
Donde Anida El Alcalde
Más preguntas y nuevos indicios sobre el departamento de Pablo Gutiérrez.
LA historia de la camioneta del alcalde de Chorrillos, Pablo Gutiérrez, sigue dando qué hablar. La semana pasada la Municipalidad de Chorrillos publicó un aviso en los diarios señalando que los nuevos autos del municipio se habían comprado en la firma Maquinarias S.A. y que dicha compra estaba refrendada por facturas y que específicamente la No 0003157 correspondía a la camioneta Nissan Pathfinder valorizada en US$ 34,920, monto que había sido cancelado por el municipio en junio del año pasado.
Para el regidor Carlos de la Cruz, el alcalde Pablo Gutiérrez tiene muchas cosas que explicar. Revista de clara orientación publicada -otra casualidad- con apoyo publicitario de Lucchetti.
Efectivamente, la compra de los autos -nueve destinados al servicio de Serenazgo y uno para el transporte del alcalde- se hizo previo acuerdo de alcaldía. "Lo que no se acordó fueron las especificaciones técnicas y la marca de los autos. Nunca hubiéramos permitido la compra de un vehículo tan ampuloso y caro", dice el regidor chorrillano Carlos de la Cruz. El funcionario edil sostiene que cada camioneta para el Serenazgo está valorizada en US$ 12,000 por lo que el municipio habría gastado US$ 142,920 en total. "Había dinero en la caja municipal y se podía gastar pero no tanto", añade.
Pero hay otro dato que merece atención. El edificio en el Malecón Grau 543, Chorrillos, en el que vive actualmente el alcalde Gutiérrez, fue construido sin licencia y concluido en abril de 1997. Es decir mientras, paralelamente, la empresa Lucchetti estaba construyendo, también sin licencia, su planta en los Pantanos de Villa. "Lo curioso es que estas dos obras fueron construidas por la misma empresa: J & J Camet Constructores", afirma el regidor De la Cruz.
A mediados de abril del año pasado, además de De la Cruz, los regidores Tarquino Llacsahuanga García, Roberto Vera Arredondo, Humberto Carreño Echegaray y Marcelo García Gallardo, solicitaron formalmente al alcalde Pablo Gutiérrez que el Departamento de Obras del municipio informara o diera cuenta respecto a la mencionada edificación del malecón Grau que no sólo no contaba con licencia de construcción sino que violaba el acuerdo de Concejo del 30 de mayo de 1996 -aprobado por la administración del propio Gutiérrez- según el cual las edificaciones en el malecón no debían tener más de seis pisos. El edificio en cuestión tiene nueve.
El alcalde chorrillano vive en el noveno piso. El edificio, construido sin licencia por J&J Camet como la planta de Lucchetti, sólo debería tener seis pisos según un acuerdo de Concejo que el propio Gutiérrez suscribió en mayo de 1996.
El pedido añadía que dadas las irregularidades era conveniente se ordenara su inmediata demolición y que se investigara quiénes eran las personas, servidores o funcionarios que habían dado pase a la construcción del edificio. Nunca hubo respuesta. "En ese entonces no se sabía que el alcalde se iba a casar y menos que fuera a vivir precisamente en ese edificio", dice De la Cruz.
La nueva residencia de Gutiérrez se llama Paseo del Mar. Tiene 17 departamentos de 135 metros cuadrados cada uno, todos alfombrados, y consta de sala-comedor, dos dormitorios, uno de ellos con baño interior, baño de visita, cocina, lavandería, cuarto de servicio con baño al lado, tragaluz lateral con una pequeña terraza. Cada departamento incluye cochera para un carro y su precio es de US$ 122,000 al contado, aunque se puede financiar a través del Banco Nuevo Mundo con la condición de cancelar el 20% de su valor.
La empresa promotora y vendedora es Inversiones Mar del Sur, cuyos directivos son Harry Drasinower, Enrique Alalú y León Alalú.
Sin embargo, en el Registro de la Propiedad Inmueble, al 19 de enero, ni el alcalde Pablo Gutiérrez ni su esposa Fedra Hernández figuraban como propietarios del departamento del Malecón Grau.
Pero lo cierto es que, como recuerda el regidor De la Cruz, en julio de 1996 el alcalde Gutiérrez ordenó demoler un cerco perimétrico que había levantado la Constructora La Chira porque no contaba con los proyectos de habilitación urbana definitivos, mientras que "en el caso de la planta Lucchetti y en el edificio del malecón no se hizo nada".
Otros asuntos que debería explicar el alcalde Gutiérrez son los relacionados con su afán inicial por el proyecto del Hotel Acantilado El Pacífico, el manejo y confección del presupuesto chorrillano, y los pagos que ha ordenado a un grupo de regidores de su entorno.