De Armas Tomar


De Armas Tomar
Armas de fuego invaden hogares limeños. La creciente ola delictiva y el temor a los secuestros al paso son los principales motivos.

FERNANDO, de 30 años, manejaba distraído su camioneta Nissan por la avenida Arequipa. Eran como las diez de la noche de un día jueves. Lucía, su enamorada, le conversaba sobre ciertos preparativos. En tres meses se casarían. Fernando ya había escuchado hablar de muchos robos a camionetas como la suya, que se las llevaban a Bolivia y les cambiaban las placas, que no tenían piedad y que si oponías resistencia te enfriaban.

El arma al volante. Osada alternativa que gana adeptos.

Fernando se detuvo en una luz roja cuando sintió un objeto frío en la sien izquierda. "Bájate o te mato". ¿Bájate? pensó él. Fernando aprovecho para sacar su arma, la cual acomoda religiosamente desde los 19 años bajo su pierna mientras maneja, cuando el sujeto se distrajo con el claxon de otro auto que pasaba por la calle. "te voy a matar yo" le dijo al tiempo que le colocaba su Beretta 9mm en la frente. Dos meses de entrenamiento personal le habían enseñado a Fernando que en situaciones de riesgo tenía que sacar su arma. Pero ¿qué pasaba si moría en el intento? "La cuestión es no darles la oportunidad para que lo intenten sino disparar primero."
Fernando logró abrir la puerta del carro y disparó contra el sujeto. Su arma estaba con seguro. En ese instante el ladrón retrocedió y se subió al carro que lo esperaba metros más atrás. Fernando disparó a quemarropa contra el auto con una rabia y euforia incontrolables. "Me sentí intimidado" es su única justificación. ¿Y si el seguro no estaba puesto? "Sin remordimiento lo mataba".

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    	¿Tiene arma? Es la pregunta de rigor en centros comerciales, bancos y casinos. Si  bien no tan necesario como andar intercomunicado, usar arma se ha convertido en el nuevo implemento después del celular. La nueva dama de compañía no debe ser abandonada nunca, llevarla se convierte en un rito meticuloso. Hay que engreírla: limpiarla, mantenerla. Y aunque llevarla consigo trae definitivamente cierta seguridad, usarla o no es el verdadero dilema. 

    ¡A las Armas!
    Las tiendas de armas han incrementado sus ventas casi en un 40% en los dos últimos meses.

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    	Mónica, 28 años,  quería ser policía de chica, vivía enamorada de Starsky y alucinaba todas las series policiales, quería de alguna manera ser partícipe de algún capítulo. Hacía cuatro años que usa un arma, el secuestro que sufrió su padre la ayudó a tomar la decisión. "Andar armada siempre me ha dado cierta seguridad"
    Además trabaja en un banco y ocasionalmente le confían la llave de la bóveda, tener un arma para el caso le resulta indispensable.
    Hace unos meses salía acompañada de una amiga de una tienda en Chacarilla, era de noche y el auto lo habían estacionado en un lugar oscuro algo lejos de donde se encontraban. De la oscuridad salió un tipo bien vestido a preguntarles la hora. Mónica de inmediato metió la mano en su bolso. En menos de tres segundos el ladrón sacó un arma y le arranchó el bolso a su amiga para luego salir corriendo en dirección opuesta al tránsito. Mónica disparó. No encontraron restos de sangre, pero sí el bolso tirado a unos metros de ellas. Le queda la duda de saber si le dio o no pero la satisfacción de sentir que se pudo proteger. "No es como en las películas, todo sucede muy rápido y no hay tiempo para pensar".

    Retrocarga Maverick de 5 cartuchos, calibre 12. Expulsa 25 perdigones por cartucho lo cual facilita el dar en el blanco sin preocuparse por el daño que ocasionaría una bala.

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    	El número de mujeres que tramitan licencias para armas aumenta cada día. De cada diez personas que compran una, dos son mujeres. Marco, quien prefiere mantener su apellido en reserva, es un entrenador personal de defensa propia. Antes reducidos grupos de empresarios formaban parte de su equipo ahora amas de casa engrosan las filas. Tener el arma siempre al alcance es la regla básica y estar siempre dispuesto a matar, el dramático lema.

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    	Hans, 23 años, llegaba nervioso a la casa de la chica que cortejaba. Era la primera vez que salían. Su Nissan Sentra lucía como una carcacha así que después de muchos ruegos su padre le confió su Mitsubishi Montero del año. Hans utiliza una Smith & Wesson calibre 38 desde los 18.

    La preferida por las mujeres es la Baby Bernardelli, por su tamaño, que hace fácil llevarla.

    Tocó dos veces el timbre cuando sintió un empujón por la espalda. Al voltearse recibió un certero puñetazo en el cachete izquierdo. "Me agarraron de sorpresa". Un dame las llaves acompañado de golpes y lisuras era lo único que escuchaba y sentía. Hans se tiró encima de uno de los tres hombres y empezaron a forcejear hasta que finalmente soltó las llaves. Tirado en el piso el chico decidió sacar su arma la cual los ladrones no habían notado que llevaba en el pantalón. Se inició la balacera. Hans disparaba frenéticamente a su propia camioneta mientras que del carro los ladrones hacían lo mismo. Hans se pudo proteger con un árbol. Y así vio partir la camioneta prestada. Nunca supo si sus balas le dieron a alguien, tampoco le importa. 15 días después la camioneta apareció en Villa María del Triunfo. Tenía tres balazos en la carrocería y la luna delantera rota. La policía sostiene que esa camioneta no salió del país por los impactos recibidos. Así ya no les servía de nada a los ladrones.

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    	Matar es la terrible responsabilidad que acompaña la decisión de portar un arma, dicen los que no las llevan. Aparte son muchos los casos de personas que por haberla usado en determinado momento han sido abaleados sin compasión alguna. Morir por no poder defenderse es el riesgo de no llevar una, dicen los otros.
    El código penal exime de culpa a los que matan en defensa propia según se den las circunstancias tal como reza el inciso 3 del artículo 20.
    Matar en defensa propia puede traer, además de las complicaciones legales, daño psicológico severo. Estar dispuesto a morir o matar es la condición a la que se atienen los que quieren llevarla.


    De Balas y Pólvora
    Lista de precios y normas, que según los expertos, se deben considerar religiosamente.

    COMPRAR un arma en Lima es una actividad demasiado sencilla. La cantidad de establecimientos que ofrecen armamentos a civiles pasan de 20. Primero se compra el arma, luego se tramita la licencia. El trámite es simple. En una semana se tiene arma y licencia:todo listo para -ojalá- no tener que usarla.

    -Baby Bernardelli calibre 635 - 190 dólares.
    -Revólver Taurus cal. 38 - 290 dólares.
    -Pistola Smith & Wesson cal. 9 mm. corto - 370 dólares.
    -Pistola Parabellum S&W modelo 6906 - 826 dólares.
    -Pistola Parabellum S&W modelo 6904 - 750 dólares.
    -Pistola Parabellum cal. 9 mm. - 712 dólares.
    -Revólver S&W 64 cal. 38 - 518 dólares.
    -Revólver Magnum cal. 357 mod. 686 - 610 dólares.

    (Fuentes: Promotora Pacífico, Armaq y Armisa).

    Los Mandamientos

    -Mantenerla operativa y engrasada para que no se trabe al momento de la emergencia.
    -Llevarla siempre consigo en un lugar que no sea visible y mantenerla fuera del alcance de otros.
    -No hablar por celular en el carro para no distraerse.
    -No hacerse el Rambo. Si los ladrones notan el arma mejor será entregarla.
    -Conocer a la perfección todos sus mecanismos.
    -Sólo apretar el gatillo en situaciones de emergencia.
    -Apuntar siempre al pecho (Menos probabilidades de un contraataque).
    -Estar dispuesto a matar (La responsabilidad más grave de llevar un arma).