
China Consentida
Lorena Tudela Loveday, estudiada por académicos y discutida por lectores airados.
CONTINUOS malentendidos y protestas de lectores airados amenazan quebrantar el delicado estado anímico de Lorena Tudela Loveday, colaboradora de CARETAS. Apresuradamente, se ha tomado su sinceridad por insulto y se han confundido sus reflexiones provisionales sobre nuestras identidades cruzadas, con teorías cavernarias que atentan contra la convivencia armónica de los peruanos. Sus complejas categorías psicosociales, fruto de años de preparación en el psicoanálisis y de un vivo interés interdisciplinario por las ciencias sociales y del espíritu, son tachadas, equívocamente, de meros epítetos racistas. No faltan lectores que creyéndose muy astutos han llegado a dudar de su existencia, adjudicando los relatos semanales de Lorena a una patochada humorística. Que es afecta a la parodia nadie lo duda, pero la China no se ha quemado las pestañas -pudiendo haberse consagrado a la vida plácida y sibarita de mucha gente como ella- para que nadie la tome en serio.
Gracias a las gestiones de Rafo Léon, Lorena Tudela compareció en el Café Voltaire ante el lente de CARETAS.
"Nunca había leído tanta basura junta en una página. Sería bueno que la China se tome todos los prozac, melatonina, tranquilex, sumun..." (Valentín Sánchez, Pasadena); "(La China) tiene un descarado racismo hacia nuestra cultura y más precisamente hacia los que somos auténticos representantes del Perú. (Zenaida Guevara, Cusco). "Gracias a la China tenemos una ventana abierta al subliminal y extendido espíritu limeño de discriminación racial, social y económica. Su parodia es educativa". (Jorge Antúnez de Mayolo, Miami). ,i>"Exacerba los temperamentos dividiendo a los peruanos en lugar de unirlos. Bueno sería usar ese espacio para promover valores que contribuyan a levantar la conciencia nacional y la estima del pueblo" (María H. Mora, Cusco).
Por fortuna, en medio de la tormenta, se ha alzado una voz clara y diáfana, la del sociólogo Gonzalo Portocarrero, autor del ensayo "La ambigüedad moral del humor y la reproducción del racismo: el caso de la China Tudela". En un seminario de TEMPO (Taller de Estudio de las Mentalidades Populares) Portocarrero puso en debate sus ideas críticas respecto al affaire Tudela Loveday. El sociólogo nos advierte de los recovecos intelectuales y de los relativismos que impone el sarcasmo y la ironía tan hábilmente esgrimidos por LTL, y a continuación, nos ofrece el fruto de su exegesis: "En la mentalidad de la China confluyen, pues, el colonialismo, como actitud básica frente al país, y el posmodernismo, como sabiduría para vivir su propia vida. La mezcla no es muy coherente. El discurso de la china -su lenguaje, temas y juicios- está enraizado en sus identificaciones...Ella es GCU e intelectual, mujer y peruana". ¿Y, qué es GCU? "Es la Gente Como Uno. La GCU es blanca, con medios económicos y pertenece a linajes reconocidos... Las familias de la GCU tienen un origen colonial y se han ido emparentando secularmente entre sí, aunque también hayan aceptado a extranjeros y, muy eventualmente, a gente de pueblo. Muchos han tenido grandes haciendas cuyo recuerdo está siempre presente. En todo caso, después de la reforma agraria lograron reconvertirse de manera que siguen siendo prósperos. Y es que la GCU es también moderna, pero no tanto como para querer que el progreso destruya las jerarquías".
Tras recoger las opiniones del brillante exegeta de Tudela Loveday, consultamos al Dr. Saúl Peña, psicoanalista de LTL, pero no pudo satisfacer nuestras inquietudes: "Sí, ella es mi paciente, pero Ud. sabe que tengo tres mandamientos: intimidad, privacidad, discreción". Finalmente, rompiendo el pacto de "no molestar" establecido en su contrato de colaboración, le pedimos una entrevista, pero ella se negó de plano. LTL es básicamente una criatura monologal. El feedback comunicativo es veneno para su dieta. Pero para no desairarnos nos permitió fotografiarla junto a su amigo y consejero Rafael León en el café Voltaire. Al irse la China, Rafo, para muchos el alter-ego de la China, nos dio algunos alcances: "A la China la conozco desde fines de los 70, cuando era la enamorada de Pepe del Salto, pituco limeño que escribía en Monos y Monadas, una mezcla de Calígula y Miguelón de Osma. Los mayores conflictos de Lorena venían de esta insólita relación amorosa... Era una chica preciosa, inteligente, con sensibilidad social y se definía a partir de todo lo que dejaba, era izquierdosa