
Sones y Sueños
En la ceremonia de despedida a Augusto Pinochet, el general Nicolás Hermoza tuvo tal vez sentimientos encontrados y secreta envidia.
El anciano general no pudo contener la emoción en una ceremonia que lo consagra como Benemérito Capitán General en Jefe, un día antes de transformarse también en Senador Vitalicio.
Con paso vacilante, a sus 82 años, Augusto Pinochet siguió dando que hacer en Chile, pero aceptó el inexorable retiro de la actividad militar. El cambio del uniforme por el terno civil y civilizado de senador vitalicio, sin embargo, revivió pesares históricos del país sureño y suscitó rechazos, enfrentamientos y debates. Entre los 3 mil invitados, hubo un general que tomó nota de todo y que, quizá, soñó que podía tocarle un destino tan largo, extenuante y polémico: Nicolás de Bari Hermoza Ríos. Al par que en Chile, Ecuador conoció otro relevo, el de Paco Moncayo, tan ceremonioso y armónico como el del espectáculo santiaguino. Lima se priva todavía de un adiós similar, por razones que la razón no entiende. Secretos del corazón.
General Nicolás de Bari Hermoza: asistió al impresionante relevo del comandante en jefe del Ejército chileno, por invitación personal de Augusto Pinochet.
EL INTOCABLE
Esta alucinante situación ha sido posible gracias a que él mismo, siendo dictador, en 1983 llevó a plebiscito una Constitución hecha a su medida. De acuerdo a ella, los ex presidentes con más de 6 años de ejercicio continuo son senadores vitalicios, no importa si llegaron a La Moneda entre disparos y bombas.
Por lo tanto, el flemático Patricio Aylwin, quien gobernó 4 años, no puede ser senador; pero Pinochet sí, aunque más de la mitad de los chilenos se tire de los pelos. Además, entusiasta, ya definió su agenda: luchará por la educación, la salud, la pobreza, la falta de expectativa de la juventud y el impulso al desarrollo...
Cinco diputados de la Democracia Cristiana (DC) -Gabriel Ascencio, Andrés Palma, Tomás Jocelyn Holt, Marco Acuña y Zarco Luksic- intentaron, a principios de enero, promover, en su Cámara, una acusación constitucional contra él. Pero la cosa no pasó de una "moción de desagrado" ante la presencia de Pinochet en el Parlamento.
Los militares, por su parte, se lanzaron a un discreto lobby con los funcionarios del actual gobierno. Discreto pero efectivo. Según la conocida periodista Patricia Politzer, el mensaje de ellos, en líneas generales, era: "La situación es en extremo delicada. Probablemente la más grave desde el '90..."
La ceremonia cumplió con todas las formalidades y tuvo por objetivo no dejar dudas de la cohesión de las FF.AA. chilenas.
La Moneda, al igual que los dirigentes de la Concertación por la Democracia -coalición gobernante conformada por la DC, el Partido Socialista (PS), el Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Radical Social Demócrata (PRSD)- llamaron a la cordura y dieron a entender, con elegancia, que era inconveniente lanzar la acusación. En resumen: muchachos, no es momento de tirar piedras, justo cuando el hombre está por irse.
Algunos dicen que, lo más razonable, era esperar que, en efecto, Pinochet llegara al Senado, y se convirtiera en un político más. Entonces se le enjuiciaría, con algunas posibilidades de éxito. Pero ahora con su, cuasi nobiliario, título de "Comandante en Jefe Benemérito" y a los 82 años, el general parece a salvo de cargamontones.
En uniforme de gala, el general Augusto Pinochet estuvo acompañado por el Presidente de la República Eduardo Frei. La Constitución respetada, aunque fuere haciendo de tripas corazón.
Sigue pesando sobre los familiares de los cientos de muertos y desaparecidos durante su gobierno. Y también sobre los que creen que un jaguar latinoamericano no puede darse el lujo de exhibir a un ex dictador en el Senado, en medio de la modernidad y los malls inaugurados por Sofía Loren.
EL MERCADO Y EL PASADO
Mientras Pinochet se parlamentariza, los chilenos continúan embarcados en su aventura consumista de fin de siglo. Algunos sostienen que ésa fue la mejor herencia que dejó el general. Otros, escépticos, afirman más bien que se está llegando a un nivel casi enfermizo.
Como sostiene Tomás Moulian (autor del best seller sociológico "Chile actual: anatomía de un mito") ha nacido el "ciudadano credit card". Pedro, un amigo y colega del diario "La Nación", tenía cerca de 10 tarjetas de crédito, de toda laya. Se trata de tener la ropa,el carro y hasta la casa HOY. Y de volverse un "trabajólico" para pagar las deudas.
Esta lógica, instaurada por los "Chicago Boys", apañados por el Patriarca, ha hecho que la gente se olvide un poco de sus derechos. Pero a la vez hay un, nada despreciable, ingrediente cultural: los chilenos serían los terceros en el mundo en cumplir con sus pagos. No les gusta tirar cabeza, pues, y, por eso, el mercado funciona.
El sucesor: general Ricardo Izurieta. Fue seleccionado cuidadosamente por la administración Frei pero, claro, con la anuencia del Ejército.
El espacio privilegiado para el consumo es el mall. Los hay para todos los gustos y procedencias, tal como probablemente lo soñó Hernán Büchi, el simbólico ex ministro pinochetista. Y aunque ya se ha alertado sobre los riesgos macroeconómicos que entraña el consumo excesivo, la fiebre continúa.
Pocos días antes del relevo, presidente de Diputados de Chile Gutemberg Martínez visitó Lima.
Quizá es una forma de olvidarse del pasado y de ignorar la sentencia de Patricio Aylwin, cuando advirtió que nunca, nunca, entraría a un mall. Esto si es que hasta ahora nadie lo ha enganchado con una tarjeta de crédito.
LIBERTAD BAJO PALABRA
Pero la resaca de todo lo vivido no se limita a lo económico. Faltaba más. Cualquier dictadura, como se sabe, deja en el ambiente un, digamos, miedo disfrazado de autocensura. Chile no es la excepción.
En las calles de Santiago y Valparaíso las protestas menudearon, capitaneadas por los jóvenes.
A nivel de la libertad de prensa, por ejemplo, se anda a tientas. Hacia comienzos de año, Rafael Gumucio, comentarista del canal de televisión "Rock and Pop" fue entrevistado para la revista "Cosas" (versión chilena) por la periodista Paula Coddou. Se trataba de un diálogo irreverente, en el cual Gumucio dijo que el ex presidente de la Corte Suprema, Servando Jordán, era "viejo, feo y tenía un pasado turbio".
Las consecuencias: Jordán presentó una querella contra ambos por atentar contra la Ley de Seguridad Nacional, la cual dispone que atacar a un funcionario de alto rango puede alterar el orden público. Gumucio y Coddou fueron detenidos, pasaron una noche en la cárcel y tuvieron que pagar una fianza de más de 100 mil pesos para salir en libertad.
A partir de esto, uno puede explicarse por qué los periódicos chilenos (desde el conservador "El Mercurio" hasta el democristiano progre "La Epoca") midan, hasta ahora, sus palabras y titulares. Sólo algunos colegas de fuste se animan a llamar las cosas por su nombre, acaso cuidándose de no llamar "viejo y feo" a nadie (menos a ya saben quién...).
No obstante, el espacio que sí se ha rescatado es el de los derechos humanos. Hacia mediados de enero, el taxista Raúl Palma Salgado fue detenido por un grupo de carabineros, sometido a interrogatorios y luego apareció muerto en la Clínica Alemana de Santiago.
Los cuatro carabineros pasaron al fuero militar (otro rastro pegajoso de la dictadura). Y en la prensa volvió a aparecer ese lema angustiado: "la tortura...nunca más..."
¡MAMITA LOS PERUANOS!
Noticia bomba: "Terroristas peruanos en Chile". El diario "La Hora" agitó ese titular un día y continuó con el sambenito durante varios días, seguido, discretamente, por otros diarios. El objetivo de los revoltosos -presuntamente del MRTA- sería la próxima Cumbre de las Américas, a celebrarse en abril en Santiago.
En estos días dicha hipótesis parece haber vuelto, más aún si, a raíz de las protestas contra Pinochet, se ha soltado la especie de que podría haber un atentado similar al que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez perpetró en 1986 contra el general. Se vendría algo así como un contubernio terruco internacional para aguar la fiesta.
¿Será cierto? Quién lo sabe. Entretanto, el general Nicolás Hermoza Ríos estuvo esta semana en Santiago, para asistir a la despedida de Pinochet. No se sabe si además dio algunos sesudos consejos antisubversivos. O si sólo pisó las calles nuevamente, como este servidor.
-Señor, por favor, ¿me puede tomar una foto? Abrazado con una amiga chilena, el Palacio de La Moneda nos sirve de fondo. Todo está listo, hasta que el caballero transeúnte suelta la broma de reglamento: "Eh, señor carabinero, ¿puedo tomarle una foto a un peruano?" Chita la payasaaaa pe'on...
Si Vas Para Chile
Pinochet y Moncayo: adiós a las armas. ¿Y el
general EP Hermoza?
EN las últimas semanas, los hombres fuertes de los ejércitos chileno y ecuatoriano dejaron la actividad castrense en cumplimiento de mandatos legales y constitucionales en sus respectivos países.
Surgió, entonces, la pregunta sobre la permanencia de Nicolás de Bari Hermoza en la Comandancia General de las Fuerzas Armadas.
En sectores castrenses, uno de los argumentos para que Hermoza continúe en el cargo era la presencia de Moncayo en la conducción de los institutos militares del Ecuador. "Se debe mantener la unidad del comando ante cualquier eventualidad", decían los seguidores de Hermoza.
No obstante, Moncayo fue relevado en el Ecuador. Las Fuerzas Armadas del país del norte, ¿han perdido unidad de mando? ¿La salida de Pinochet quiebra la unidad de mando del Ejército chileno?
Los relevos de los hombres fuertes de los ejércitos del sur y del norte revelan que la unidad de mando no depende de personas, sino de instituciones.
En la ceremonia del relevo de Pinochet, general Hermoza junto al jefe de los Carabineros de Chile, soñando en el futuro.
Oficiales vinculados a Hermoza señalan que el Comandante General de las Fuerzas Armadas continuaría en el cargo hasta "cerrar la frontera con el Ecuador". Asimismo, agregan que la continuidad de Hermoza y el relevo de Moncayo le otorga ventaja militar y estratégica al Perú por la "mayor experiencia del comando".
VARIABLE POLITICA
No obstante, en medios militares se acepta que una de las condiciones para la permanencia de Hermoza depende de las relaciones con el presidente Fujimori y la influencia del asesor Vladimiro Montesinos en los institutos castrenses.
Como se sabe la promoción de 1966 (a la que pertenece Montesinos) y las subsiguientes han avanzado en copar las principales regiones militares. El liderazgo de las nuevas promociones, al parecer, recae en el general de división José Villanueva Ruesta (66), Ministro del Interior.
El divisionario Luis Delgado de la Paz (66) está a cargo de la I Región Militar (Tumbes, Piura, Chiclayo, La Libertad y Cajamarca), la más importante en la actualidad, por su relación con el problema fronterizo.
Villanueva Ruesta espera su turno.
El divisionario Pablo Correa Falen (66) comanda la II Región Militar (Lima), de gran importancia política.
La IV está a cargo del brigadista Elías Espinoza del Valle, promoción 67 en tanto que la comandancia de la V recae en el también brigadista Alfredo Rodríguez Rivero (67).
Por su lado, los oficiales que estarían vinculados a Hermoza (hasta la promoción 65) son el divisionario Tomás Marky Montero al frente de la III Región (Arequipa), y el también divisionario Edgar Cano Cano a cargo de la VI Región (Amazonas).
Los divisionarios de más antigüedad han sido relegados del mando efectivo de tropa: Ronald Rueda Benavides (64), agregado militar en la Junta Interamericana de Defensa; Carlos Bergamino Cruz (65), Secretaría de Defensa Nacional; Luis Suárez Freitas (64), jefe de Estado Mayor del Ejército; Genaro Aguirre Martínez (64), Inspectoría General; Luis Díaz Araujo, Jefe de Estado Mayor del CC.FF.; César Saucedo Sánchez, Ministerio de Defensa.
Considerando que los generales de la promoción del 64 pasarán al retiro en 1998 y los del 65 en 1999, entonces, es evidente que la presión de los divisionarios de las nuevas promociones también será una variable que incidirá en la permanencia del general Hermoza en el cargo.
EL MALEFICIO DE LA ESPADA
La ausencia de liderazgos alternativos en el Ejército se explica porque desde inicios de los años noventa hubo un relegamiento de los espadas de honor (mejor alumno de la promoción) y de los brigadieres de cada arma (primer puesto en el arma) en la carrera hacia la Comandancia General.
Así, por ejemplo, en la promoción 59 fueron relegados Luis Palomino Rodríguez (espada de honor) y Jaime Salinas Sedó (brigadier de infantería). En la promoción 60 fueron sacados de carrera José Pastor Vives (espada de honor) y José Valdivia Villanueva (brigadier de artillería). En la promoción 61 fue relegado Rodolfo Robles Espinoza (espada de honor); en la 62, Carlos Chamochumbi Mundaca (espada de honor); en la 63, Luis Morón Buleje (espada de honor).
En la promoción 64 fue sacado de carrera, Santiago Gonzales Orrego (espada de honor); en la 65, Luis Suárez Ferreiros (espada de honor).
En la promoción 66, fue relegado Fernando de Villena Gallardo (espada de honor), no ascendió a divisionario (se queda como brigadista); en la 67A, Humberto Orbegozo Talavera (espada de honor); en la 67B, Jorge Rebagliati Escala (espada de honor); y en la 68, José Valdivia Rodríguez (espada de honor). En la 69, José Beltrán Lora (espada de honor).
Polos Opuestos
¿Cómo explicarse que un hombre provoque
tantas y dispares diferencias?
LAS protestas de estos días en Chile han sido promovidas por grupos como el Movimiento por la Dignidad Nacional, conformado por democristianos y socialistas, sacerdotes, organizaciones de mujeres, sindicalistas, artistas, profesionales. Rechazan no sólo a Pinochet sino, también, al modelo económico.
Junto a ellos caminan la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos y, en especial, el Partido Comunista Chileno, conducido por la indesmayable Gladys Marín. Ella, que perdió a su esposo durante la dictadura, ha sido la única que ha logrado en Chile interponer una querella criminal contra Pinochet, gracias al ministro del fuero (juez) Juan Guzmán Tapia.
En cuanto a la derecha, la Unión Democrática Independiente (UDI), que controla el Senado, es absolutamente incondicional de Pinochet. Lo cree, literalmente, el salvador de la patria. Y Renovación Nacional (RN), comulga con los postulados económicos legados por Hernán Büchi y sus muchachos, pero mantiene distancias con los pinochetistas furibundos.
Por el lado de la Iglesia Católica, el recién investido cardenal Jorge Medina, Proprefecto de la Congregación para el Culto Divino, y algo así como el cuarto hombre en el Vaticano, declaró que la senaduría de Pinochet "era lo que correspondía".
Con ello desató la reacción del canciller Miguel Insulza ("no debe meterse en cuestiones de otro estado", dijo) y se distanció de católicos como monseñor Raúl Silva Henríquez, quien condujo la Vicaría de la Solidaridad durante la dictadura, una entidad que salvó de la muerte y la tortura a cientos de personas.