Lugar Comun


Por AUGUSTO ELMORE

LA demagogia funciona todavía y el hilo se sigue rompiendo por lo más delgado, sobre todo cuando los afectados no cuentan con padrinos en el Parlamento. Es el caso de la ley promulgada recientemente por la que se prorrogan los alquileres de los predios cuyo autovalúo no alcance los 2,000 soles, que son aquellos en los que el propietario está a la absoluta merced de los inquilinos que pagan alquileres irrisorios, o que simplemente, justamente por irrisorios, no se pagan nunca. Alguien que vive en un callejón, por ejemplo, que supuestamente debería pagar 5 soles mensuales -o 10 ó 25-, pues, simplemente, no paga nunca, porque al propietario le cuesta mucho más entablar la demanda, y si por casualidad se decide a hacerlo, el inquilino deposita todo un año, es decir 60 soles, ó 120, y el juicio se corta de inmediato. Hay quienes viven todo un mes por menos de la tercera parte del valor de las cervezas que el arrendatario se toma en una semana. Evidentemente para que den leyes a favor de alguien éste tiene que ser banquero o gran empresario. Los pequeños propietarios, aquellos que sembraron toda una vida comprando una pequeña propiedad para gozar de una renta modesta, no valen nada. El mercado no funciona para ellos. Es sólo para tiburones.

  • El Perú soporta una guerra silenciosa, que en menos de cuatro años ya le viene costando dos (2) Mirage (¡Pobres mis cabellicos, maire, uno a uno se los lleva el aire!), seis (6) helicópteros y un avión Fokker, aparatos que se han caído por razones que casi nadie sabe, causando la muerte de nada menos que 37 militares. ¿Negligencia, mal mantenimiento, incapacidad? Ojalá que no terminemos perdiendo esa guerra que nadie ha declarado. Y sobre la que nadie declara nada.

  • Pocas veces he leído algo más descarado que la carta -publicada en la edición anterior- que envía a esta revista el señor César Vásquez Bazán, recordadísimo ministro de Economía que tuvo el dudoso privilegio de conducir al país a la crisis más honda y destructiva que la Historia conoce, elevando la tasa de inflación a un récord internacional pocas veces alcanzado: ¡7,000 por ciento! Olvidándose que escapó del país entre gallos y medianoche, Vásquez Bazán, siete años después de cometido el entuerto que casi destruye al país, cita ahora a un periodista norteamericano para desprestigiar a las reformas que ocurren en toda Latinoamérica, y que han llevado a la estabilidad económica a los países, única base sobre la que se puede sembrar el desarrollo futuro. Vásquez Bazán, el gran inflador, se refiere de paso a un trabajador despedido del ministerio de Agricultura que ahora se gana la vida mecanografiando documentos legales "en su raído kiosko de fotocopias de Lima", dice. Trabajo mucho más meritorio que el que probablemente tenía en ese ministerio, en el que contribuía a inflar el gasto nacional inútilmente, gracias probablemente al favor de su partido. No veo por qué desmerece Vásquez Bazán la labor que ahora realiza, por su cuenta y riesgo, el ciudadano aludido. Mecanografiar documentos y sacar fotocopias es trabajo igual dentro o fuera de la planilla estatal. Sólo que afuera no incurre en gasto para el erario. Y probablemente contribuya ahora hasta con su IGV. Después de lo cometido alevosamente al frente del ministerio de Economía -por simple ignorancia, probablemente; no quiero ser suspicaz- Vásquez Bazán debería hacer mutis por el foro y guardar prudente y vergonzoso silencio.

  • Pienso que el país atraviesa por una crisis evidente. Eso lo saben muy bien los fabricantes y los comerciantes que sufren la recesión. Y hay que aplicar remedios y cambios evidentemente. Pero decir que estamos peor que antes -de cuando Vásquez Bazán-, me parece un exceso. Ahora somos un país. Antes estuvimos a punto de dejar de serlo. ¿O ya perdimos la memoria?

  • Un lector escribe agresivamente contra este columnista. Lo hace vía correo electrónico desde Australia para defender a la señora Fulvia Célica, voluminosa candidata a la alcaldía de Jesús María. Se ve que el movimiento que ésta lidera con tanta audacia como mal gusto se ha convertido en internacional, y ya cuenta con una célula hasta en la lejana Australia. ¡En el amor, hermanas!, ¿será ése su lema?

  • Parece una paradoja, pero el exceso de producción cultural que se da en estos días, incluyendo los estrenos cinematográficos, se convierte en perjudicial para quienes terminamos perdiéndonos algunos. Felizmente la mayoría de ellos -como los centros culturales de Lima Histórica que exhiben las diversas muestras que conforman la I Bienal Iberoamericana- son visitados por multitud de personas. Basta ir al centro los sábados y domingos para comprobar la afluencia de visitantes. La cultura parece haber suplantado al fútbol en las preferencias, aunque sea momentáneamente. Por lo menos en arte no perderemos 4-0.

  • Por de pronto esta misma semana, el martes y hoy jueves, se meten dos golazos: aparecen el extraordinario libro de ese gran fotógrafo que es Billy Hare, y el importante volumen dedicado a Ayacucho, publicados por Telefónica del Perú y el Banco de Crédito, respectivamente. Quien como el que esto escribe tiene bastantes años dedicados a la observación de la cultura, jamás ha visto algo parecido. No me refiero solamente a la importancia de los dos libros que aparecen en una misma semana, editados por dos empresas privadas, sino a todo lo que ofrece la capital del Perú en la actualidad. Ojalá nomás que la marcha de los alcaldes, programada para hoy, ayude que esta súbita refulgencia alcance a iluminar al resto del Perú.

  • ¡Mis saludos, señores alcaldes de todo el Perú! ¡Que su manifestación encuentre el eco que merece, para que no sólo Lima siga siendo el Perú (¡y menos, como antes, su jirón de la Unión!)!