El Mapa Del Niño


El Mapa Del Niño
Versión satelital de sofocos y lluvias. En Lima altas temperaturas auguran un verano superlativo.

A miles de kilómetros de la Tierra, imagen nada serena de un Niño que presagia en el púrpura grandes lluvias y otros excesos climáticos.

EL primer coletazo que le propina el fenómeno del Niño al ciudadano común y corriente tiene la forma de una intensa ola de calor que lo envuelve por horas y de la que no es posible desprenderse hasta bien entrada la madrugada. En Lima se experimenta por estos días temperaturas cercanas a los 30 grados centígrados que, según la ubicación que uno tenga en la ciudad, puede verse incrementada en dos o tres grados. La conocida "locura" del clima limeño es una característica propia del verano, pero esta vez se ha visto agravada por el anormal incremento de la temperatura atmosférica.

Estampa de un verano que sofoca a la ciudad. Altas temperaturas replantean las costumbres de una población librada a los vaivenes de un clima irregular.

Sea que se trabaje en el Centro Histórico, San Isidro o Miraflores, la sensación de calor que experimenta el sufrido ocupante de una oficina no es el mismo. Tal como afirma Pablo Lagos, presidente del Centro de Prevención Climática del Instituto Geofísico del Perú, Lima metropolitana, al igual que otras ciudades rodeadas de cerros y áreas industriales y comerciales, poseedoras de una alta concentración poblacional y con altos niveles de contaminación, tiene distintos "microclimas". Es la existencia de estos "microclimas" lo que crea las ostensibles diferencias de temperatura en distintos puntos de la capital. Así, mientras Miraflores, el Circuito de Playas y La Punta -por su proximidad al mar- presentan una temperatura en dos o tres grados menor al centro (que anda por encima de los 28 grados en su hora pico), La Molina, Independencia y Zárate conforman una zona donde la abrasiva sensación del calor es inclemente.
En realidad todo es parte de un fenómeno complejo, que requiere del análisis de múltiples factores climáticos y que ha merecido la atención de instituciones nacionales y extranjeras preocupadas por lo que el Niño puede producir en la fisonomía y la economía del mundo. Entre ellas puede contarse al Instituto Geofísico del Perú, la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra, los Servicios Meteorológicos y Aeronáuticos de Corpac, el SENAMHI y el Instituto del Mar Peruano, además del esfuerzo desplegado desde el hemisferio norte por la NOAA, agencia norteamericana encargada de estudiar el clima a nivel mundial. Estas coinciden en que el fenómeno de este año logrará grandes proporciones, pero que para nada se llegará a los niveles que en 1983 hicieron colapsar al país. Según información conseguida desde satélite por el astrónomo Abraham Levy (página anterior), la temperatura del mar -cinco a seis grados por encima de sus índices de normalidad- ha facilitado la formación de nubes que irán madurando en forma de lluvias y cuya manifestación extrema son las temidas tormentas eléctricas. La fotografía grafica en color negro cielo despejado, en rojo la presencia de nubosidad, en azul el proceso de evaporación del agua de mar y formación de nubes cargadas y en púrpura la consolidación de grandes nubarrones con capacidad de producir fortísimas precipitaciones. En los últimos días Tumbes y la sierra de Piura han comenzado a sufrir los embates de una naturaleza que puede llegar a desbocarse en cualquier momento.

Canales y puentes se han dispuesto en el norte -aquí camino a Sechura- a la espera de paliar los embates del Niño.

El problema de cómo observar los vaivenes de este fenómeno se pudo paliar con las imágenes emitidas desde el satélite y que indican, además del estado actual del fenómeno, la dirección que pueden tomar en escasas horas los factores de nubosidad, viento e intensidad. Por eso nadie se anima a dar un pronóstico de cómo evolucionará la oleada de calor en las próximas semanas. Lo que sí les interesa es llamar la atención respecto del riesgo que en la sierra de Lima entraña un mayor nivel de lluvias. Para el Ing. Felipe Huamán de la Dirección General de Meteorología del SENAMHI el recuerdo de los devastadores huaicos de hace una década exige que se tomen medidas de inmediato.
Según parece, no será raro ver dentro de poco cómo los celulares son reemplazados por abanicos, las laptop por ventiladores de última generación y hasta a ejecutivos sesionando a pocos metros del litoral. Si lo peor está por llegar, sólo queda acomodarse, tomar las previsiones del caso y ponerle buena cara a este Niño irredento.(Pedro Tenorio).