Culturales




Divinas Ficciones
Los trabajosos silencios del escritor mexicano Sergio Pitol, uno de los participantes en el Encuentro Internacional de Narradores.

TAL vez una de las bondades mayores del reciente Encuentro Internacional de Narradores de Iberoamérica haya sido el descubrir a nuestro público a sólidos narradores del continente que permanecían escondidos tras los anaqueles de las librerías ajenos a la curiosidad de los lectores.

El verbo sereno de S. Pitol se escuchó en reciente encuentro. Algunas de sus novelas están en librerías limeñas.

Uno de ellos es Sergio Pitol, apacible mexicano de sesentitantos años que presentó una interesante ponencia sobre el quehacer literario. Pitol tiene siete libros de cuentos, cuatro novelas, un par de ensayos y ha traducido a Conrad, Jane Austen, Gombrowicz, Firbank y Pilniak, entre otros autores.
"Es un escritor atípico", resumió Carlos E. Zavaleta en la presentación. No solamente es inclasificable en cualquier grupo literario sino que la mayor parte de su producción mantiene conciente distancia con lo que actualmente se escribe en lengua castellana.
A Pitol le interesa la "vaguedad ominosa de la escritura capaz de crear tensos silencios", elocuente característica de su obra. Echa mano a una conversación de Eduardo Chillida con Félix de Azúa para graficar el desgarro de la creación. Dice que el notable escultor tenía tal dominio de la técnica con la diestra que se obligaba a trabajar con la mano izquierda simplemente para sentir la tensión del proceso creativo.
A su manera, el mexicano hace lo mismo, buscando continuamente el riesgo sin darse tregua para la autocomplacencia. Como Vargas Llosa, cree que la literatura sólo prospera a la sombra de la democracia. "Estamos asistiendo a un acto de muribundia del PRI. Hay una energía maravillosa que ha impregnado el aire. La abulia de los jóvenes se ha transformado en una efervescencia movilizadora que parte de este fenómeno político y contagia todas las manifestaciones artísticas", dice con el pausado entusiasmo de los mexicanos.
Considera que todavía falta un poco de perspectiva para escribir sobre este México intrínsecamente rebosante de motivos novelísticos (gobernantes metidos en asesinatos e intrigas con mediums y narcos de alias rimbombantes como "El señor de los cielos" muerto en plena operación de cirugía facial).
Asegura que para los escritores de su generación, Alfonso Reyes ha sido absolutamente fundamental porque "nos fomentó la curiosidad, el desdén por las modas y la defensa de la libertad individual". Rulfo fue otra presencia enorme pero su temperamento huraño no propició el contacto con los jóvenes de entonces. Las influencias y el despertar vinieron por el lado de la pintura de Tamayo y de revistas como Sur de Victoria Ocampo que desde el lejano Buenos Aires se convirtió en un agente comunicador entre los literatos del continente.
Fumador irremediable y resignado, Sergio Pitol se sometió a sesiones de hipnosis para acabar con el vicio (lo que no logró) pero tras una alucinante y sobrecogedora experiencia de regresión que lo llevó al instante en que su madre murió ahogada cuando él tenía 8 años y ya era huérfano de padre, escribió el ensayo novelado "El arte de la fuga", el libro que más satisfacciones personales le ha dado. "Lo escribí como un ejercicio de sanación, pero los editores me siguen pidiendo que siga en esa línea", dice con ligero gesto de sorpresa.
Actualmente radica en Veracruz después de vivir 30 años fuera de México merced a su actividad diplomática. Fue agregado cultural en Varsovia, Budapest y París y embajador en Moscú y Praga. Al lado del mar, enseña en la universidad y escribe sainetes de atmósfera valleinclanesca. Su más reciente reto literario. (María Elena Cornejo).


MAS PAISAJE, MAS MEMORIA.- En vista de la buena acogida recibida de parte del público que visita el Centro Cultural de la Municipalidad de Miraflores, la exposicion fotográfica de Juan Enrique Bedoya -"Paisaje y Memoria"- se ha prolongado durante una semana más, hasta el jueves 27 de noviembre. Ocasión para acercarse a un trabajo que descomponiendo panoramas, combina textos y fotografías para crear nuevas evocaciones. También se presenta "La Fuente de Ameles", obra del autor exhibida en la última Bienal de La Habana.


Feria Artesana
La Asociación de Cooperación con la Mujer Campesina, Acomuc, ha organizado la primera gran feria navideña de artesanías, folclore y agropecuaria que se llevará a cabo entre el 28 de noviembre y el 9 de diciembre en la Concha Acústica del Campo de Marte. Más de 300 artesanos, músicos, danzantes y campesinos de Cusco, Apurímac, Ayacucho, Huancayo, Iquitos, Puno, Cajamarca, Huancavelica, Piura y otros puntos del país se congregarán para ofrecer sus productos y demostrar la variedad de su arte en un colorido festival que mostrará la riqueza de nuestro folclore.


La Candelaria Tiene Galería
Aledaña al taller, la ceramista Grimanesa Neuhaus, inauguró tienda de artesanías.

GRIMANESA Neuhaus estudió psicología pero no tuvo tiempo de ejercer la profesión. Desde sus primeros años de estudiante, el dibujo rondaba sus preferencias, matriculándose finalmente en el taller de Cristina Gálvez. La arcilla vino después y casi de manera natural terminó instalándose en la sala de la casa como huésped de honor. Cuando obtuvo el título profesional, Grimu ya tenía pequeños alumnos a quienes iniciaba en los secretos de la tierra. El taller fue creciendo y para aliviar a los padres de familia el trabajo de desplazarse por todo Lima en búsqueda de materiales, ella instaló una pequeña tienda para centralizar todo lo necesario para ejercitar la orfebrería. Tierras de colores, gomas, lacas, esmaltes, pinceles, hornos, fueron apilándose y desapareciendo entre los dedos ávidos de los alumnos que fueron incrementando su número de año en año.

La artesana Grimanesa Neuhaus y su taller "La Candelaria" han ampliado su espacio.

Instaló el taller "La Candelaria" y allí empezó a trabajar búhos y quitasueños mientras su retina se impregnaba de toritos de Pucará, tablas de Sarhua, iglesitas de Ayacucho y motivos de los tapices de Huancayo. Cuando nacieron sus hijos, dejó el taller de lado pero continuó enseñando. Cuando sus niños crecieron retomó el taller pero se dio tiempo para aprender ceramología en el Instituto Yachay Wasi. Trabajó restaurando huacos y siguió profundizando sus conocimientos sobre diseños peruanos interesándose en el pensamiento andino desde la época preínca hasta lo que produce actualmente el arte popular.
Cada pieza lleva el sello personal del taller. Esto es, un monograma a manera de rosetón, que también tienen los típicos toritos de Pucará. A cada objeto, Grimu le ha dado un toque contemporáneo, entregando una cerámica de calidad pero sin perder el aire de artesanía popular en la que se inspira.
La sostenida producción de los últimos tiempos, la ha llevado a reordenar su taller, instalando una pequeña galería "con puerta a la calle" para mostrar y vender lo que producen puertas adentro.
Vajilla utilitaria, platos, candelabros, jofainas con lebrel, pomos de botica, campanitas, adornos varios, son parte de su producción. Algunas piezas son de arcilla y otras tienen detalles en plata que dan un valor agregado al producto. La mayoría combina el azul con blanco pero también trabaja en verdes y amarillos a la manera de la cerámica cajamarquina.
La galería que abre sus puertas al público a partir de hoy, está situada en San Martín 791, Miraflores. Los detalles de la fachada como el pomo de la cerradura, el marco de la puerta o el recuadro donde se registra el nombre de la calle, anticipan la calidez del interior. "La Candelaria" da la bienvenida.


Buscando El Dorado
DESDE que Lope de Aguirre encabezara la expedición en busca de esa mítica región del Oriente peruano, El Dorado ha protagonizado muchas otras gestas. Una de ellas es la impecable revista que trimestralmente edita Promperú, institución que preside Beatriz Boza. En el noveno número que acaba de salir a circulación, el equipo editorial encabezado por Alvaro Barnechea, dedica especial atención al tema de la creatividad nacional, actividad donde los peruanos de variado pelaje hemos desarrollado un singular y silencioso talento para sobrevivir.
La revista da cuenta de nuestras riquezas naturales, los tesoros del pasado y del presente, la peculiar gastronomía regional y se detiene en la Historia para reflexionar en elementos que aportan a la construcción del Perú como Nación. El Dorado es una revista que trasciende el espacio de promoción turística buscando más bien explicar y difundir la complejidad cultural de nuestro país.