CHINA TE CUENTA QUE...


¡Aaaag,
Limamanta Pacha!
Por LORENA TUDELA LOVEDAY
¿Sabes qué, hija?, creo honestamente que estamos sobrepasando todos los límites de lo occidental, cristiano y digerible, porque pucha, o sea, no contentos con que sea El Mandarín Sin Corazón quien pone la caraza chinaza feaza por nuestro país ante el mundo, que tengamos como ministros a varios borsifláis de esos que apenas saben balbucear en castellano, que nuestro Congreso parezca la Sala Tiahuanaco del Museo de Arqueología, y que Beatriz Merino haya salido vestidota toda ella de rojo-tuco en Teleamor (que, pucha, o sea, a mí me hizo pensar inmediatamente en un carro alegórico de la Shell), pucha, no satisfechos con patear de estas maneras los tableros de la lógica, la física, la termodinámica, el buen gusto, la moral y las buenas costumbres, pucha, o sea, resulta que ahora el cholo ese cara de cuy chactado del Estrada tiene el tupé de querer ser ni más ni menos que alcalde de Lima, ¿tú te puedes imaginar semejante cosa?
Mira, es bien poco lo que yo voy a comentarte sobre este cólico de dopes con que nos estaría regalando la realidad si semejante iniciativa "se concretizara" (como dice mi sectorista del banco) y resulta que en muy poco tiempo tendríamos que en lugar de E-Mail, pucha, habría que usar otra vez el servicio de chasquis, por decir lo menos, porque hija, el tal Estrada es de los de a verdad, le pones un gollete y de frente a la urna de la galería, tú me entiendes.
Cuando leí el otro día en el periódico que, pucha, o sea, en el Congreso se estaba debatiendo no sé qué idiotez para que el chullo con patas que te menciono, pucha, pueda ser candidato, o sea, me vino tal depresión, hija, que te lo juro que si en ese momento no me tomé todas las pastillas de Prozac, Melatonina, Tranquilex, Sumun, Paxit, Urbadán, Rohipnol y Enterobenzedrina que guardo en mi mesa de noche, pucha, fue porque al día siguiente tenía que almorzar con Maripí Pinillos, que me tenía guardado un chisme divino sobre Miguelón y mi prima Mariló Loveday, no sabes, lo máximo.
Pero desde ese día no puedo dejar de pensar en que si Estrada agarra alcaldía, pucha, por ejemplo, o sea, este jardín otoñal maravilloso que tengo ahorita frente a mí, mío de mí, heredado de mi tía Consuelito Garland Prada de Tudela y trabajado por los mejores jardineros orientales que había en Lima hasta los años cincuenta (porque antes sí sabían para qué estaban en el mundo), pucha, ese mismo jardín por ordenanza municipal, pucha, me van a obligar a podarlo dejando los árboles con formas de pájaros, de perros, de ñustas y hasta de soldados de la guerra con Chile, porque hija, o sea, así son éstos, que como están llenos de atavismos y sonseras en la cabeza, y creen que el Perú es poco menos que su patria grande, guaj, agarran y te dejan tu distrito como si fuera el caserío donde andaban de niños, pucha, con las ojotas mugrientas, los mocos colgándoles hasta el pecho y unos ropones de lana, hija, que siempre les quedan chicos a los pobres, no sé cómo se las ingenian.
La cosa es que ahora sí ya llegué a mi bottom line y no voy a permitir que encima de las currutelas arquitectónicas lo suficientemente maiamenses que nos han arrimado los bodoques Andrade, encima, pucha, vayamos a tener que atracar con muros trapezoidales en las paredes del zanjón, pinturas murales alegóricas en los farallones de la Costa Verde, un Pachacútec de cartón/piedra en cada poste de luz y cóndores hasta para regalar en cuanto parque se le ocurra agarrar el auquénido que te imaginas; sin entrar al asunto de la música y las danzas, que le son tan gratas al hombre.
Porque no me vas a decir que el arybalo ése no va a obligarnos a almorzar en Café Voltaire, por ejemplo, pucha, escuchando a Wara Wara cantar La Pampa y la Puna, por decirte lo menos; o a que cada vez que haya un concierto de la Sociedad Filarmónica, pucha, antes obligado te venga un numerito de ay no sé, o sea, Los Picaflores de Paucarpata tirando chicha como locos mientras Schubert espera dándose de cabezazos en el camerino, qué quieres que te diga.
Por eso, hija, yo desde acá, pucha, declaro antiecológico que Estrada se presente a la alcaldía de Lima; creo que prefiero a Martucha de alcaldesa, o a Del Castillo, que como tiene cara de idiota, ay no sé, o sea, se le puede más fácilmente tirar abajo cualquier plan edil. En cambio a ese cholo zafio... Chau, chau. (Rafo León).