
A Capello
Ante la próxima renuncia de Vargas Alzamora se barajan nombres del posible sucesor.
El 9 de noviembre el Cardenal y Arzobispo de Lima, Augusto Vargas Alzamora, cumplirá 75 años. Y como es costumbre en la Iglesia Católica presentará ante el Papa su renuncia. La decisión de aceptarla o no es prerrogativa del Santo Padre. Entre tanto, la curia y el episcopado peruano especulan. Se asegura que los consejeros de Juan Pablo II tienen como favorito al Arzobispo de Ayacucho Juan Luis Cipriani (o a cualquier otro cercano al Opus Dei), pero Vargas Alzamora podría ser bendecido con un milagro.

Baertl, del
Sodalicio y
obispo
Auxiliar de
Lima, Brazzini.
Derecha,
Cipriani del
Opus Dei.
Cualquiera pude ser cardenal: popular cura Cerpa y jesuita monseñor Luis Bambarén.
EN el Vaticano, en época de elección, todo el mundo sabe que "quien entra Papa al cónclave, sale Cardenal". Esto quiere decir que muy a menudo el candidato más voceado no sale elegido. Juan XXIII y Juan Pablo I, por ejemplo, no fueron candidatos favoritos.
Algo similar podría ocurrir en el Perú cuando, este 9 de noviembre, el Cardenal Augusto Vargas Alzamora renuncie al Arzobispado de la Arquidiócesis de Lima por límite de edad. Y el Vaticano confrontará la opción de nombrar un remplazo para el cargo más alto en la jerarquía de la Iglesia Católica en el Perú.
Ocurre que una disposición eclesiástica "ruega" a todos los obispos que renuncien a sus cargos al cumplir 75 años. Los pastores, por supuesto, acceden sin murmuraciones. El cumpleaños definitivo del Arzobispo de Lima y Cardenal Augusto Vargas Alzamora se acerca. Su Excelencia enviará su carta a Roma. La epístola será de carácter personal y su tenor será un secreto entre el Papa y él. Sin embargo, el Santo Padre podrá aceptar la renuncia o dejarla en suspenso por tiempo indefinido y hasta por algunos años.
Cardenal Augusto Vargas Alzamora: el retiro también toca las puertas de la Iglesia.
Entre tanto, en Lima, se especula sobre el sucesor, y algunos mencionan nombres de obispos y arzobispos relativamente jóvenes como los Monseñores Luis Bambarén, Alberto Brazzini, Juan Luis Cipriani, Juan Ríos y Miguel Cabrejos. Otros opinan que, esta vez, el dedo del Pontífice se inclinará hacia un sacerdote desconocido en los medios de comunicación.
En realidad cualquier presbítero podría asumir el cargo. Las únicas condiciones son que sea un sacerdote consagrado y peruano de nacimiento. Hace algunas décadas el Cardenal Juan Landázuri Rickets era un simple fraile franciscano. En una coyuntura parecida a la actual fue consagrado, primero, Arzobispo y luego sucesor del Cardenal Guevara, arequipeño como él.
Según la gente "de iglesia", que no es necesariamente la más piadosa, no existe en el Perú un candidato ideal, que destaque nítidamente entre todos los obispos. Las virtudes de los unos constituyen defectos para los otros.
Los del Opus Dei: conservadores y moralistas, como Juan Luis Cipriani de Ayacucho y Luis Sánchez Moreno de Arequipa, se horrorizan si escuchan mencionar a un jesuita. Para el Opus Dei los mejores obispos son del Opus Dei. Y se sentían muy seguros hasta que los sucesos de la Embajada del Japón parecieron "quemar" las aspiraciones de Cipriani.
De derecha a izquierda despiertan mayores simpatías, obispos como Alberto Brazzini, Obispo Auxiliar de Lima, tan piadoso defensor de la familia y la devoción a la Virgen María como detractor de la Teología de la Liberación y de sus abanderados. Monseñor Oscar Alzamora, arquitecto, anterior Obispo de Tacna, miembro de la Comisión Episcopal para la doctrina de la fe y maestro universitario. O Monseñor Luis Bambarén de Chimbote, jesuita, tenaz, Secretario General de la Conferencia Episcopal y muy identificado con los pobres.
Y en el mismo orden, pero con menos entusiasmo, los fieles mencionan a Obispos como Raimundo Revoredo de Juli -una de las diócesis más pobres y difíciles del país-; a Lorenzo León de Huacho, Hugo Garaycoa de Tacna y Moquegua, Juan Ríos de Huancayo y al Arzobispo Oscar Cantuarias. Aunque los dos últimos están en desventaja, el primero por ser muy joven y el segundo por hablador.
Pero si el próximo Arzobispo de Lima fuera elegido por los feligreses, el padre Salvador Piñeiro podría ganar los comicios. Por algo es conocido entre los limeños como uno de los curas más cordiales y un gran componedor.
Sin embargo, el tercer milenio podría llegar sin haber estrenado nuevo Cardenal, y Monseñor Augusto Vargas Alzamora podría permanecer entre nosotros hasta que llegue un nuevo Papa y el Perú cambie de presidente. (Cecilia Valenzuela).
Sacerdotes y
Algo Más
Hay varios sacerdotes valiosos que no son Obispos y que según todas las referencias podrían calificar para Arzobispo de Lima: