Célebres Ausencias


En el Perú
Célebres Ausencias
Queridas personalidades de la escena pública y privada, los vimos partir en 1997.


Vocal Supremo
Carlos Giusti.
Seguido:
el popular Tío
Johnny y el
intelectual
arequipeño
Antonio Cornejo Polar.

El Cardenal Juan Landázuri Ricketts. Sus últimas oraciones fueron para los rehenes.

A inicios del año, cuando la crisis en la Embajada del Japón alcanzaba proporciones desmesuradas, falleció el Cardenal Juan Landázuri Ricketts. Landázuri dirigió la Iglesia peruana durante 35 años, enfrentando con sabiduría y mucha fe los más difíciles temporales. Sus últimas oraciones fueron, precisamente, por los cautivos en la casa del embajador. En abril el rescate cobró la vida del Vocal Supremo Carlos Giusti Acuña. También partieron, en valerosa actitud, el teniente coronel Juan Valer Sandoval y el teniente Gustavo Jiménez Chávez, hoy héroes nacionales.
En el mundo literario se perdió a destacadas personalidades. El crítico arequipeño Antonio Cornejo Polar, ex rector de la Universidad de San Marcos. El poeta cusqueño Luis Nieto. El escritor de la generación del cincuenta, Eleodoro Vargas Vicuña,, el poeta cajamarquino Julio Garrido Malaver , el gran cronista Jorge El Cumpa Donayre, el periodista televisivo Fernando Vásquez y el locutor de radio David Odría. También se sintió la partida del popular Johnny Salim, el Tío Johnny, que brindó horas felices a los niños de hace tres décadas; y el compositor de Verdes, mis algarrobos, Rafael Otero López, que hiciera lo propio con los adultos más nostálgicos. Finalmente, entre otros recordados, Nonone, el policía de tránsito más elegante de la historia local. El simpático Teddy Ronalds, se fue apenas hace unos días. Y el pionero de la tabla en el Perú, Carlos Dogny, en emotivo funeral hawaiiano frente a las costas del Waikiki.

Calificado
como el policía
de tránsito
más respetado
y digno de
la historia
de las calles,
Reynaldo Nonone,
partió en febrero.

Carlos Dogni, vivir a plenitud. Seguido: literato Eleodoro Vargas Vicuña, el "Cumpa Donayre", Fernando Vásquez, periodista.

El teniente Coronel Juan Valer, en abril dio su vida para liberar a los rehenes.


En el Mundo
Ausencias
1997 se llevó a connotados personajes de la realeza, la religión, la política, las ciencias y las artes.

Teresa de Calcuta, religiosa admirable.

POCAS desapariciones han causado tanta conmoción mundial como la de Diana, Princesa de Gales. En la plenitud de su vida, divorciada del futuro rey de Inglaterra, acosada hasta por los paparazzi, criticada duramente por la familia real británica, a Diana la encontró la muerte. Su dedicación y apoyo a causas nobles, su lucha contra las bombas antipersonales y su solidaridad con los enfermos de sida pudieron más que sus controversiales amoríos y su frívola afición a los trajes de diseñador.
Pocos días después del deceso de Lady Di, el 4 de setiembre una mujer totalmente diferente también partió. La Madre Teresa de Calcuta, admirable religiosa y fundadora de la orden de las Hermanas de la Caridad. Toda una vida dedicada a servir a los más pobres entre los pobres. Falleció en la India. Dejó, afortunadamente, un precioso legado: cientos de religiosas que, como ella, ayudan con fe y abnegación a los más menesterosos alrededor del mundo.
Lady Di enlutó al planeta. Seguido: Robert Mitchum, Jacques Cousteau y poeta Allen Gingsberg.

A los 93 años murió el mítico líder chino Deng Xiaoping. También los divos de Hollywood, Robert Mitchum y Jimmy Stewart. Y grandes personajes de la literatura norteamericana: el poeta Allen Gingsberg y su compañero y más temperamental integrante de la generación beat, William Burroughs. Otro escritor argentino, Osvaldo Soriano, dejó de existir en Bélgica. Y también el oceanógrafo, navegante y amante del mar, Jacques Cousteau. Partió acaso a las profundidades, a bordo del inolvidable Calipso.