El Dedo En La Falla


El Dedo En La Falla
A costa de Defensa Civil, Alberto Fujimori empieza a reconocer errores en la lucha contra El Niño. Quizá no sea del todo justo buscar chivos expiatorios.

Dedo presidencial apuntó a cabeza de Nureña.

MIENTRAS la furia de El Niño no tiene sosiego, la caída del general Homero Nureña de la jefatura de Defensa Civil añade un elemento de preocupación a un país que sufre a diario devastación, muerte y dolor.
Miles de damnificados de pequeños pueblos aislados no reciben ayuda porque el Ejecutivo es incapaz de dotarse de brazos suficientes para llevar la asistencia. Los alcaldes, los únicos brazos que podrían fortalecer la lucha contra El Niño, son ignorados olímpicamente.
Sólo la semana pasada han quedado inhabilitados 20 puentes, con lo que ahora suman más de noventa los afectados por El Niño (ver CARETAS 1508). Doscientos noventa y seis personas muertas, 7,352 kilómetros de carreteras averiadas, que compromete a buena parte de la red vial nacional.
De otro lado, según un informe de PREDES, 223,542 hectáreas de cultivos han sido afectadas, 131,101 viviendas han sido dañadas y 67,068 familias damnificadas.

TEMBLADERA

Aunque no había truenos y relámpagos, en Tembladera (Cajamarca), el presidente Alberto Fujimori informaba del relevo del general EP Homero Nureña de la jefatura del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y el inicio de una auditoría para deslindar responsabilidades en la realización de las obras de prevención. Anunció además que el Ejecutivo estaba presentando "una propuesta para redefinir las funciones del Indeci", que las obras de prevención en los ríos estarían a cargo del Ministerio de Agricultura y las carreteras por el sector Transportes y Comunicaciones.
Dos días después, la realidad se encargó de demostrar que había razón en el mal ánimo presidencial. El puente sobre el río Chira, en Piura, uno de los más largos de la región Grau -con 500 metros de extensión- se desplomó y aisló a 15 mil personas en tres distritos. El desastre afectó los sistemas de agua y potable de Talara.

General EP Homero Nureña: ya sin el cargo, damnificado en su tierra natal Contumazá.

El relevo de Nureña sorprende. Recuérdese que el oficialismo elogiaba al Indeci informando que estaba en capacidad de movilizar a 4 mil brigadistas.
Ahora el huaico de reproches se dirigen a Nureña. Y la verdad es que el general tiene muchas cosas que aclarar. Favoreció a Cajamarca, su tierra natal, con mayor número de obras de prevención -cerca de 53- y una inversión de 14 millones, superior a la realizada en Piura, Tumbes, Lambayeque y Puno, los departamentos más golpeados por El Niño del '83.
Nureña también puso el nombre de su madre a un colegio de eduacion inicial construido en Cajamarca y contrató a muchos de sus parientes. Interpelado, Nureña replicó que el 70% de los habitantes de Contumazá eran sus parientes.
Cuando las defensas de las riberas del Rímac en la zona de Morón en la Carretera Central se derrumbaron la semana pasada, y el propio jefe de Defensa Civil admitió que se habían construido sin cimientos, nadie pudo salvar la cabeza de Nureña.
Nureña no era un superhombre. Fujimori siempre que llega a un pueblo ordena que esto se haga aquí, que eso se haga allá, determina las alturas de una defensa ribereña y todos acatan. ¿ Será capaz de reconocer su responsabilidad?

Damnificados de Piura. Existen más de 300 mil personas afectadas. Derecha, el nuevo jefe de Defensa Civil, General EP (r) Segundo Arnao, muy amigo de Fujimori.

Ahora anuncia que reformulará el Sistema de Defensa Civil mediante un proyecto de ley que estaría siendo elaborado por el asesor Absalón Vásquez Villanueva y Alberto Pandolfi, presidente del Consejo de Ministros.
Las normas de Defensa Civil se han reformado varias veces. La realidad demuestra que el problema no está en la teoría, sino en la práctica. ¿Dónde están, por ejemplo, los comités de Defensa Civil presididos por los alcaldes?

DE TUMBO EN TUMBO

Desde el inicio de las obras de prevención, la ciudadanía y los alcaldes reclamaron participación activa en el planeamiento y ejecución de la prevención. Demandaron participación porque las normas del Instituto de Defensa Civil (Indeci) establecen que los alcaldes provinciales y los distritales son presidentes de los comités de Defensa Civil en sus circunscripciones. Pero un presidente Fujimori ensoberbecido por cierto repunte en encuestas limeñas hizo oídos sordos a la demanda de las autoridades provinciales.
Peor aún, el 16 de marzo, en la sesión inaugural de la reunión de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo dijo que el "el Estado que estamos construyendo surge de los retos de la realidad". Se refería, en concreto, a la respuesta del Estado a los desastres de El Niño, no obstante que negó la necesidad de la descentralización a partir de los distritos. Los resultados son palpables.
Lo cierto es que la estrategia gubernamental para enfrentar a El Niño va de tumbo en tumbo.

Primero, Fujimori estableció que la prevención debería centralizarse en el Ministerio de la Presidencia. No obstante, la catástrofe de Ica en enero, y la indiferencia de los militares reveló que se requería más brazos, más energía, más coordinación, incluso, al interior del propio gobierno.
Pero Fujimori no dio su brazo a torcer. Siguió volteando la cara ante las demandas de los sufridos alcaldes. Sólo atinó a establecer responsabilidades ministeriales en los departamentos afectados. Sin embargo, la debacle natural no tardó en desbordar tan improvisada estrategia.
El gobierno ahora insiste en seguir ajustando todos los resortes de la reconstrucción que se viene. Por eso el nuevo presidente de Indeci, Segundo Arnao, es un militar bastante allegado al Presidente. Fue Jefe del Servicio de Ingeniería del Ejército y tuvo despacho en Palacio de Gobierno durante cinco años para coordinar obras en pueblos jóvenes.
Bien, pues, Arnao tiene una papa caliente en la mano y deberá demostrar que tiene a su favor algo más que ser amigo del Presidente.
¿Y los alcaldes? Más allá de ciertos amagues oficialistas, al parecer, seguirán contemplando el febril y excluyente protagonismo presidencial.