
Reacción En Cadena
Construir sobre el pantano y modificar el curso de las aguas tiene más de un damnificado.
RESISTENCIA a la ley, desacato y violencia son los delitos en los que incurriría Lucchetti de reiniciar la construcción de su planta amparándose en la autorización otorgada por el juez Víctor Raúl Martínez Candela, cuyo fallo será denunciado ante el Fiscal de la Nación por abuso de autoridad y prevaricato.
Cinco minutos antes de las ocho de la mañana del martes 24, el juez Martínez ingresó apresuradamente a la planta a bordo de un auto con lunas polarizadas. Los abogados de la MML, Ernesto Blume y Jorge Power, esperaban en la puerta desde las 7.40 a.m. acompañados del notario Walter Pinedo Orrillo. No los dejaron pasar hasta las 8.15, cuando un oficial de la PNP les abrió la puerta. Para entonces una cadena humana de alrededor mil personas se había formado en torno al pantano frente a la planta.
Geólogo J. Alvarez: comportamiento "gelatinoso" del suelo requiere estructuras especiales.
La presencia de los abogados de la MML no inmutó al juez Martínez que autorizó la continuación de las obras. Se le advirtió, por cierto, que su orden contraviene el artículo 639 del Código Procesal Civil, según el cual prima la medida cautelar que haya sido fallada primero, es decir, el del juez Germán Aguirre (CARETAS 1502). Se le alcanzó una copia del oficio de éste y quedó establecido que la presencia de los representantes de la MLM no avalaba la diligencia.
Mientras tanto fuera de la fábrica permanecía la doctora Marisol López Guillén, especialista en actos procesales externos del módulo del Tercer Juzgado Civil de Lima, quien había asistido en representación del juez Germán Aguirre para constatar el cumplimiento de la resolución que ordena detener las obras. López recién pudo ingresar a las 9.15, cuando el juez Martínez abandonaba la fábrica. El acta de la diligencia fue firmada por Adrián Simons, representante de los abogados de Lucchetti en el Estudio Roselló. La firma de Simons indica que la empresa se ha comprometido a acatar el mandato del juez Aguirre, situación que después Simons ha negado.
El caso tiene para rato, y entre tanto siguen aflorando nuevos elementos de juicio sobre el tema.
Alrededor de un millar de personas formaron una cadena humana protestando por el cuestionado fallo judicial que permite el reinicio de las obras.
TERRENO MOVEDIZO
Antonio Gómez vive desde hace casi diez años en el techo de su casa, a la que virtualmente se tragó la tierra o más bien el pantano de Villa. El compró su terreno en Los Huertos de Villa, a la altura del kilómetro 16 de la avenida Huaylas, a unos tres kilómetros de la cuestionada planta de Lucchetti pero en el otro lado de la pista, en 1988. Su lote forma parte de los 6,554 metros cuadrados que comprenden las manzanas U e Y de la mencionada urbanización, actualmente inundadas. Ambas pertenecen a 15 socios de la Asociación de Propietarios de Los Huertos de Villa.
Dominga Merma en el techo de su casa, hoy bajo la superficie.
"Cuando compré el predio, el terreno estaba seco pero un año después todo empezó a inundarse", recuerda. Sucesivas gestiones ante el Ministerio de Agricultura, Serpar, el Congreso, la Municipalidad de Chorrillos y la Municipalidad de Lima no consiguieron solucionar el problema. Finalmente, Gómez empezó a rellenar con desmonte su vivienda en vano intento por detener las filtraciones.
Su caso no es el único en la zona.
Luis Molina y su esposa Dominga Merma Quispe también compraron su casa en 1988. Dos años después, cuando el agua llegó a las inmediaciones y empezó a subir de nivel repitieron la operación de relleno hasta terminar enterrando su vivienda. "Todo empezó cuando construyeron la prolongación de la avenida Huaylas. Había una acequia que trasladaba el agua desde la zona que actualmente ocupa la fábrica de Lucchetti -que proviene de los ojos de agua y también de filtraciones de la laguna de oxidación de San Juan de Miraflores- y rodeaba la zona para desembocar en el mar. Carlos Sánchez Manrique desvió el curso de la acequia para secar su terreno, y como esta zona es más baja, el agua se empozó".
Sánchez Manrique, por su parte, niega haber modificado de modo alguno el curso de las aguas que, afirma, proviene únicamente de las filtraciones de la laguna de oxidación. Lo cierto, en todo caso, es que no solamente el cierre del paso de las aguas de un lado de la avenida hacia el otro ha ocasionado el problema en la urbanización, sino también el bloqueo del paso del agua de la zona del espejo de agua hacia el mar (ver mapa).
Ernesto Blume de MML y Adrián Simons del estudio Roselló: la batalla no termina.
Hasta 1986, antes de la construcción de la prolongación de la avenida Huaylas, en la zona existían nueve ojos de agua por donde discurría naturalmente el agua hacia el mar, sostiene Ramón Remolina, presidente del Patronato de las Pantanos de Villa. Al construirse la vía, los canales que llevan el agua desde los puquiales se concentraron en siete alcantarillas ubicadas a lo largo de la avenida y, subterráneamente, alimentaban los pantanos. De estas alcantarillas hoy sólo quedan dos en funcionamiento, una al costado de Lucchetti y otra cerca al depósito de 3M. Remolina asegura que Sánchez Manrique cerró algunas de las alcantarillas para secar sus terrenos (de los cuales un lote vendió posteriormente a Lucchetti), desviándose así el agua hacia Los Huertos de Villa, entre otros lugares.
El hecho es que la zona de los pantanos es un solo ecosistema. Cualquier modificación en un punto del pantano tiene efecto en otro lugar. Así, cualquier construcción sobre el área, aún cuando haya sido rellenada como en el caso de Lucchetti, está expuesta a cierto riesgo, más aún si es que el curso de las aguas puede ser desviado respondiendo a intereses particulares.
El geólogo Juan Alvarez, quien integró la comisión designada por la MML para ver el caso de la planta de Lucchetti, dice que para construir sobre los pantanos de Villa, que es un franja fangosa, se deben utilizar diseños y estructuras especiales debido al comportamiento "gelatinoso" del suelo.
"Lucchetti está construida sobre esa franja fangosa porque el terreno que ocupa formaba parte de los espejos de agua de los Pantanos de Villa", explica. Alvarez dice que tuvo ocasión de examinar el estudio de impacto ambiental de Lucchetti. Ahí, dice, se enteró que la firma chilena había colocado pilares a 10 y 15 metros de profundidad sobre la base de roca del subsuelo para cimentar la estructura de los edificios principales. Sin embargo, sostiene, los edificios para el área administrativa no habrían recibido este mismo tratamiento y correrían el riesgo de colapsar ante la eventualidad de un sismo.
"El agua que alimenta al espejo de agua de Villa pasa precisamente por debajo del terreno que ocupa actualmente la planta. Los sucesivos procesos de compactación del terreno han desviado el discurrir del agua. En toda esta zona la napa freática tiene un nivel de afloramiento de agua prácticamente en la superficie del terreno por lo que Lucchetti se ha visto en la necesidad de implementar drenes para desaguar la zona", señala.
Detalle del frontis de Lucchetti. Construir en el pantano podría tener riesgos.
Un estudio geotécnico realizado por la firma Asesores Técnicos Asociados para la Universidad Científica del Sur que planea construir su campus en la periferia sur de los pantanos, distante unos kilómetros de la planta de Lucchetti, registra interesantes conclusiones al respecto. La exploración del campo en base a sondajes, calicatas y ensayos de laboratorio arroja que después de una capa de desmonte, se encontró una secuencia de dos capas de arena: la primera muy suelta y de un espesor aproximado de dos metros, y una segunda muy densa hacia la profundidad.
El estudio determina que la primera capa es inadecuada como apoyo de estructuras por hallarse "en una situación de densidad suelta y en la que el nivel freático prácticamente coincide con la superficie del terreno natural". Un sismo podría provocar la llamada "licuación de arenas" con lo cual las estructuras se vendrían abajo. La segunda, en cambio, puede resistir el peso de las estructuras. Pero "como máximo (de) cuatro pisos, de preferencia no más de tres". Como se sabe, Lucchetti, que se halla sobre terreno rellenado, tiene seis pisos y una torre.
CARETAS consultó a Lucchetti sobre los riegos de haber construido sobre una zona pantanosa. De hecho se advierte lo que parece ser una rajadura en lado superior derecho del muro frontal del edificio. La gerencia de la empresa dijo que cualquier pregunta sería respondida por el estudio Quiroga, que asesora legalmente a la empresa. Planteada la interrogante, la respuesta del estudio Quiroga fue que esta semana sólo se dará información sobre el saneamiento de los asuntos legales pendientes y que los temas relativos a la construcción de su planta se verían más adelante.