
Otra Payasada
El 13 de enero el Alcalde de Chorrillos llamó "imbécil" al director de CARETAS porque la revista pidió que explicara la procedencia de su nueva camioneta, novedad que coincide con el tira y afloja alrededor de la planta Lucchetti. Aquí CARETAS insiste en hacer más preguntas, aunque el burgomaestre de la gorrita y el patrioterismo selectivo se comporte a veces como un payaso.
El nuevo departamento del alcalde Gutiérrez en este edificio en el Malecón Iglesias merece otra explicación.
EN 1981 Pablo Gutiérrez Wesselby se hizo famoso cuando, comba en mano, amenazó con demoler un muro que separaba al Club Regatas de las playas de Pescadores y Agua Dulce. Era una pared construida 31 años antes.
Gutiérrez alegó que el muro había sido levantado ilegalmente, queriendo así demostrar su vocación de "democratizar" las playas, aunque en este caso, dada la topografía de la zona, resultara improbable que las multitudes que acuden a Agua Dulce optaran por arremolinarse en la franja del Regatas.
Entonces los directivos del Club se percataron que convidando helados a Gutiérrez se podía arreglar todo, y pagando ciertos arbitrios eventuales... El muro desde entonces sigue allí, como es lógico, dada la conformación de las instalaciones.
Gutiérrez cayó derrotado en las elecciones de 1986, pero no a tiempo para impedir que arruinara La Herradura, la más hermosa playa de Lima. Intentó construir una pista costanera hasta la contaminada sección de la Chira, se quedó en menos de un kilómetro, pero desde entonces la remoción de la base del acantilado con dinamita genera un fenómeno lamentable: el mar arrastra piedras que siembra en la arena de La Herradura.
Entonces Gutiérrez soñaba construir un rascacielos recostado contra el acantilado, un proyecto que felizmente no se pudo materializar.
La camioneta Pathfinder Nissan sin placa.
En las elecciones de 1992 fue el candidato estrambótico a la Municipalidad Metropolitana de un oficialismo desesperado, pero Fujimori decidió retirarlo antes de los comicios, para evitar un papelón. Con gorrita y todo, las encuestas le daban una ínfima posibilidad frente a Ricardo Belmont.
Vino el golpe y, que se recuerde, el vociferante Gutiérrez no dijo ni pío.
Después, en 1995, fracasó en el intento de llegar al Congreso como quinto en la lista del movimiento Nuevo Perú. Sacó unos 8,000 votos. Eventualmente, y al cabo de la cuestionada gestión de Hugo Valdivia Melgar, resultó nuevamente elegido al Concejo Distrital de Chorrillos en calidad de verdugo de su antecesor y ex correligionario.
Mala suerte ha tenido Chorrillos en materia de alcaldes.
Gutiérrez debutó, por cierto, enmendando lo que parecía ser un entuerto: la venta de más de 400,000 metros cuadrados de tierras en el Morro Solar a la firma Gremco al precio vil de S/. 6.
Del proyecto de construir un rascacielos en el acantilado, Gutiérrez pasó a promover la intangibilidad total del Morro Solar y a colocar carteles por todo Chorrillos con el lema "El Morro no se vende. El Morro se defiende hasta con la vida", en clara alusión a la guerra con Chile.
En realidad, hay zonas en el Morro Solar, como la parte posterior de La Herradura, que debieran ser urbanizadas (a precios razonables), y otras, como las cumbres, que están repletas de antenas.
Gutiérrez también torpedeó el proyecto de Genaro Delgado Parker de construir una marina con muelles al lado de Agua Dulce. Su argumento fue que dicha instalación restaría algún espacio al libre tránsito de bañistas.
HASTA EL ULTIMO FIDEO
Bien, este burgomaestre tan respetuoso de los derechos del público, se ha convertido en el más ferviente defensor de la fábrica de Lucchetti Perú S.A. que se levanta irregularmente frente al área de reserva natural de los Pantanos de Villa, próxima al Morro Solar.
Y este es el caso de un patriota que se ha rendido antes de comer el último fideo.
Gutiérrez ha colocado uno de sus famosos carteles frente a la controvertida mole de la fábrica, pero no sólo no objeta su instalación, sino que ha admitido que Lucchetti le provee gratuitamente de pastas para los comedores populares de su municipio.
Si Lucchetti hace algún otro aporte, éste por el momento no se precisa, demuestra o admite.
En CARETAS 1328, de agosto de 1996, Gutiérrez dijo que "Gremco está formado por extranjeros que han venido a hacer plata al Perú y no tienen derecho a pisotear un monumento histórico y una zona intangible".
Curioso que llame extranjeros a los socios de Gremco, que son todos peruanos (tremendas lagartijas, quizás, pero todas peruanas), y que olvide ahora que Lucchetti, que es una firma chilena, se esté instalando con su apoyo en una zona que, más allá de constituir una reserva nacional, fue también un escenario de la Guerra del Pacífico. En realidad, la batalla de San Juan empezó por allí.
El caso de Lucchetti y un burgomaestre de patrioterismo selectivo.
En el tomo VII de La Historia General del Perú, Margarita Guerra Matiniére recuerda que en la defensa final de Lima "el ejército que se llamó de Línea se dividió en cuatro cuerpos, el primero a cargo del coronel Miguel Iglesias, secretario de Piérola", y que a éste "le tocó defender una extensa zona entre la caleta de Chilca y la casa hacienda de Villa".
Después señala que "el 13 (de enero de 1881) al amanecer los chilenos avanzaron sin ser vistos por la niebla reinante. (El jefe de la expedición chilena) Patricio Lynch con 7,000 hombres entró por Villa y obligó al retiro peruano, pero Iglesias consiguió detenerlo". Iglesias entonces pidió refuerzos que no llegaron y eventualmente debió replegarse hasta el Morro.
Entre los miles de peruanos que murieron en esa batalla estaban Enrique y Augusto Bolognesi, hijos del héroe de Arica, y entre otros que cayeron prisioneros con peligro de ser fusilados se encontraban el coronel Valle Riestra y su hijo, antecesores de Javier Valle Riestra, actualmente uno de los abogados recién contratados de Lucchetti.
El tema de la Guerra del Pacífico y la significación del Morro Solar y las áreas aledañas sólo entran a colación en el debate sobre la instalación de la fábrica Lucchetti en Villa por los despliegues de patrioterismo selectivo del alcalde Gutiérrez, que se vuelcan sólo contra los nacionales.
EXPLICAR LAS COINCIDENCIAS
Por esa razón es que en CARETAS 1498 se le recomendó al alcalde "explicar la coincidencia" de que ahora ande en una camioneta flamante.
En la ceremonia celebratoria de la batalla de San Juan, Gutiérrez llamó "imbécil" al director de CARETAS y aseguró que esa camioneta (que anda sin placas) se la ha comprado el municipio.
Ahora CARETAS sabe que no es sólo la camioneta Pathfinder Nissan verde del alcalde la adquirida, sino otra igual azul para al teniente alcalde, y estacionado al lado se ha visto un tercer vehículo idéntico color rojo.
Cada una de estas camionetas cuesta alrededor de US$ 45,000, así que sería de suponer que la caja debe estar ahora boyante en el distrito. Sin embargo, según versiones del propio concejo chorrillano, se sabe que en 1996, con un presupuesto de ingresos corrientes en el distrito de S/. 15.9 millones, el Municipio Metropolitano se opuso a la adquisición de camionetas 4 x 4 por considerarlas no prioritarias. Ahora resulta que en 1997, con un presupuesto de S/.10.9 millones de ingresos corrientes, Chorrillos resulta propietaria de por lo menos dos nuevas camionetas.
Este es un tema que vale la pena aclarar meridianamente, para que no nos tomen por imbéciles. Y hay otro.
Gutiérrez vivía desde 1995 muy modestamente en el local del Movimiento Pablo en la avenida Huaylas. Ahora se ha mudado con su flamante y agradable esposa al último piso de un nuevo edificio de departamentos en el Malecón Iglesias.
La prensa tiene el derecho a pedir explicaciones a los hombres públicos, Gutiérrez gana al mes S/. 8,830 -es decir, algo más que el propio alcalde de Lima-, pero eso no alcanza para comprarse un departamento.
Esa es otra cuestión que está obligado a explicar, sin sulfurarse, porque puede perder el peluquín.
Los Pasos Extraviados
No es cierto que la paralización de obras de Lucchetti, que obvió trámites de ley en su empeño, ahuyente la inversión extranjera ni la nacional.
NO sólo el asesor legal de Lucchetti, Rafael Roselló, ha alegado en favor de su patrocinada señalando que la paralización de las obras de la planta de Villa constituiría un nefasto mensaje para la inversión extranjera. El propio Jorge Picasso, presidente de CONFIEP -la que por cierto no mostró similar energía en defensa del gremio avícola sancionado por Indecopi-, se ha referido a los riesgos de acciones que pongan en peligro la estabilidad jurídica del país pues ello atentaría contra las inversiones nacionales y extranjeras. No aludía al parecer a alguno de los desaguisados del oficialismo contra la autonomía del Poder Judicial, sino a la decisión de la Municipalidad Metropolitana de Lima sobre el caso Lucchetti.
Contraste municipal: cerrada oposición en un caso y curiosa tolerancia en otro.
Pero lo cierto es que la estabilidad jurídica no ha sido amenzada por el Concejo. Al contrario, dicha empresa siguió un procedimiento bastante irregular (ver cuadro).
Y en todo caso decisiones similares a la de la MML, es decir fundadas en el respeto a las normas legales vigentes, no han tenido efecto alguno sobre la inversión extranjera. Manuel Pulgar Vidal, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), señala algunos ejemplos: