
Un Chueco Fin de Año
El presidente Alberto Fujimori frente a la réplica de la residencia, replicaría a los pocos días con evidente malhumor.
Múltiples lecturas para 48 horas de insomnio en las que el lío de la autoría de la Operacion Chavín de Huantar enfrentó al Presidente de la República y al Comandante General Nicolás de Bari Hermoza Ríos. Echas las paces la noche del domingo, la versión oficial es que no pasó nada, que todo sigue como antes. Hace tiempo que la luna de miel de los dos triunviros -siempre la sombra del tercero se vislumbra- se torna de hiel. Pero ¿ por qué tiene que sufrir el país, la institucionalidad y el curso político? Son los frutos de una alianza que contradice la reinserción del Perú a la cultura democrática.
General Nicolás Hermoza Ríos ingresando al CAEM ensayando un dificil paso que parecía hacerlo trastabillar. Al final recuperó el compas.
LA del viernes 19 de diciembre fue una ceremonia estrictamente castrense, que le dicen. Sin embargo, provocó la mayor de las crisis políticas de un régimen que, en general, se ha vuelto ducho en temblores, tempestades y malas noches.
¿Qué ocurrió realmente en la Escuela de Comandos del Ejército, en Chorrillos?
Se conmemoraba el cumpleaños del general Nicolás de Bari Hermoza Ríos, fecha indicada -según protocolo castrense- para que la alta oficialidad le renueve votos de adhesión y de fidelidad personal.
En Chile, por lo menos, es una ocasión solemne para que la jerarquía militar le exprese su admiración rendida al ex Presidente y General en Jefe Augusto Pinochet. Y, las más de las veces, la pleitesía permite recordarles a los chilenos que hubo una edad de oro que los demócratas dilapidaron pero que las FF.AA. no permitirán manirrotos.
No es el caso del Perú, donde las cosas parecían claras respecto a las dotes militares del general Hermoza, el general victorioso. Nadie ha pretendido, sin embargo, atribuirle también dotes de conductor político, no obstante que el ceremonial quisiera en el espejo chileno hallar parecidos en todos sus reflejos.
Lamentablemente, 48 horas antes de este acto que congregó ostentosamente a la plana mayor de las Fuerzas Armadas (incuyendo a todos los jefes de Región militar, a los Comandantes Generales de las tres armas, a los ministros de Defensa y del Interior y a los oficiales que participaron en el Operativo Chavín de Huántar), el propio Presidente de la República, Alberto Fujimori, se había referido desdeñosamente al general Hermoza, en una entrevista concedida al diario El Comercio. La reacción pudo preverse, empezando por el propio Presidente. Provocó ciertamente al General con la misma riesgosa actitud del cazador que hinca a la fiera herida.
Estaba previsto que Hermoza Ríos se reuniera con los generales jefes de Región, en la que sería también anuncio de su relevo de la Comandancia General del Ejército. Pero el rumor se esparció el jueves y al parecer el presidente Fujimori prohibió cualquier movimiento, indicando que por cierto los jefes de Región estaban con orden de inamovilidad por los imprevistos del fenómeno de El Niño.
La presencia de los ministros militares resulta motivo de intriga, como la del asesor del SIN, cap (r) Vladimiro Montesinos, según trascendidos. Los dos primeros estarían esa noche en la cena pascual en la Cancillería, pero esta vez vestidos de civiles. Desdoblamiento de personalidad en menos de 12 horas. El tercero en discordia, como corresponde, es una incógnita. Hay quienes le atribuyen haber causado la cascada enemistando a los otros dos triunviros, otros (talvez de su lado) refieren que es el gran componedor que logra en una cena dominical que hagan las paces. Atribuirle todos los poderes se está convirtiendo en un vicio nacional.
No hay duda de que lo que se dijo en el recinto militar pudo haber quedado, como en muchas otras ocasiones anteriores, en el más estricto secreto. Pero hubo una decisión diligente por parte de la Oficina de Relaciones Públicas del Ejército: entregar los videos a los medios de comunicación, ese mismo día. Los portadores de la nueva -siempre según rumores- decían por lo bajo: "Ahora sí lo fregamos, véanlo ustedes".
En los predios de Palacio de Gobierno debió arder tanto el tono del discurso del jefe de la I Región Militar como la extrema publicidad que se le dio.
La guerra estaba declarada.
Como suele ocurrir en los grandes dramas, el ritmo de los acontecimientos entre el viernes y el domingo pasados se aceleró. En la Plaza de Armas, para mayor ironía, la Universidad Católica cerraba el ciclo de conmemoraciones por sus 80 años, con un auto sacramental calderoniano que parecía poca cosa frente a los avatares del Palacio vecino.
La explicación para que la cena pascual no tuviera lugar en la sede del gobierno sino en el barroco Torre Tagle fue precisamente que la representación teatral impediría el fluido diálogo de los ministros que, por lo demás, estuvieron locuaces y -según fuentes oficiales- alegres.
Los congresistas de la mayoría no sabían mucho de lo que pasaba, pero recibían el mismo viernes crípticas indicaciones que ellos voluntaristamente tradujeron con la misma tranquilidad de Carlos Torres y Torres Lara a propósito del impase en el Congreso: "Aquí no pasa nada". Fue una ceremonia castrense normal. No hay más que comentar. El silencio de los inocentes.
No faltaron las bromas entre los ciudadanos, la misma noche del viernes. "En esta crisis, el Presidente no sabe adónde ir, porque la Embajada de Japón está demolida, la réplica está en los predios de Hermoza, y hacer túneles toma mucho tiempo", rezaba una de ellas.
¿Hubo en efecto peligro de una ruptura del orden constitucional?
Todo parece indicar que no, pues en ningún momento se produjo movimiento de tropas o tanques, preludio de los actos sorpresa que llevan al golpe. Tampoco el Presidente, los ministros y los altos funcionarios carecieron de la debida protección ni vieron impedida su libertad de movimientos. Los generales no se acuartelaron, a lo más celebraron en un almuerzo el sábado en algún campo militar chorrillano.
Por eso la especulación -demasiado fácil- de que no había crisis y que la tensión constituía un invento para hacer más lógica y rápida la salida del general Hermoza.
Lo que ocurrió es que el atribuir exclusivamente la autoría de la operación Chavín de Huántar a dos civiles (Fujimori y Montesinos), desconociendo el libro y la participación de Hermoza despertó el espíritu de cuerpo de la institución militar.
Segundo, que si en algún momento se convino en que el general Hermoza dejara el mando, este relevo debería ser materia de honores y agradecimientos singulares, y no un frío portazo en la cara y el desdén olímpico de los dioses.
El otro aspecto hace referencia a las formas. En algún momento, CARETAS pareció severa al resumir el peculiar concepto de la gratitud que tiene el Presidente, llamándolo "Chino Ingrato". A un hombre que desde 1991 le guarda las espaldas en la tácita alianza cívico-militar que caracteriza al régimen, que ha sido leal aunque con cierta brusquedad, no se le puede despedir de esa forma, sin que el acíbar llegue a todos los hombres de uniforme.
La crisis y la incógnita continúan. Dos textos breves y lacónicos no cierran un capítulo, pero sí dejan entrever que se ha preferido que las cosas sigan como están. El Comandante Supremo de las FF.AA. es el Presidente de la República. El Comandante General del Ejército es el general Nicolás Hermoza. Los jefes de Región están en su sitio. Los cambios se conocerán antes de fin de año. La guerra de Troya no sucederá.
¿Son suficientes estas explicaciones?
El Perú vive sobresaltos provocados por una personalidad presidencial que no puede contenerse: la vocación irreprimible por la confrontación... o el abismo.
Pero no se trata sólo de temperamentalismos o soberbias (la bendita autoría de Chavín de Huántar, comparable a la bizantina cuestión de si fue primero el huevo o la gallina), sino de la manera con que se encara el proceso político. La institución militar estaba atada al destino de este régimen: tras la crisis de pascuas, hay una separación -lo cual sería positivo- salvo que la permanencia de Hermoza signifique que el orden de los factores se ha invertido. Se ha pasado de la alianza civil-militar a la alianza militar-civil.
La consecuencia es que las instituciones de gobierno se resienten y quedan sujetas a vaivenes y sobresaltos innecesarios. La locura de un golpe militar es impensable porque acarrería el ostracismo internacional y la pérdida de todo lo obtenido en la reinserción, pero la perversión de la marcha a contrapelo de la democratización sigue en pie. Finalmente, y de eso son concientes los ciudadanos, esta crisis deja entrever que las FF.AA. difícilmente apostarán por una reelección que haría aún más tensas las relaciones peligrosas que los convocó airadamente el pasado viernes 19 de diciembre.
Las soluciones políticas no llegan mediante el ardid o el expediente provisorio del círculo vicioso. Fujimori ha seguido a pie juntillas el consejo del legendario Sun Tzu: "Lo mejor, por excelencia, es vencer la resistencia del enemigo sin combatir". Hermoza Ríos, en cambio, se da un tiempo, siguiendo al mismo célebre estratego chino. "Cuando se envía emisarios con palabras cumplidas en sus bocas, es señal de que el enemigo desea una tregua". Sólo una tregua.
Casa De Citas
"La concepción, elaboración y ejecución del `Plan Chavín de Huantar' fue encargada al general del Ejército Nicolás de Bari Hermoza Ríos en su condición de presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, en cuanto se refería al aspecto operativo de la Fuerza de Intervención (...)"
General Nicolás de Bari Hermoza Ríos
Introducción a su libro "Operación Chavín de Huantar".
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-¿Ud. ha leído el libro "Operación Chavín de Huantar" del general Hermoza Ríos? ¿Por qué no fue a la presentación?
-No lo he leído, le soy sincero. No me avisaron y si lo hubieran hecho no hubiera asistido.
-¿Por alguna razón en especial?
-No, además conozco perfectamente el desarrollo de la operación, fui yo quien la diseñó.
-Sin embargo algunas ilustraciones indicarían que los grandes estrategas fueron Hermoza Ríos y Montesinos...
-¿En las fotos? Bueno en la ejecución y ensayos tuvo mucho que ver el general Hermoza.
-Pero (Ud) a lo largo de esta conversación no mencionó para nada al general Hermoza...
-Porque el general Hermoza no participó en las reuniones en mi garaje en el SIN, en la estrategia y diseño de la operación.
-¿En qué intervino?
-Sólo en la ejecución y en los ensayos (...).
Alberto Fujimori.
Entrevista con Gladys Bernal Barzola de "El Comercio" (17 de diciembre).