculo de probabilidades, habría mucho que escoger. A pesar de que, lo comprendí después de interminables zappings, no es esa la norma, siempre pienso que voy a encontrar algo interesante. ¿Qué busco? La primera opción es una película. A medida que avanzo en la búsqueda voy perdiendo el nivel de exigencia y suelo conformarme con filmes entretenidos, esos que a uno "lo enganchan". Recuerdo un domingo cuando me encontré con Amantes sangrientos, la película que inspiraría Profundo carmesí, de Ripstein. Pulp fiction, cada vez que la repiten la vuelvo a ver. O Taxi driver, El toro salvaje... películas que vi en el cine y me gustaron, siempre las veo cuando las pasan por el cable. De fútbol veo sólo los partidos del Cristal cuando no voy al estadio o el equipo juega fuera de Lima. Y hago zapping para enterarme de cómo van los otros. Una sesión ideal de Tv. es para mí aquella en la que muy rápidamente encuentro algo en qué detenerme. No me gusta el zapping, pero una vez transitados sin éxito los canales que pasan películas, no queda más remedio. Me paso de largo, sin concederles ni un segundo, los canales que pasan música, los noticieros, los dibujos animados, Aló Susana, las clases de cocina o de bordado, las carreras de autos, partidos de tenis, béisbol y fútbol americano. A veces me detengo, el tiempo suficiente para enterarme del tema de discusión, en los programas tipo Laura Bozzo. Los argentinos son incansables y habría que decir "originales" en la selección de los temas, cada cual más delirante que el otro. Las comedias americanas me gustan: Friends, Matrimonio con hijos, Ned y Stacey. E. R. me parece muy buena, los guiones son excelentes. Los sábados por la noche hago zapping entre Risas y salsas y Risas en América. Y cuando ocurre que después de tres vueltas completas no encuentro nada, hago un esfuerzo para vencer la inercia y me voy a mi cuarto. Siempre hay sobre mi mesa de noche una novela que apacigua la ansiedad producida por tantas imágenes y tanta oferta inútil.


    Picotazos
    -"Estoy nuevamente en la televisión con la sinceridad que me caracteriza".

    Zenaida Solís en "Contrapunto".