
Laura Bozzo en Chiclayo, en olor de multitud.
Para qué meterse en política si la TV, en sí misma, satisface el hambre de multitud? Acaba de terminar un baño de masas entre Laura Bozzo y los pobladores de un barrio anegado de Chiclayo y la escena me recuerda a otros miles, más calculados los de Fujimori, más arriesgados y espontáneos los de los líderes de la oposición. Pero la entrada de Laura tiene la particularidad de que no pide votos y tampoco viene a resolver nada. Ni siquiera el lanzamiento de Solidaridad Familia, la entidad que ella y el Canal 4 han consagrado a la denuncia de los maltratos y abusos en el hogar, tiene que ver con las urgencias de estos chiclayanos ensopados por El Niño. A lo sumo, la Bozzo promete pasar el rol de quejas al alcalde de Chiclayo que ya está atiborrado de ellas. ¿Pero qué diablos hacía allí, entonces?
Laura Bozzo era hasta hace poco una criatura políticamente frustrada. Se metió con Ricardo Belmont a hacer mucha política y algo de televisión en el 11. Los resultados fueron magros en popularidad y en rating. Ahora con los Crousillat el rol de prioridades se invierte: Hagamos mucha televisión (6 programas en vivo a la semana, nada menos) y algo de política entendida como la creación de una entidad -Solidaridad Familia- que movilice voluntades para golpear a un enemigo, el macho abusador. La iniciativa, limitada a asesorías legales y sicológicas a víctimas de maltrato, no ataca la pobreza ni el desempleo. Pero vaya que es algo que le permite a Laura proyectar su show a la realidad y ganarse con un plus que no existe para Jaime Lértora, para Mónica Zevallos o Maritere Braschi. Su público sabe que el alboroto en el set tiene una proyección extramuros del canal, que su animadora altanera, fiscalizadora y autobombástica practica una suerte de "populismo feminista concientizador" (valga el contrasentido porque los populismos de TV suelen ser patriarcales y embrutecedores) que deja sin efecto a esa hipócrita máxima de talkshow "no estamos aquí para juzgar a nadie". Laura acusa y sentencia y si puede cae con la Policía. La abogada Bozzo es una política que ha encontrado en la TV un medio más entretenido que curules y escritorios ediles. Es un ejemplo positivo de algo que no me gusta para nada: Que la TV sea el paliativo, el camote y para algunos casos escogidos, la panacea, de lo que los gobiernos no pueden arreglar.
La Carnada

Las manías y chequeos de Carlos Alvarez.
Carlos Alvarez pronto en el nueve.
VEOdocumentales de personajes políticos e históricos en Mundo Olé. Veo las biografías de la semana y noticiarios a nivel mundial porque tengo la manía de estar bien informado. Por ejemplo, ahora estoy chequeando a Pinochet en la TV chilena... De los nacionales me gustaba mucho Laura Bozzo en el 5 con programas de contenido social; ahora en el 4 tiene más de espectáculo... Chequeo a todos mis compañeros viendo los sábados un poquito de J.B., Risas y Salsa y Risas de América, sobre todo este último porque ahí trabaja mi hermano Arturo... Veo los noticiarios de la mañana Primera Edición y Buenos Días Perú...no me pierdo un solo programa de César Hildebrandt, su estilo mordaz me gusta esté o no esté de acuerdo con su punto de vista en cada tema particular...también veo Magaly TV y otros programas por el estilo a ver si hay algún maleteo. Esto lo veo como un hobby superficial pero a Hildebrandt y a las biografías los veo por cultura. Si bien es cierto que me gusta ver cable me alegro cada vez que se estrena un programa nacional. Darle impulso a la producción local es mi posición real y hasta dogmática. Se está haciendo una mejor TV y más competitiva. Ya no es el monopolio de dos canales sino la iniciativa de varios.
Marco Aurelio Denegri en un programa sobre el racismo en el Perú.