Culturales




Un Siglo De Letras
A los 97 años, Nathalie Sarraute publica apasionante y vital novela.

Por Patricia de Souza.

NATHALIE Sarraute es una de las escritoras más importantes del nouveau roman junto con Samuel Beckett, Claude Simon y Robbe Grillet. A sus 97 años acaba de publicar Ouvrez, una novela audaz llena de invención y fantasía.
Quien conoce lo que fue el nouveau roman en los años sesentas ha oído hablar de Nathalie Sarraute. Sin embargo, esta escritora ha sabido sortear cualquier epíteto que encasille su producción literaria. Obsecada, indiferente a las críticas misóginas que trataron de deslegitimizarla por demasiado fría, demasiado poética y abstracta para ser considerada como novelista.

Nathalie Serraute, en fotografía de archivo. Hoy tiene 97 años y sigue produciendo con envidiable vitalidad.

La genialidad de Sarraute y la de su contemporáneo Beckett, lograron trascender las etiquetas. Ella siguió su camino casi completamente sola, con el apoyo de un solo editor, Denoel, quien publicó su primer libro. Ahora vive medio aislada en su departamento del Barrio XVI, en París. El edificio de estilo neoclásico queda en una gran avenida llena de árboles muy altos. Fue ahí que me recibió con amabilidad sorprendente, observándome con curiosidad detrás de unos gruesos anteojos. Pequeñísima, sin duda por la vejez, el tiempo ha marcado sin concesiones su pequeño rostro.
Sarraute me condujo hasta un recinto espacioso con una ventana desde donde se veía la parte alta de la Torre Eiffel. Se acercó a un diván medio encorvada, quejándose por el dolor de la espalda, un lumbago, dijo. Hice algunas preguntas de rigor, lentamente, pensando que podía cansarla. Me sorprendí al constatar que escuchaba con claridad y no perdía ningún detalle del interrogatorio. Era tajante para las respuestas, pero eso se lo atribuí a la edad y al carácter irrevocable de sus opiniones. Su última novela es la comprobación de ese valor evocativo que le da al lenguaje. Ir a buscar qué hay detrás de las palabras, la musicalidad, sus múltiples sentidos. Somos esencialmente lenguaje, lenguaje que crea y destruye constantemente. Detenerlas, dosificarlas en ese discurrir como si atrapase jirones eternos al tiempo. He ahí la idea esencial de Madame Sarraute. Sus libros son como partituras musicales. Ella me dice que cuando escribe escucha mucho el texto, es necesario un ritmo para dar la sensación que quiero dar. La sensación es lo único que tiene importancia. Para mí no hay diferencia entre prosa y poesía. Esta vez fue más lejos. El lenguaje se convierte en sujeto, en personaje. Es la carne de esta novela. A partir del instante en que las palabras vienen de fuera, una pared se levanta. Unicamente las palabras capaces de recibir convenientemente a sus invitados permanecen de este lado. El resto parte y, para mayor seguridad, son encerradas detrás de la pared. Pero la pared es transparente y las excluidas observan a través de ella.

Caricatura de Le Nouvel Observateur.

A partir del momento en que se deja de lado un texto didáctico, se llega a formas de composición que se parecen a la pintura, la música o la arquitectura; la escritura se eleva con la repetición de un mismo elemento, por asociaciones, oposiciones de sentido, contrastes y combinaciones distintas. Este juego permite captar en alto grado de intensidad, la sensación. He ahí una forma de comprender la escritura de Sarraute, la sensación ante todo. ¿Por qué siempre hay que crear grupos? Y todavía peor, ¿por qué comparar a las mujeres con las mujeres? Esta pregunta posiblemente la molestaba. Ella permanece recostada sobre su diván, me ofrece una caja de chocolates: coma, no se mida, tengo varias cajas. Un cuadro de Matisse cuelga de la pared y su escritorio está lleno de papeles pero ella no escribe ahí. Primero escribía en los cafés. ¿Y el ruido no la molestaba? No, en absoluto, era una compañía, un telón de fondo. Con el tiempo la gente la reconocía y se le acercaba a pedirle autógrafos, tuvo que dejar de ir. Escribo echada, sobre mi cama, en mi habitación., jamás he tocado una computadora, escribo a mano con un plumón, la computadora es un objeto ajeno, frío. Nathalie Sarraute es una artesana, quien pasa las cosas en limpio es su sobrina. Viene a veces, es una compañía. ¿Cómo hace para vivir en un departamento tan grande? Me gusta el espacio ¿y por qué tendría que vivir enterrada en vida?
¿Le suele suceder que las palabras vengan de golpe?
Ese cuerpo literario es algo que sentimos en el interior de nosotros, algo que no ha sido sentido antes y tiene que ser expresado en palabras. ¿No está todo dicho de antemano? No, quedan cosas, muchas cosas que no se han dicho y tienen que ser dichas con el lenguaje.


Salud, Mónica
El cotizado premio Johnnie Walker de pintura en su tercera edición fue a parar a manos de Mónica Hintze (26), joven artista que hace menos de un año decidió dedicarse en cuerpo y alma al arte. "A la espera del día" fue el cuadro que mereció los diez mil dólares del primer premio. El segundo lugar ($7,500) fue para el conocido Wilber Piscoya y el tercero ($5.000) para Paul Zelada. El cuadro de Mónica gira en torno a la desolación, tema constante en los jóvenes de su generación, aunque ella atisbe con saludable optimismo una luz al final del túnel. Este y 30 obras finalistas de un total de 386 presentadas, se exhiben en la sala María Reiche del Museo de la Nación hasta el próximo domingo.


Pálido y Sereno
Carlos Eduardo Zavaleta: cuentos completos y nueva novela.

" Carlos Zavaleta, un hombre que verdaderamente importa en la actual narrativa peruana", dijo Mario Benedetti sobre este discreto narrador nacido en Caraz en 1928, que abandonó la carrera de medicina a los 18 años para dedicarse a la literatura y que a lo largo de su vida ha desempeñado cargos diplomáticos en Bolivia, México, España e Inglaterra.
Desde entonces, su actividad literaria ha sido constante, fecunda, versátil y en muchos aspectos, innovadora.
Zavaleta es un verdadero especialista en la narración breve, sustentada en quince libros de cuentos, y varios otros de novelas, ensayos y traducciones.

La excelente prosa de Zavaleta reunida en dos tomos editados por la OXY y nueva novela con sello de la Universidad San Marcos.

Sólo una muestra: En menos de un mes, el autor ha presentado el voluminoso libro de ensayos "El gozo de las letras" publicado por el Fondo Editorial de la Universidad Católica que reúne textos escritos desde 1956 al 97 (540 págs.); dos tomos con toda su producción breve incluyendo doce relatos inéditos; la novela "El precio de la aurora" (220 págs.) cuidada edición de la Universidad San Martín de Porras que versa sobre los últimos días de Franco con personajes peruanos y españoles que vivieron el momento; y hoy jueves en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (Colina 398, Miraflores) presenta un novelón de 450 páginas titulado "Pálido, pero sereno", (título que nos recuerda una carátula de CARETAS de 1974).
Luis Jaime Cisneros resume con sapiencia la esencia narrativa del autor de "El Cristo Villenas". Dice: "Sin pompa ni estridencia, ahuecado cuando el relato lo exige y exultante cuando la acción tiene que dar muestras de coraje, su lenguaje siempre da buen testimonio de un trabajo persistente de lima y de acerado ejercicio".
En un inusual y didáctico prólogo de sus Cuentos Completos, titulado "Un largo viaje", CEZ desmenuza cada relato, explicando génesis, tratamiento, tono y estructura, intercalando la explicación con notas biográficas que resumen brevemente sus lecturas y experiencias. El propio autor dice a propósito de sus cuentos: "hay una variedad de estilos adecuados a los temas,y van desde el tono épico hasta los dramas sombríos, pero hay también espacio para los irónicos y risueños. En todos ellos, creo, la sociedad peruana (o a veces la internacional) y sus graves problemas se abren paso por cualquier resquicio. El contrapunto entre individuo, familia y sociedad es inevitable".


Ayacucho
La ciudad en libro y su artesanía en la OEA.

La otrora castigada región de Ayacucho se ha convertido en un foco de atracción turística para propios y extraños. Según datos de la Dirección Regional de Industria y Turismo, en octubre pasado la ciudad recibió a 5,600 turistas, cifra record en los últimos siete años. Y es que su rico folclore y selecta artesanía reunida desde hoy jueves en el Museo de Arte Popular Joaquín López Antay en la sede del Banco de Crédito, sigue concitando la atención general. Una muestra es la exposición "Ayacucho: manos que hablan" que se está presentando en la sede de la OEA en Washington, donde se exhiben piezas prehispánicas de más de 1000 años de antigüedad de la cultura Wari, así como tejidos, ceramios y piezas de arte popular. De otro lado, el Banco de Crédito acaba de editar el XXIV tomo de su lujosa colección Arte y Tesoros del Perú, que lleva como título: "Ayacucho. San Juan de la Frontera de Huamanga".