
La Tarde Del Volteretazo
En una ceremonia breve pero contundente se plasmó la candidatura de Roque Benavides para la CONFIEP, con apoyo
de los gremios más representativos. Contendor Manuel Sotomayor
no se la esperaba.
Lunes, 9 de marzo, 7.15 p.m. Candidato Roque Benavides parece tomar distancias mientras Eduardo Farah, que se retiró para apoyarlo, hace pase torero.
La campaña para renovar la directiva de la poderosa Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP) se ha convertido, tras la declinación de 2 candidatos, y la pugna de Manuel Sotomayor y Roque Benavides, en un foco de atención nacional. Y es que más que cambio de nombres, el empresariado busca definir mejor las rutas futuras en el marco de opciones económicas que, sin modificar sustancialmente el modelo, afinen el perfil institucional y no lo lleven, necesariamente, por la vía que auspicia el gobierno. Los tiempos cambian y en esta campaña ha quedado claro que también en el campo empresarial se evitan los
dogmas, se procura la rotación de actores y se quiere un consenso democrático.
Ni más ni menos, en una situación económica incierta y a las puertas de comicios municipales y presidenciales.
AL promediar el atardecer del martes 10 de marzo, la Sociedad Nacional de Industrias convocó a una presurosa conferencia de prensa para anunciar la declinación de la candidatura a la presidencia de la Confiep de Eduardo Farah, como lo hiciera esa misma mañana Hugo Sologuren, presidente de la Camara de Comercio de Lima.
La noticia del momento es que ambos declinaban en aras de mantener la unidad de CONFIEP que encarnaba, en su concepto, Roque Benavides Ganoza, ex presidente de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo y hombre fuerte del Grupo Buenaventura.
Ambos gestos, además de constituir un desprendimiento personal, formaban parte de una movida estratégica a la que no han sido ajenos ni ADEX, ni CAPECO, ni Adifam, Transportes, Turismo y la pequeña y mediana industria. En rigor, más del 90% de las empresas del país.
Tras los anuncios en su favor, Benavides agradece a Hugo Sologuren, de la CCL. Los acompañan Farah de la SNI, José Ortiz de CAPECO y J. Enrique Pendavis de Adex.
Como en las tardes toreras de triunfo y agonía, ese martes, Manuel Sotomayor y el grupo que lo auspicia en su candidatura recibieron un puntillazo inesperado. El ex presidente de la Sociedad de Pesquería, junto con los representantes del sistema financiero (AFPs, Bancos,Seguros) y los de servicios (Telefónia, electricidad, etc), más gremios pequeños, sintieron el ramalazo súbito de la soledad.
"Es como si, de pronto, irrumpieran en un cumpleaños, un grupo de jóvenes que se comieron el buffet, bailaron, recitaron, cantaron y se llevaron a las buenamozas y la torta", confiesa un observador.
No es una cuestión de buenas maneras. En todo momento, no obstante que la pugna ha sido inusitadamente ardorosa, se han cuidado las formas.
Ese fue el caso del pasado miércoles 4 . Julio Piccini, responsable del comité electoral, creyó que un piscinazo podía bajar la temperatura. Invitó a sus colegas ex presidentes de CONFIEP y a los 4 probables candidatos, a un almuerzo con ropa de baño, una forma de auscultar quién tenía cualidades de delfín.
Ministro Jorge Camet. Con cautela pero sin bajar la guardia, el titular de Economía ha jugado un papel primordial que hoy se revelará si dio sus frutos.
Varios se resistieron al agua (en realidad, el único candidato que se lanzó a la piscina fue Manuel Sotomayor seguido por la tiburona mirada de su contendor Eduardo Farah, que se resistió a mostrar su humanidad). Sologuren y Benavides adujeron compromisos antelados y brillaron por su ausencia. Tampoco estuvo Jorge Camet, discreta manera de querer persuadir (aunque tarde) que era ajeno a toda agitación de las aguas. Algunos recordaron que, sin embargo, dos meses atrás, decía a sus íntimos enigmáticamente "Hay que empujar a Manuel".
Los escenarios amables se han multiplicado el fin de semana, sea en las casas de playa de los balnearios del sur, sea en restaurantes que como "La Reserve" (nada más apropiado) vieron una sostenida charla entre Camet y el ex primer ministro Alfonso Bustamante, integrante de la plancha de Sotomayor y factor desencadenante de las críticas de Farah, Sologuren, Juan Enrique Pendavis y Carlos Bruce, ex y actual presidentes de Adex. Un malévolo observador, desde una lejana mesa, asegura que Camet y Bustamante se deleitaron con un untuoso Roquefort y se sorprendieron que para endulzar sus inquietudes no pudieran traerles el definitivo kin-kon San Roque.
Al cierre de esta edición se supo que Jorge Picasso, actual mandamás de CONFIEP, en un último intento conciliador, había invitado a Manuel Sotomayor y Roque Benavides. Es un intento tal vez tardío, porque se acostumbra que los presidentes salientes procuren evitar colisiones y auspiciar consensos, cosa que en la presente liza no se ha hecho o no se quiso hacer en su oportunidad. Para los testigos, Picasso como Camet, cuya amistad está fuera de toda duda, adelantaron opinión mostrándose seguros del triunfo de Sotomayor. En política, esa adhesión prematura puede ser una forma de quemar, en las puertas del horno, a su candidato.
Candidato Manuel Sotomayor, ex presidente de la SNP: No por mucho madrugar se amanece más temprano. Admitió el consenso. Derecha: resumen de los votantes en función del peso de cada gremio.
Lo cierto es que estas elecciones de CONFIEP constituyen una prueba decisiva para el empresariado.
Primero, ha costado mucho construir CONFIEP. 15 años de una ardua convergencia, de intereses muchas veces contrapuestos, pero que permitieron darle un perfil de madurez institucional y de liderazgo al empresariado. Este trabajo resulta meritorio y previsor, a la luz de la caída de otras instituciones, incluyendo a los partidos políticos.
No se puede en consecuencia correr el riesgo de una escisión ( y en ese sentido el dueto Sotomayor-Bustamante han provocado sin buscarlo una tensión derivada del hecho que sus contrincantes los consideren como candidatos que gozan del favor oficial).
Y ése es, precisamente, segundo punto crucial de estas justas electorales. Nadie puede creer que una confederación empresarial prescinda de consideraciones políticas. De hecho, la proximidad de los últimos 4 presidentes de Confiep con el MEF y con el gobierno así lo patentizan.
Vicepresidente R. Márquez: saludó búsqueda del consenso y dijo que era antiguo amigo de Benavides.
El problema se le planteó a Sotomayor por la forma en que fraseó su opción a favor de la economía de mercado ("el rol de los empresarios no es generar empleo sino riqueza") y por la manera de señalar que estas elecciones eran importantes a la luz de las próximas elecciones presidenciales, lo que se interpretó como una mecánica adhesión al régimen en curso.
Sotomayor tal vez no ha advertido que los tiempo mudan y también las voces. Cuatro años atrás, por ejemplo, Jorge Picasso fue el primero que propuso la reforma de la Constitución para permitir la reelección presidencial, y nadie se llamó a escándalo.Es más, obtuvo la presidencia de CONFIEP.
Ahora, por la fuerza de los hechos y por una maduración generacional, ecónomica o gremial, la mayoría del empresariado se sentiría inclinada a que CONFIEP se mantenga en la más estricta neutralidad, expresando el sentir de todos, sin dejar de apoyar el modelo económico, pero sin atarse a extremas lealtades políticas. Otros dirán que han pasado los tiempos del jacobinismo liberal, que se tiene que reforzar al empresariado nacional en una hora de crisis y de agresiva competencia internacional.
En tercer término, tal vez la legítima aspiración de Manuel Sotomayor pecó de vehemencia. Corrió planillones de adhesión entre los 38 votantes, cosa absolutamente inusual ("Esto no es un referéndum o una elección de la CGTP" ha alegado un empresario exportador que lo respalda). Formó una "plancha", que tampoco se estila, porque el estatuto prescribe que la votación es cargo por cargo, y eligió a Alfonso Bustamante, una personalidad recia que no deja de provocar -arequipeño al fin- volcánicas reacciones. Otro elemento que le crea problemas es que no cuenta con los 6 miembros asociados natos (por ser los fundadores) que exige el estatuto para el comité ejecutivo que presidiría.
¿Cómo surge la alternativa de Roque Benavides? En las elecciones de Confiep se ha consagrado virtualmente, un antiguo principio: manejar el silencio es más difícil -pero muchas veces más provechoso- que manejar la palabra. Quizá Sotomayor, hincado por Farah ( o viceversa), se prodigó en elocuencia. Benavides, en cambio, supo guardar perfil bajo, evitó tropicalismos y demostró no estar obligado a ningún compromiso político ajeno al gremio.
Benavides, ingeniero civil de profesión, por otra parte, ha sido dirigente estudiantil, tiene estudios colaterales en ciencias políticas, generacionalmente pertenece a nuevas hornadas y, por lo mismo, es susceptible de representar un "aggiornamento" empresarial que para muchos se sintetiza en el énfasis de la economía social de mercado, la generación de empleo y la lucha contra la pobreza.
En la práctica, Benavides ha recibido un espaldarazo de los gremios más representativos. Paradójicamente el sector financiero, que por lazos económicos y familiares debiera serle proclive, apoya a Sotomayor, salvo consideraciones de último minuto que se pueden soslayar en el voto secreto.
Salvo impasses de última hora el nuevo local de la CONFIEP, este jueves 12, a las 6 de la tarde, servirá para reforzar la unidad del gremio. Es poco probable que se llegue a una confrontación electoral. Si bien las fuerzas parecían numéricamente equilibradas es evidente que el cierrafilas empresarial en torno a Benavides es una suerte de jaque mate a la dupla Sotomayor-Bustamante.
No parece imaginable que exista un presidente de la CONFIEP que no cuente con el respaldo de los industriales, comerciantes, exportadores, constructores y los mineros. Entre todos representan no menos del 75% de las exportaciones e igual porcentaje de las importaciones.
Es claro que se necesita un puente de plata para no dejar mal parado a Sotomayor, Bustamante y por cierto al "gran elector" en que se ha convertido, secretamente, Jorge Camet.
Esta delicada tarea la han cumplido con éxito los past presidentes de la CONFIEP. La muñeca de Ricardo Vega Llona, Arturo Woodman o de Antonio Aguirre Roca suele ser más flexible que la del tenista Peter Sampras. Hasta el cierre, este consejo de duchos, permanecía al margen, pero es casi un hecho que una vez que tomen el encargo los del Consejo, la CONFIEP superará diferencias y exabruptos.