

Por AUGUSTO ELMORE
¡Qué aguantador había resultado ser el congresita Del Castillo, pese a que en una ocasión le rompió la nariz a un contrincante al que sorprendió descuidado! Hace poco, sin embargo, le permitió al general en retiro Juan Rivero Lazo, ex jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército, la grosera impertinencia -siendo Del Castillo miembro de la Subcomisión de Derechos Humanos del Congreso, y que tiene como respaldo el haber sido elegido como congresista por el voto popular- de ser calificado nada menos que de imbécil, utilizando un malintencionado juego de palabras que eludía la responsabilidad del agresivo insulto. Y vergüenza del congresista Anselmo Revilla, que presidía la sesión, de permitir el uso de calificativos de esa naturaleza , que atentan contra la majetad (?) del Congreso; aparte de parcializarse ostensiblemente con los interrogados. ¡Qué tal Congreso este!
Ya sólo queda esperar que para una próxima sesión investigadora un militar se presente con su pistola y al momento de escuchar las preguntas que le hagan la ponga sobre la mesa.
La norma que prohibía el tránsito de motocicletas en la Vía Expresa debe haber sido derogada, o al menos los motociclistas de la Policía de tránsito nunca la conocieron porque, como soy un habitúe -un adicto diría yo- de dicha vía (¡Loado sea Bedoya que la hizo!), todos los días compruebo que las motocicletas particulares circulan por allí libremente, delante de -cómo vi el otro día que sucedía con tres de ellos- de cuanto policía motorizado esté allí pensando en las musarañas. Con tanta lenidad, ¿cómo vamos a quejarnos de que nadie acate las normas de tránsito? Lo que seguramente debe acontecer en este caso es que un pobre motociclista es difícil de picar. ¿Para qué molestarse, pues?
El picotazo es su divisa, debería ser el lema de ese tipo de policías, que felizmente no son todos.
Rebajaron el Impuesto Selectivo al Consumo a los combustibles y éstos bajaron de precio, incluyendo el gas doméstico. ¿Y si redujeran el IGV, como sugieren algunos economistas? ¿No habría un resurgimiento del comercio y la producción, que tanta falta hace? No soy economista, pero el más simple sentido común a veces suple esa carrera.
El que los combustibles bajaran en verdad de precio en razón de la baja del precio del petróleo en el mercado mundial, como afirman algunos, no es cosa que haya ocurrido jamás, al menos en el Perú. Lo que hay que bajar son los impuestos, para que el Perú empiece a caminar. Y para ello el Estado debe gastar menos, y olvidarse de las próximas elecciones.
Hablando de combustibles, un acucioso amigo me hace llegar la traducción parcial de un artículo aparecido en The New York Times, que dice: "Suelo pensar acerca del mundo como en cuatro diferentes grifos (gasolineras): 1. En el grifo japonés la gasolina está a US$ 5, por galón y cuatro empleados uniformados atienden a los automovilistas, lavan los parabrisas y todas las lunas, y uno se va tranquilo. 2. En el grifo norteamericano, la gasolina está a US$ 1. galón, se sirve uno mismo, y a la vuelta de la esquina cuatro hombres te asaltan y además roban los vasos de las ruedas. 3. En el grifo europeo, la gasolina está a US$ 5. el galón, te atiende una persona que trabaja 32 horas a la semana y tiene 6 semanas de vacaciones al año: y al frente están jugando bochas 3 hombres que viven de un generoso subsidio de desempleo. 4. En el grifo comunista, la gasolina cuesta sólo US$ 0.50 por galón, pero no hay. Los cuatro asistentes la han vendido toda en el mercado negro a US$ 5. el galón. Lo que sucede, por ahora, es que el modelo de grifo norteamericano está triunfando sobre los demás. Pero no sin una pelea." Usted elija el modelo que prefiera.
Es una vergüenza mercantilista que aparentemente la Congregación Marista haya vendido el Colegio San Isidro, rindiéndose al poder del dinero. Es cierto que éste se encontraba en una zona ahora estratégicamente comercial, pero la educación -tal como me la enseñaron justamente en ese colegio y en el Champagnat- no debe ser simplemente un negocio mercantil, sino que debe servir a la comunidad en primer lugar. Obligar a los alumnos a trasladarse a un lugar lejano a su domicilio, consumiendo por lo menos dos horas diarias en el transporte es algo muy poco pedagógico. Conozco una Ecole Maternel (Jardín de la Infancia) ubicada en plena Place de Vosges, que es probablemente uno de los lugares más costosos y codiciados de París, a donde concurren todos los niños de la vecindad, y a nadie se le ha ocurrido vender el magnífico local sacando indudable rédito de dicha operación. En cambio los muchachos que viven en San Isidro han perdido su colegio. Ahora construirán en su lugar un hotel cinco estrellas o un nuevo centro comercial, a los que, claro, podrán concurrir cuando quieran. ¡Muy educativo!
Tengo un amigo que, como muchos, pensaba que era inconveniente permitir la participación en el Perú de capitales provenientes de países limítrofes. Yo argüí siempre que los capitales no tienen, por lo general, nacionalidad, y que es imposible y nada conveniente hacer esos distingos. Pero el argumento de los ecologistas chilenos que vinieron especialmente para estudiar el caso Lucchetti y que le dan la razón al muncipio limeño -en cuanto a lo ecológico pero no en lo político-, que parecen haber afirmado que "la opinión pública chilena vería la salida de Lucchetti solamente como un acto de arbitrariedad" parece darle la razón a mi amigo. La guerra con Chile se inició por las salitreras. ¿Empezaremos otra por los tallarines?