Moncayo Sin Uniforme


Moncayo Sin Uniforme
Sin los aspavientos de Pinochet, con las simpatías de sus paisanos, el general ensaya el estilo y los arrestos de la civilidad.

Quito vivió la primera semana de mayo inquietantes sucesos. Tres citas internacionales y, por cierto, el relevo de mando en el ejército. CARETAS encontró al general Paco Moncayo, vistiendo de civil por primera vez en 45 años y, para sorpresa de sus colegas continentales, hablando desde el llano como un político más. Saco de tweed y corbata, Moncayo brindó entrevistas en todos los canales de televisión y medios de prensa escrita. El general también desenvainó la pluma y promete expresar su parecer desde la columna que estrenó en el diario "Hoy" de Quito. Si grupos como el sindicato de trabajadores petroleros lo convencen, el militar también será candidato principal o secundario en una plancha presidencial en las elecciones del próximo mes de mayo.

Lo llaman "Julio César", él preferiría que sólo le dijeran "general".

Escribe KELA LEON

GENERAL Moncayo, Ud. dijo que se siente como "un general en su laberinto", ¿Así lo hace sentir la política?
-Cuando se vive por más de 40 años en el claustro predecible de la profesión militar con certeza lo que va a pasar a lo largo de nuestra carrera, salir a la vida civil es dar un paso hacia la incertidumbre porque implica perder la carrera. Esta se ve agravada porque tengo propuestas académicas como políticas. A lo largo de mi carrera militar he pasado mucho tiempo en la cátedra, soy doctor en ciencias internacionales. Y hacia ahí me lleva mi corazón. Por otra parte algunos sectores han insistido en ofrecerme la opción de participar en política.
-¿Ya tomó la decisión. Será candidato presidencial?
-No he tomado ninguna decisión al respecto. Apenas estoy desde esta semana afuera de las fuerzas armadas. Estoy escuchando las propuestas y viendo su viabilidad. Lo hago con la mentalidad del militar, ordenada, reflexivamente y sobre bases de información confiable y segura. Cuando tenga todos los elementos claros para tomar una decisión que sea de beneficio al país lo voy a hacer. No estoy desesperado por ser candidato.
-Hay voces que afirman que si Ud. se presenta de candidato correría la misma suerte del general Gallardo, que sufrió recientemente una derrota electoral.
-Todos los que me quieren me ruegan que no participe en política. Me dicen: "Por Dios, no te metas en la política, es demasiado sucia, cruel, destructiva". Mi reflexión está fundamentada en que a los 57 años de edad, por primera vez podré hacer uso pleno de mi ciudadanía. La política es la más noble función que puede desempeñar un ser humano.
-Ud. ha sido muy crítico de los políticos. ¿Por qué unirse ahora a ellos?
-El doctor Rodrigo Borja, que fue presidente del Ecuador, aseguró una vez que uno de los males del Ecuador era que teníamos los peores políticos de América. El Ecuador debería hacer un enorme esfuerzo para reivindicar a la política. Infelizmente la gente que vale, le teme a la política. No quiere comprometerse. Y eso va dejando el espacio para que los arribistas, los oportunistas, hagan mal uso del poder político. Si yo pudiese cooperar en reivindicar la política, lo haría con mucho gusto. Toda opción de dictadura o de participación militar directa en la política está y debe estar vedada a futuro.
-Si las elecciones fueran hoy. ¿Por quién votaría usted?
-Oficialmente no hay sino un candidato: Jamil Maguad, y debo decirle que es un ecuatoriano con muchas virtudes, un magnífico alcalde de la capital de los ecuatorianos. Así que no hay lugar todavía para una decisión.
-¿Piensa que el problema fronterizo con el Perú debe ser un tema central en la campaña electoral?
-El problema fronterizo es el problema mayor de la agenda internacional del Ecuador. Todos los candidatos y los estadistas, deben tener una opinión sobre este tema. Hay una unanimidad positiva sobre la búsqueda de una solución al problema. Sin embargo, tocar el tema como un elemento electoralista, como una forma de ganar votos y ganar popularidad sería irresponsable.
-Sin embargo, Ud. hizo declaraciones días antes de retirarse afirmando que es preferible "una guerra a una paz con humillación". Sus declaraciones fueron muy criticadas precisamente por la coyuntura.
-Los pueblos peruano y ecuatoriano necesitan desesperadamente la proyección al próximo milenio en un ambiente de paz, de amistad, de cooperación, de integración. La herida que evidentemente existe entre los dos países es una herida en el propio corazón de América Latina. Si queremos jugar algún papel dentro del gran esquema de la política mundial, los ecuatorianos y los peruanos debemos resolver con generosidad, un problema tan viejo, tan enconado tan maléfico para los dos pueblos. La justicia es un tema de percepción, una paz que fuera justa para el Ecuador y parecería injusta para el Perú, no sería una paz verdadera y viceversa. Hemos iniciado un proceso. Estamos sentados felizmente negociando. Quiero apelar a nuestro espíritu latinoamericano para que, debidamente interpretado por los mandos políticos y expertos diplomáticos, seamos capaces de las flexibilidades necesarias para llegar a ese acuerdo que ponga fin a toda opción de conflicto futuro. Hice más bien una invocación por la paz.

En el frontis del Círculo Militar, donde Paco Moncayo acude como cualquier nostálgico contertulio, duda sobre su porvenir político.

-¿Le preocupa entonces cómo se desarrollan las negociaciones entre los dos países?
-Todo el proceso me preocupa porque uno de los presupuestos es que la solución tiene que ser global. Quiero decirle que yo aprecio sinceramente esta oportunidad de negociaciones como extraordinaria. Sería un terrible error histórico no aprovecharlas para llegar a un acuerdo definitivo, mutuamente aceptable. Yo no puedo dudar que los negociadores ecuatorianos y peruanos estén defendiendo lo mejor para su país.
-¿A su juicio cuál sería una buena negociación?
-Para el Ecuador una solución que le permita una presencia en el Amazonas y que haga realidad no lo que se quiere calificar como una aspiración política. Porque eso es negar la historia, las razones que llevaron a que en el laudo propuesto por el consejo de estado al rey de España se le dé al Ecuador una amplia vecindad con el río Marañón y parte del Amazonas. No estamos hablando de una pretensión absurda, de una obnubilación histórica. Una presencia ecuatoriana no le haría ningún daño al Perú . ¿Por qué tiene que ser respondida desde una geopolítica mezquina, que jamás el Ecuador tendrá una salida al Amazonas?
-Se dice que Ud. tiene documentos sobre la Guerra del Cenepa. ¿Los compartirá?
-Tengo documentos y grabaciones que demuestran que no la provocamos. Incluyen apelaciones dramáticas a los mandos peruanos para que no comiencen una serie de acciones que desembocaron en el conflicto. Ahora que tengo el tiempo voy a escribir un libro documentado para evitar que mi subjetividad distorsione un hecho histórico.
-¿Será necesario mantener el canon petrolero?
-El canon petrolero es tan bajo que apenas alcanza para el mantenimiento de las fuerzas armadas. Es algo que con intención se ha magnificado pero no es realmente un aporte significativo a la defensa del pueblo.
-También se discute un proyecto legislativo de modificación mediante el cual las fuerzas armadas deberán retirarse del manejo de empresas que no tengan estricta relación con la actividad castrense.
-Ese es otro mito. Las empresas del ejército son de economía mixta, en las que están comprometidos los recursos de la empresa privada, excepto aquellas que fabrican municiones y vestuarios. No compiten deslealmente, solamente hay un general en cada directorio para preservar la marcha correcta de las mismas.
-¿Podría cuantificar estos mitos?
-Cuando yo fui comandante del ejército las industrias aportaban 2 mil millones de sucres, que no es nada. Todo lo demás se revierte y se mantiene. Al ejército especialmente no le va a afectar en nada. Quizás le afecte al país que estas empresas que han tenido un manejo eficiente comiencen a tener un destino negativo. En cuanto a la fuerza aérea solamente hay la empresa de transporte aéreo que es un ejemplo de eficiencia. Ecuatoriana alguna vez estuvo bajo dirección militar, después se privatizó y vaya revuelo que generó. En la fuerza naval la empresa importante es FLOTEP, una flota petrolera. Si es que la asamblea constituyente, que es la representación del pueblo en una democracia, decide que los militares se retiren de las mismas, doy por seguro que obedecerán disciplinadamente esa decisión.
-¿Qué opina del general Nicolás Hermoza?
-Es un profesional militar con quien apenas he compartido en una ocasión y a quien conozco por referencias.
-¿Y del presidente Alberto Fujimori?
-Es un gran peruano que ha hecho tanto por su país.
-Ud. ha sido incorporado a la academia de la Historia. Un editorial del diario `El Comercio' de Quito, lo compara con Julio César. ¿Se siente héroe? ¿Se identifica con Julio César?
-Yo no me siento Julio César, héroe, ni un ser especial. Me siento un soldado tropero que le gustó ensuciarse las botas, compartir con las gentes de rancho. Si de algo me puedo sentir orgulloso, es ese apasionado afecto de mi gente por su comandante, su antiguo comandante.
-¿Aceptará que ahora lo reconozcan como el señor Paco Moncayo?
-Ayer casi me enfermo porque me presentaron en una universidad como el general retirado Paco Moncayo. Fue como recibir un mazazo en la cabeza. Quisiera que me sigan llamando general.