CHINA TE CUENTA QUE...



Pucha Que la Pasen Lindo, ¿Ya?

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

AY, no sabes la penita horriiiiiible que me da saber, que no voy a pasar acá, con ustedes, unas fiestas tan maravillosamente familiares y hogareñas como las que suelen celebrar, es que, hija, o sea, me tengo que ir a Washington por varios motivos, ¿ya?, o sea, de distinta prioridad, que ahora te cuento, fíjate:
A1: Meditar en la pradera de Fuckriver con mi gurú swami Cachaparada, que está trabajando allá con Hillary Clinton, a ver si consigue que se vista mejor el año que viene. Con él quiero empezar una nueva técnica de introspección que consiste en unir los riñones con el mentón, pucha, repitiendo cien veces por segundo una palabra cualquiera que tenga para ti un sonido maravilloso, y creo que, o sea, yo lo voy a hacer diciendo "Fuji, Fuji", porque tú sabes que según la cosmovisión tántrica, o sea, cuando haces lo contrario de lo que se te indica, terminas produciendo que tu enemigo piense como tú, ¿ya?
A2: Reunión con el Banco Mundial, hija, porque me quieren dar un proyecto regio con el gobierno de El Chino Fanfarrón, para reducir el número de peatones en las ciudades peruanas ¿ya?, y que, o sea, según el diagnóstico que hagan los consultores, pucha, tendrá dos alternativas: o se crea un fondo llamado MIAUTITO, para dar movilidad propia masivamente, o sea, en base a un nuevo impuesto súper selectivo a la renta de los que ganan más de veinte soles al semestre, o pucha, se quitará todo subsidio a la salud, de una buena vez, hija, para reducir en una parte considerable el número de peatones peruanos pero a mediano plazo, qué quieres que te diga, o mejor todavía, las dos opciones a la vez.
A3: Temas de salud, hija: un par de sesiones con mi analista gringa (tengo a Saúl en Lima, a Green en París y en Washington a una llamada Sarah Susman, que es regia y se ha especializado en reacciones sicosomáticas minimalistas, como el granito que me ha salido en el mentón desde que vi en la tele una toma de Martucha, ag, hablando en el Congreso vestida de azul con unos tutankamones marrones, hija, que parecía un guiso de caiguas la mujercita, no sabes); de paso, una visita al dentista, porque a los de acá les tengo apenas un poquito más de confianza que a Larrabure vendiéndote un pollo, no sé si me entiendes.
A4: Un peut de shopping, hija, que como no ha habido un puto día de invierno en Lima durante el '97, pucha, toda mi ropa liviana está hecha tiras. Con decirte que el otro día me miré al espejo y tenía la blusa tan cangilona y el pantalón tan jeteado, que hasta me encontré parecido con Carmen Losada y me dije a mí misma, "Lorena, te enrulas la pelambrera, te la pintas dorado-Susy Díaz, aprendes a decir `por eso le digo, colega de la minoría', y ya tienes asegurada la vida, ¡guaaaaaaauj!"
Esas son las prioridades de mi viaje, hija, de manera que me va a resultar imposible estar acá, pucha, y compartir con ustedes este maravilloso espíritu de fin de año, cómo te digo, o sea, tan bien aprovechado siempre para echar una mirada al interior.
Pero eso sí, o sea, quisiera dejarte mi mensaje, ¿ya?, y creo que deberías darte cuenta de que no todo es pasarte la vida comprando huevadas, hija, que la mascota virtual para el sobrino o el perfume italiano para la cuñada porque si no le regalas lo mejor después te raja. No, pucha, o sea, ésta es una oportunidad maravillosa, para que, o sea, según el Segmento Socio-Económico al que perteneces, pucha, hagas in sigth, profundices y llegues a las esencias y te des cuenta de que el corazón tiene sus razones que la razón no conoce (Saint Exupery), y por eso mismo, o sea, no tienes que romperte la cabeza pensando, "¿y cómo hago si me dan mi crédito en CARSA y tengo que pagar durante cuatro años, ochocientos soles cada semana por las babuchas que le compré a mi abuelita para la pascua?". Pucha, no te limites, eso no importa, entrégate nomás a las oportunidades que te ofrece la vida y no le des tantas vueltas a tus decisiones, que nada es tan importante como tu salud y el amor de tu abuelita, no sé si me entiendes.
En fin, hija, se me acaba el tiempo y la verdad que no tengo la cabeza como para mensajitos navideños. Ya te veo a mi vuelta, que será como a mediados de enero, cuando yo regrese cargada de energía para seguir batallando por la democracia, la modernidad y el nuevo Perú, que son las únicas razones que ahora tengo para vivir, si exceptúas mis acciones en Microsoft y una casa que me voy a hacer este año en el sur, hija, en una playita donde no entra un cholo ni con disfraz de heladero californiano, ya lo verás. Chau, chau. (Rafo León).