
A Niño Revuelto
¿Ganancia de Pecadores?
Aunque no ha dicho esta boca es mía, a todas luces el proyecto de Oscar Medelius ahora convertido en ley que homologa a los magistrados provisionales con los titulares, forma parte de la retahíla de absurdos jurídicos que quieren allanar el camino para la reelección de Alberto Fujimori. No le bastan los desafíos de la naturaleza, que por lo demás son muy graves y amenazadores.

La primera y espontánea marcha de los congresistas de la oposición por el Centro de Lima: una forma de hacerse oír y de protestar por el atropello sufrido en el Congreso. Derecha, ajochado Carlos Torres y Torres Lara: recibió críticas por angas y mangas. No se explica aún, con su experiencia, por qué propuso votación fuera de hora. Derecha, Congreso crepuscular. A la derecha, seguido, Oscar Medelius, autor de orquestado proyecto de ley.
La soberbia presidencial es tanta que, cuentan sus íntimos, que dice entre paseo y paseo", a mí no me pasará lo de Belaunde". En efecto, el fenómeno de El Niño en 1982 fue uno de los elementos que propició el rápido desgaste de la segunda administración del arquitecto.
En Chile, asimismo, una de las razones para la disminución en algunos puntos de la Concertación en el gobierno, en las recientes elecciones, ha sido el devastador temporal que asoló el mes pasado al país sureño.
Bien podría ocurrir que el arrogante Fujimori conozca en estos meses, el rechazo de la población afectada pues no hay obra capaz de evitar la saña de la naturaleza ante un fenómeno que todos los pronósticos internacionales le reservan una particular ferocidad.
En ese caso, el tema de la arbitrariedad vivida en el Congreso será un factor adicional para la resistencia contra el terco mandatario.La yucaza que se ha tratado de imponer a rajatabla es un regalo demasiado conocido como para dejarlo pasar impúnemente.
EL HEMICICLO DE LA PROTESTA
"Aquí se sienta el sirviente del fraude", decía un sugestivo cartelito en la silla del presidente del Congreso. Fue pegado el miércoles 10 de diciembre, al inicio de lo que sería la mayor tormenta que ha conocido el Congreso desde el 5 de abril de 1992. Edith Mellado fue la primera en ver el papelito, que, furibunda, arrancó inmediatamente. Cuando a los minutos hizo su ingreso Carlos Torres y Torres Lara, todos los escaños de la oposición ostentaban otros cartelitos: "NO AL FRAUDE". Estos se constituirían, con el paso de los días, en un símbolo para la oposición parlamentaria y en el pretexto para que la mayoría oficialista aludiera a un clima desdoroso con la majestad del hemiciclo.
La protesta se daba porque el Congreso había aprobado, sin debate, un proyecto de ley que le concedía a los magistrados provisionales las mismas atribuciones y derechos que los magistrados titulares.
El objetivo político no era otro que el de nombrar personas afines al gobierno en el Jurado Nacional de Elecciones. Beatriz Merino, Lourdes Flores y Anel Townsend fueron las promotoras de los ya famosos cartelitos. Quien hizo el primer cartel fue Beatriz Merino. Inmediatamente la secundó Lourdes. Anel Townsend no pudo con su genio y trajo un cartel del tamaño de la pared que fue colocado en el hemiciclo. Fue este último el que sacó de quicio a Torres y Torres Lara, quien, luego de intentar vanamente que el personal del Congreso retire el cartel, decidió levantar la sesión.
Carmen Lozada de Gamboa se acercaba ya, rauda, a arrancar con sus propias manos el cartelón. Máximo San Román se le enfrentó. "¡No me toques!", le dijo ella. " Ni muerto te tocaría", retrucó el cusqueño.
Los siguientes días tuvieron la misma tónica. Un Torres y Torres Lara que convocaba a sesión y una minoría que se mostraba firme en su protesta.
Finalmente Torres y Torres Lara decidió ampliar la legislatura hasta el 31 de enero, para tratar los temas que estaban en la orden del día. Antes había dicho que el presidente Fujimori no promulgaría la ley, y que ésta volvería al Congreso, donde sería nuevamente discutida. Por eso la necesidad de las sesiones complementarias.
Grande fue la sorpresa de la oposición, y algunos comentan que del mismo Torres y Torres Lara, cuando el lunes apareció la ley publicada en "El Peruano".
Algunos se preguntan por qué un presidente del Congreso que al inicio de la legislatura se mostraba concertador con la oposición e intentó desarrollar un trabajo parlamentario más serio terminaba con este tipo de confrontaciones. Antes de ellas sólo se le había criticado por la Ley de Habilitaciones Urbanas. Pero ahora, para nadie es un secreto el velado enfrentamiento entre Carlos Torres y el todopoderoso asesor del SIN, Vladimiro Montesinos. Allegados a Torres y Torres señalan que éste logró detener hasta cinco proyectos de ley provenientes del SIN. Uno de ellos era el que le daba facultades al Presidente para nombrar jueces, y otro impedía que Alberto Andrade postule a la presidencia de la República.
Tampoco se desconoce su distanciamiento con Martha Chávez y su constante enfrentamiento al interior del plenito con Oscar Medelius, César Larraburre, Daniel Espichán, César Fernández Bustinza y la propia Chávez. Todos ellos proclives a escuchar las posiciones de los servicios de Inteligencia. Lo cierto es que a Torres le ha tocado cumplir -sin derecho al piteo-, al igual que a los anteriores presidentes del Congreso, la labor de facilitar legislativamente la reelección presidencial.
El lunes 15, la mayoría parlamentaria, ante el cierre de la legislatura, optó por concederle todas las facultades legislativas a la Comisión Permanente. Todo esto por el impase de los cartelitos. Los oficialistas demostraban una vez más su terco afán de avasallar a la oposición, a la que presentaron como la responsable de boicotear el trabajo parlamentario.
La oposición entendió esta delegación de facultades a la Comisión Permanente como un receso parlamentario. Cierto es que por la noche del lunes entraron a trámite documentario tres proyectos de ley, uno del PPC, otro del Apra y otro de UPP pidiendo la derogatoria de la bendita ley que atenta una vez más contra la autonomía del Poder Judicial. Ello abre la posibilidad para que las comisiones de Constitución y Justicia dictaminen sobre los proyectos presentados y luego a que Torres y Torres Lara convoque a pleno. De ser así, la era de los cartelitos habría llegado a su fin.
Por la tarde del martes, sorprendidos transeúntes que circulaban por el Jirón de la Unión vieron a los congresistas de oposición caminando, saludando a la gente y recogiendo firmas para el referéndum. Ellos mismos se encargaron de explicarlo: "gracias señor, gracias señora", decía Beatriz Merino. "Estamos acá porque al señor Carlos Torres y Torres Lara le han molestado los carteles de ¡No al fraude! Le pedimos su firma para impedir la reelección de Fujimori". Gritos de "¡No al fraude!" acompañaban su recorrido. Y no faltaron por ahí los que gritaron "Fujimori, 20 años más".
El clima exasperado en el Congreso tiene su razón de ser. Hay la impresión que se ha colmado la paciencia de los opositores y por ello se han decidido esta vez a tomar el toro por las astas y hacer una campaña de recolección de firmas a favor del referéndum. Han planificado para toda la semana visitas a distintos distritos de Lima.
¿Qué pasará en la Comisión Permanente? El oficialismo está empeñado en aprobar la ley que crea el Fondo Mutuo de Ahorro Público y el fondo hipotecario de vivienda "Mi casa". Ambos proyectos los envía el Ejecutivo. También están en la orden del día las modificaciones al Reglamento del Congreso, la propuesta para que el quórum del pleno del Tribunal Constitucional sea de cuatro miembros, las modificaciones al Código Civil, la ley orgánica del Poder Judicial sobre el patrocinio de los abogados, etc. Si se quisiera discutir la Ley de Descentralización, ésta debe serlo en el pleno del Congreso porque se trata de una ley orgánica y no puede ser materia por ver en la Comisión Permanente.