
Sin ocultar cólera
ni risa, César Hildebrandt rompió un
monocorde periodismo
televisivo, acaparando sintonías.
César Hildebrandt
Duro de Callar
EL programa está descansando unas semanas. Se pulió un estilo: la solemnidad de otros años, de otros juegos peligrosos entre el poder y sus relatores, cedió paso a una lengua que no guardó el pudor, ni la cólera, ni la risa. Y en la tragicomedia de la escena pública nacional César Hildebrandt se las arregló para sintonizar con una teleaudiencia largamente manoseada. El remezón fue oportuno. Sin Tribunal Constitucional, con chuponeos, torturadores y peruanidades inciertas, no quedaba otra que el periodismo de trinchera. "Estoy en contra de la objetividad", nos dice.
Lección ardua para los espectadores. Porque detrás del oficio hay alguien que opina, que se alegra a puchos, que la sufre como todos. No hay asepsia posible. Y al menos desde la perspectiva vanidosa del rating el público ha comenzado a entender. "Aunque una cosa es que te vean y otra que te crean. El público sabe qué lobo hay detrás de cada cordero".
El paso de Uranio 15 a ATV -con el evidente cambio en el número de potenciales espectadores- mejoró a "En Persona". Prensa e investigación, con catorce reporteros en labor, mantuvo el programa en el nivel acostumbrado. Y en la conducción comenzó a filtrarse la calle. Hildebrandt comprendió que no existía comunicación si no se esmeraba en la jerga expresiva y en los giros burlescos. A mal tiempo, buena cara. Y como éste ha sido "el peor año para la democracia"...
"En Persona" regresa el primero de febrero de 1998, en plena efervescencia por el referéndum, último bastión para los demócratas. El descanso lo devolverá a la lectura, a la escritura, a la playa. Y pensará que tal vez la televisión empobrece cuando se ve como un fin y no como un medio. El contrato con ATV concluye en diciembre de 1998, tiempo de sobra para poner a punto su dominical "Día D". Y si no, siempre esperan la prensa escrita y la literatura.
Comandante EP Pedro Rejas
El Colorado del Rescate
Su imagen, símbolo del rescate de los rehenes. Comandante EP P. Rejas, "El Colorado".
SU rostro pintado y haciendo un gesto de triunfo, con las manos representa el éxito de la operación "Chavín de Huántar". Esa imagen la vio casi todo el mundo pues la expresión quedó plasmada en una fotografía que ocupó las primeras planas de los principales periódicos del orbe y ahora se ha convertido en un símbolo al interior de las Fuerzas Armadas.
Incluso actualmente los brevetes militares tienen como fondo la foto del mencionado oficial, cuyo color de pelo inicialmente llevó a muchos a pensar que se trataba de un comando extranjero. Lo cierto es que en el Ejército él es conocido como "El Colorado". Antes de la operación sencillamente era el mayor del Ejército, Pedro Rejas, quien seguía un curso en la Escuela Superior de Guerra del Ejército.
Entre sus compañeros de estudios estaba el comandante Juan Valer, acompañado del cual, al día siguiente de la toma de la residencia por el MRTA, se presentó como voluntario en caso se estuviera planeando alguna acción militar para rescatar a los rehenes.
Ya en la acción, Rejas es quien auxilia a Valer cuando éste cae herido. Lo cargó y lo sacó a un costado de la residencia. "Nos vemos Juanito..." le dijo y volvió a seguir combatiendo y rescatando rehenes.
Pedro Rejas es del pueblo San José de los Molinos, en Ica. Estudió en el colegio San Luis Gonzaga y como todo estudiante iqueño conocía de la academia donde enseñaba Luis Kawata, uno de los fundadores, y después disidente de Sendero Luminoso.
Pero Pedro, "El Pelirrojo", prefirió servir al país. En 1982 ingresó al Ejército. Al egresar como alférez, integra la promoción "Héroes de Concepción". Toda esa generación fue enviada a la zona de emergencia de Ayacucho, por lo que recibieron un riguroso entrenamiento para la lucha contrainsurgente.
Rejas también fue destacado al Huallaga y aprobó el exigente curso de comandos. Sus compañeros entonces lo bautizaron como "colorete". Posteriormente interviene en el conflicto del Cenepa, además de haber trabajado con las rondas campesinas de Huamanga. Ahora es un flamante comandante. Por lo pronto desconoce cuál sera su destino inmediato, pero dice que siempre lleva la imagen consigo de sus compañeros Valer y Jiménez, caídos en el ya célebre rescate de la residencia japonesa.
Manuel Aguirre Roca
Defensa Constitucional
Manuel Aguirre Roca, arbitariamente destituido del Tribunal Constitucional, no se rindió y emprendió una lucha que contagió a la juventud universitaria.
Las virtudes democráticas, la conciencia de honestidad y el sentido de justicia de las cosas son características que se dan cita en Manuel Aguirre Roca, miembro del Tribunal Constitucional que fuera arbitrariamente destituido por la mayoría oficialista del Congreso de la República en mayo de este año. En momento en que los jóvenes peruanos retomaban la búsqueda de líderes morales, su presencia en la escena pública fue más que oportuna, concitando una inesperada participación universitaria. Dos tribunales constitucionales han sido testigos de su trayectoria jurídica. Como magistrado siempre privilegió la prevalencia del Estado de Derecho y del orden constitucional por encima de cualquier intromisión del poder de turno. Su paso por lo que fue el último Tribunal Constitucional fue ejemplar. Tras la destitución, Aguirre Roca hizo de su pluma una espada y de sus declaraciones públicas una mordaz defensa de la legalidad. Agudeza e ingenio, apoyados en sólida sapiencia jurídica, brillaron en sus argumentos. Salió a relucir, qué duda cabe, una larga experiencia periodística cuajada en la redacción de La Prensa, donde laboró junto a Juan Zegarra Russo, Arturo Salazar Larraín, e inclusive Enrique Chirinos Soto, entre otros. Más tarde fue abogado y defensor de aquellos cuando el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado los deportó. Con el paso de los años uno de estos defendidos sería su fiscal, en deplorable puñalada a la justicia y a la lealtad. Pero que no acaban con un inquebrantable espíritu de lucha.
En la actualidad Aguirre Roca está a la espera de la decisión del Poder Judicial respecto al amparo que ha interpuesto sustentando su restitución al Tribunal Constitucional. La justicia tarda, pero va a llegar, ya está llegando.
Carolina Loayza
Abogada y Hermana
Sangre, justicia y derecho en el triunfo de Carolina Loayza: liberar a su hermana, injustamente detenida por terrorista desde 1993.
CUANDO a su hermana, María Elena Loayza Tamayo, el 6 de febrero de 1993, la detuvieron acusada de terrorista, fue ella, la abogada Carolina Loayza, la que izó la bandera de su indeclinable defensa. Y es que Carolina, más que nadie conocía a su hermana, vivía con ella y sabía que de ninguna manera podría estar comprometida con los senderistas.
Sin embargo, nadie quiso escucharla. Todas las puertas se le cerraron. Tanto las de la Policía, la Fiscalía como las del Poder Judicial. Mientras María Elena seguía detenida e incomunicada. Carolina había sido procuradora de los ministerios de Relaciones Exteriores, Justicia y del Interior. Inclusive, por sus labores, representó al gobierno en el juicio seguido a Sibila Arredondo, así como en otros procesos contra terroristas.
Paradójicamente, aunque sabía cómo actuar en estos casos y conocía a muchas autoridades, sin embargo, le era imposible conseguir que alguien interceda por su hermana o por lo menos que la escuchen. Pese a ello insistió. Lo que le daba valor para seguir luchando era la indignación por lo que hicieron con su hermana a quien torturaron, ultrajaron y luego condenaron como cabecilla terrorista.
Carolina, estudiosa del Derecho Internacional no vislumbró otra alternativa que acudir a la Comisión Interamerica de los Derechos Humanos y de allí a la Corte Interamericana donde batalló prácticamente sola. Esa batalla silenciosa duró años. Su único propósito era que el foro internacional escuche los argumentos de su defensa, derecho que en el Perú le habían negado.
El gobierno peruano no tenía cómo justificar la injusticia que había cometido y a pesar de mover toda la maquinaria legal del Estado, no logró probar que María Elena era terrorista, ni tuvo cómo justificar las torturas y violaciones cometidas en su contra. Luego de casi cinco años, Carolina Loayza consiguió un veredicto favorable de la Corte Interamericana y por ende la libertad de su hermana.
Carolina, desde que tenía 15 años, cuando acaba su secundaria en el Colegio María Parado de Bellido del Rímac, siendo la más pequeña de la clase -tanto en tamaño como en edad-, se dio cuenta que su destino era estudiar Derecho. Ella recuerda que durante todo el año reclamaba por una mejor enseñanza y por las injusticias que se cometían con algunas compañeras suyas. Luego ingreso a San Marcos e hizo su doctorado en la Católica especializándose en Derecho Internacional. Actualmente enseña dicha materia en la Universidad de Lima y tiene en sus manos un proyecto de investigación sobre Derechos Humanos y la Corte Interamericana.
Víctor Delfín
Democracia a Colores
El arte comprometido con la democracia. Víctor Delfín y su última obra, "Totem".
UN día dijo "¡Basta!" Fue cuando dejó inconclusa la naturaleza muerta que pintaba para descargar toda su indignación en una serie de grabados que ponían al descubierto el violento estado de represión que vivía el país.
Entonces se sintió más tranquilo. Y así, a cada exabrupto, cada matanza, cada injusticia, cada impunidad, se le salía el indio. Inexorablemente. Y sus mujeres talladas en mates burilados tenían que esperar.
Víctor Delfín, viejo escultor de sueños metalizados, es ahora una voz poderosa y contestataria que ha tomado una actitud coherente "como artista y ciudadano". Se expresa a través de sus pinturas y esculturas pero también con la palabra. Fundador y presidente del Movimiento Cívico contra la Impunidad, conjuntamente con Francisco Soberón, el general (r) Rodolfo Robles, Washington Delgado y el padre Gustavo Gutiérrez, Delfín ha organizado y participado durante este año de un gran número de actividades que han movilizado a artistas, jóvenes y ciudadanos comunes y corrientes de todo el territorio que como él, quieren mostrar su protesta y desagrado por lo que ocurre en el país.
Cuando ocurrió la intervención de Frecuencia Latina, inmediatamente reunió a un grupo de pintores y el muro de concreto del canal se convirtió en colorida defensa de la libertad de expresión. Hace pocos días nada más, su casa barranquina, punto de encuentro de ideales, fue escenario para que los familiares de los detenidos y acusados injustamente por terrorismo, hicieran una exposición venta de los productos que ellos mismos fabrican.
"No dejo de pintar cóndores, esculpir caballos o tallar calabazas -dice él- pero estoy listo para atacar a la primera". Víctor Delfín es un hombre que a los 70 años puede decir con mucho orgullo que se siente realizado. Que todas las energías que le quedan las dedicará a la lucha por la paz y la libertad. "Siempre me gustaron las cosas grandes", concluye.
Margarita Huillcapoma
Contra Viento y Nieve
M. Huillcapoma, 19 años de coraje y amor maternal que caminaron hasta salvar a su hijo.
SANTIAGO Yanana, un pueblito perdido en las serranías de Unamarca, en Andahuaylas, estaba a punto de desaparecer por la inclemente nevada del mes de agosto. Margarita Huillcapoma había colocado a su hijo de siete meses al lado del fogón para protegerlo del frío. De pronto, su choza de paja se vino abajo y el fuego se expandió alcanzando a quemar el rostro del niño.
Margarita controló la situación pero vio que su pequeño Cristian estaba gravemente herido. Si permanecían ahí, probablemente moriría. Sólo le quedaba llegar a la posta médica de Unamarca. Entonces, en plena y borrosa noche, con la nieve que parecía tragarlo todo y llevando a Cristian entre sus brazos, emprendió la caminata más angustiosa de su vida.
Nada pudo contra su desesperación. Ni el viento, ni el frío, ni siquiera la nieve. Después de unas horas, Unamarca apareció ante su vista. Las enfermeras de la posta no tenían los recursos necesarios para atender al niño. "Tienes que ir a Andahuaylas", le dijeron.
Ella siguió caminando, casi 40 kilómetros en total. Pero valió la pena. La joven y valiente madre llegó a Andahuaylas. Casi minutos después, Margarita y su hijo fueron trasladados, vía aérea, al Hospital del Niño de Lima. Todavía estaba a tiempo para ser operado.
Ahora, seguramente, Margarita la "Madre Coraje" y Cristian, su pequeño, están en Santiago Yanana celebrando austeramente las fiestas de fin de año. Pensarán tal vez que así como construyen elefantiásicos colegios para caseríos de 100 habitantes con niños que casi no comen, deberían edificar centros de salud bien equipados. En Santiago Yanana y en todo el Perú.
Alianza Lima
Azul es la Gloria
El estadio de Matute venerado por el capitán Paulo Hinostroza. Derecha, campeones al fin.
DESPUES de 18 años de verlas negras, Alianza Lima alcanza la gloria futbolística al ganar los campeonatos Apertura y Clausura. El hecho sucedió en momentos que el hincha local venía de recibir el gran foul de no haber clasificado al mundial Francia '98. Motivo por el cual, al menos los íntimos, se sintieron aliviados. Más aún cuando este año se cumplieron diez de la tragedia aérea de Ventanilla, donde perdieron la vida varias promesas blanquiazules como el "Potrillo" Escobar, Casanova, Bustamante, Tomasini, Farfán y Caico Gonzales Ganoza, además del entrenador Marcos Calderón.
Este año brilló una nueva generación de futbolistas, entre los que destacaron Sáenz, Bazalar, el capitán Hinostroza y el brasileño Marquinho. Bajo la dirección técnica del colombiano Jorge Luis Pinto y en base a mucho sudor y lágrimas los blanquiazules volvieron nuevamente a acariciar la gloria. Y lo hicieron en base a la agilización del juego y una buena táctica que combinó en buena medida respeto a las tradiciones victorianas con modernidad, disciplina con exigencia física y cohesión interna frente a campañas periodísticas adversas.
Como resultado de ese proceso los blanquiazules dieron a fin de año dos vueltas olímpicas; una por la victoria, otra por los caídos del Fokker. A la vuelta de la página está la recuperación del Club Alianza Lima, para lo cual otros estrategas han ideado maneras alternativas de recolección de fondos. Como por ejemplo, la venta de los siete mil metros cuadrados de pasto, tipo bermuda, sobre el que los nuevos potrillos devolvieron la gloria a los blanquiazules.
Federico Salas
Caballero de los Andes
Liderando una cabalgata de cien alcaldes huancavelicanos, Federico Salas recorrió más de 500 Km. para protestar por las carencias de su pueblo.
ESTE año, el alcalde de Huancavelica, Federico Salas, celebró su cumpleaños número 47 como nunca antes lo había hecho: encaramado sobre el lomo de "Acero", el caballo blanco con el que ese 6 de setiembre encabezaba la marcha de los alcaldes de ese departamento (CARETAS 1482).
Hasta hace cinco años Salas era propietario de un restaurante
ubicado en el óvalo Gutiérrez, en Miraflores. Hace unos meses, cuando se enteró del costo de la remodelación de ese espacio urbano (S/. 9 millones) hizo números y llegó a concluyente resultado: con ese dinero podría solucionar el problema de agua y desagüe de todo Huancavelica hasta el 2017.
Salas dejó su negocio para hacerse cargo de la provincia más pobre del país, siguiendo los pasos de su tatarabuelo, bisabuelo y tío abuelo, quienes también fueron burgomaestres huancavelicanos.
"Nací en Lima por accidente", dice. A los 20 días de llegado a este mundo regresó a Huancavelica, pero debió volver a Lima donde estudió en el Colegio Santa María, la Universidad Villarreal y ESAN.
El pasado 9 de setiembre, Federico Salas llegó a Palacio de Gobierno luego de cabalgar más de 500 kilómetros en ocho días junto a otros cien alcaldes huancavelicanos. "La cabalgata del hambre" buscaba llamar la atención del presidente Fujimori sobre las estrecheces de los gobiernos locales en materia presupuestal. En Huancavelica, cada hora muere un niño por desnutrición, por mencionar sólo una de las trágicas estadísticas. Si bien Salas solamente arrancó promesas (hasta ahora incumplidas), su defensa de los fueros y la dignidad municipal ha tenido un efecto menos volátil que los ofrecimientos y más duradero que el dinero en contante y sonante.
Elleen Burhum
Criollismo Teutón
Berlinesa de nacimiento, criolla por convicción, Elleen Burhum y el renacimiento de la música peruana.
PARA más de un artista devolver los festivos acordes de la música peruana -descuidada por generaciones y poco atendida en los medios televisivos- a la cima de la popularidad no es un simple reto. Se necesitan constancia y un profundo amor por el género, en este caso la música criolla en todas sus variantes, para encarar años de indiferencia y de ese modo sacar del olvido a numerosas figuras de nuestro cancionero cuyos talentos aún se mantienen vigentes. Elleen Burhum llegó al Perú pequeña de su Berlín natal, conoció y aprendió a querer las manifestaciones artísticas del país, y llevó adelante un largo proceso de aprendizaje para realizarse como artista.
Con varios años de dedicación al estudio de nuestra música y con un registro vocal que la ha llevado a destacar de entre otras intérpretes, Elleen acometió hace ocho meses la edificante aventura diaria que es "Mediodía Criollo" y, con él, consiguió reactualizar la música criolla en todos los rincones del país. A partir de ese momento se abrió para Elleen un camino de satisfacciones: "Después de mucho tiempo tengo la posibilidad de trabajar en lo que más me gusta y verdaderamente lo disfruto. Es así, paso a paso, como se construye la felicidad", afirma sonriente.
Desde que comenzó el programa su vida no ha vuelto a ser la misma. A los especiales televisivos, entrevistas periodísticas y espectáculos por doquier, se suma ahora la grabación de su segundo disco, y es tal la simpatía que ha conseguido despertar entre los criollos de vieja y nueva guardia que algunas de las canciones han sido compuestas especialmente para ella nuestra alemana criolla. Por ahora está feliz con los logros obtenidos, pero no por ello deja de hacer planes para el futuro, crecer como artista y tentar a la cigüeña. Ella aguarda con los ojos de quien sabe hasta dónde puede llegar, segura de que lo bueno está aún por venir.
Luis Lama
Arte De Lima
Un nuevo marco para Lima. Luis Lama, organizador de una Bienal que atrajo a más de 500 mil visitantes.
NADIE en su sano juicio hubiera pensado hace dos años que Lima iba a convertirse en la Plaza Mayor de la Cultura Iberoamericana. Excepto, claro, el crítico de arte Luis Lama quien desde la recién montada oficina de Artes Visuales de la Municipalidad Metropolitana, aceptó el reto de lavar la cara a la maltratada capital y colaborar con el rescate del Centro Histórico. Una saludable locura que involucró a Lama y a un reducido equipo de ocho personas quienes pusieron literalmente "alma, corazón y vida" en esta tarea. Tanto, que el propio Lama terminó con una seria lesión en el hombro producto de un malhadado resbalón.
Con solamente cuatro meses de preparación vieron la luz los Festivales de Lima realizados entre enero y marzo, los que sirvieron para calentar cuerpo, hacer ajustes sobre la marcha y prepararse para una actividad mayor: la Primera Bienal Iberoamericana de Arte Contemporáneo.
Se improvisaron galerías, se acomodaron tugurios, se rescataron techos, se pintaron casonas y se habilitaron plazas públicas, hasta conseguir suficientes espacios de exhibición al público.
Si en los Festivales la gente reaccionó con tibieza y desconcierto, con la Bienal el éxito social fue impresionante. En menos de dos meses, quinientas mil personas han paseado por las 14 casas abiertas para el efecto, lo que demuestra, entre otras cosas, "que la cultura no es elitista, que existe una sensibilidad intuitiva en las clases más humildes y que hay avidez natural en el gran público por entrar en contacto con el arte contemporáneo", dice Lama.
A nivel personal, la Bienal le ha confirmado una hipótesis: no hay reto por grande que parezca que no pueda superarse. "Es necesario atreverse porque el miedo paraliza", asegura el crítico que ya está preparando nuevas actividades para que el Centro Histórico mantenga la afiebrada temperatura, El Niño mediante, de la pasada primavera cultural.
Mario Callegari
El Hombre de Las Mariposas
Para sobrevivir, Mario
Callegari se valió de su propio objeto de estudio.
Pasión salvadora.
SU abuelo, Rubén Callegari Zanabria, comisario protector de las misiones de Ocopa, le enseñó el difícil arte de coleccionar mariposas. Pero a Mario, de apenas ocho años, le interesaba algo más que contemplar los bellos insectos y disecarlos. Quería aprenderse sus nombres, conocer sus secretos, verlos crecer.
De Huancayo, la familia Callegari se mudó a Satipo. Allí, Mario terminó la secundaria y aunque deseaba ingresar a la universidad sabía que ésta estaba fuera de sus posibilidades. Sin embargo, encontró en qué ocupar su tiempo. Comenzó a cultivar almejas (anodonditis trapesialis) y caracoles (pomacia maculata) de agua dulce beneficiando así a los pobladores de Satipo.
Las mariposas, sin embargo, seguían revoloteando sobre su cabeza. Y la pasión volvió a nacer. Tomó entonces contacto con la Universidad de San Marcos y el Museo de Historia Natural de Lima, inició un serio trabajo en el que hasta ahora está inmerso.
Ocurre que las mariposas, como dice Mario, "son billetes que vuelan". Es decir, que se exportan con grandes auspicios a museos y coleccionistas de todas partes del mundo. Mario ha sido, precisamente, gestor y promotor de las primeras exportaciones no tradicionales realizadas desde el oriente del Perú.
Los avances en las investigaciones de Callegari han alcanzado gran notoriedad en el universo científico. Y es que actualmente no se dedica a extraer mariposas sino a criarlas. Basta para este fin, conocer la planta "hospedera" donde los insectos ponen sus huevos y esperan. "Vivo en su propio hábitat y sigo con facilidad su ciclo de vida". Así ha logrado que se reproduzcan interesantes especies híbridas. Ocho subespecies hasta la fecha. Una de ellas lleva su nombre: Parides erithalion callegarii.
Lo que sí no imaginaba Mario Callegari era que esas mismas mariposas fascinantes, coloridas y extrañas, le salvarían la vida. A él y a los amigos con los que se perdió en la vorágine del Abiseo. Cuando el hambre carcomía sus estómagos Mario abrió el recipiente en el que cuidadosamente había depositado mariposas.
"Comámosnoslas -dijo- el 70% de ellas es pura proteína".