Crimen y Rodillo


Crimen y Rodillo
En medio de la ola delincuencial el SIN quiere cortar oreja y rabo regateando los méritos de la Policía Nacional. Sólo la colaboración del Ejecutivo, el Congreso y los municipios detendrá la ola delincuencial.

Montesinos en ceremonia conmemorativa de la operación Chavín de Huántar.

El viernes 24, Vladimiro Montesinos y el ministro del Interior, Juan Villanueva Ruesta, visitaron la Dirección de Investigación Criminal (Dinincri) y la VII Región Policial. Días antes, el presidente Fujimori anunció un paquete legislativo para establecer el marco de la colaboración del SIN con la Policía. El Cardenal Augusto Vargas Alzamora y el alcalde Alberto Andrade cuestionaron la intervención del SIN en asuntos policiales. El tema de la Policía quema en calles y plazas. Mientras tanto, la ciudadanía espera y desespera.

EL jueves 5 de febrero de 1998 en el auditorio de la Asociación Okinawense del Perú, la Asociación de Seguridad de la Carretera Central (ASCACE), que agrupa a Cervecería Backus y Johnston S. A,. Volvo Perú S. A., Transportes 77 S. A., Ype Perú S. A., Avinka S.A. y otras empresas, convocó a las 5 de la tarde a una reunión de sus asociados para tratar el tema de la seguridad ciudadana. La carta de invitación decía lo siguiente: "La reunión tiene como objetivo exponer a los asistentes sobre la inseguridad que sufren los empresarios asentados en las urbanizaciones industriales, la creciente ola de delincuencia común y de la existencia de carteles del crimen organizado en nuestro país".
En este cónclave participaron como expositores especialistas en seguridad y altos oficiales de la División de Secuestros (Divise) y Dirección de Robos (Dir) que pertenecen a la Dirección de Investigación Criminal (Dinincri). Se trazaron las características de las bandas de delincuentes, las zonas donde actuaban, las horas de sus atracos, se identificó a los integrantes y número de estas bandas, las modalidades de operación y tipo de armamento que utilizaban.

Captura de uno de los integrantes de la banda de Los Chacales. La prensa y la ciudadanía observan con preocupación la falta de seguridad ciudadana y el incremento de la delincuencia. Derecha: general Cubillas, jefe de la Dinincri, uno de los buenos sabuesos policiales.

Unas semanas después, la Confederación de Instituciones Empresariales (Confiep) solicitó una entrevista con el ministro del Interior, Juan Villanueva Ruesta para tratar el tema de la seguridad ciudadana. La reunión se efectuó el miércoles 25 de marzo en el despacho de Villanueva. La decena de empresarios que asistió al cónclave se sorprendió al ver ingresar al despacho ministerial a Vladimiro Montesinos seguido de una docena de generales.
Un empresario que asistió a la reunión con Montesinos y que conocía de la exposición en la reunión de los empresarios de la Carretera Central con los policías de la Divise y la Dir, relata que la exposición del Asesor fue un reciclaje de los temas desarrollados por los altos oficiales policiales.
El 11 de abril, en Ica, el presidente Alberto Fujimori anunció que el Servicio de Inteligencia Nacional colaboraría con la Policía en el seguimiento de los cabecillas terroristas. Luego anunciaría un paquete legislativo sobre seguridad ciudadana sin referirse a la relación de la Policía con los gobiernos locales y la participación ciudadana.
¿Es que el Asesor, con los argumentos de los mandos policiales, encandiló una vez más al Presidente presentándose como el cerebro de todos los planes de seguridad ciudadana?

EL RABANO POR LAS HOJAS

No se trata de negar de plano el aporte del SIN a la lucha contra la delincuencia. Los propios oficiales de la Policía aceptan que la intervención de este organismo significará mayores recursos, equipos para intercepción de teléfonos, autos y sistemas de comunicaciones para la investigación policial.
El problema reside en otra cosa. Este gobierno le ha regateado méritos a la Policía Nacional del Perú y, lo que es peor, la mantiene en una situación de minoridad ante el Ejército. Hay también un problema de fondos y logística: las comisarías están de espaldas a los ciudadanos, las calles están desprotegidas por falta de patrulleros y el tránsito es un caos por falta de control policial. En una ciudad sin patrullaje, ¿cualquier consumidor de pasta básica no es un potencial secuestrador? ¿Las pandillas no pueden sentir la tentación de pasar a cosas mayores?
Las cifras sobre las carencias policiales son alarmantes. Los estimados optimistas señalan que hay mil patrulleros, de los cuales sólo 500 están operativos (Caretas 1508). Los datos negativos sobrecogen al señalar que sólo hay 125 patrulleros operativos en la gran Lima (Caretas 1509). Asimismo, Lima, una ciudad con más de 8 millones de habitantes sólo cuenta con un centenar de comisarías. En cada una de ellas, en promedio, hay cerca de 80 efectivos. Otra cifra elocuente: en la capital la relación es de 1 policía por cada 320 habitantes.
Sin embargo, y pese a las carencias, el esfuerzo de los municipios con la creación de los serenazgos es objeto de rechazo y satanización de parte de la Policía. ¿Por qué no se aborda el tema? ¿Por qué la ley orgánica de la Policía duerme el largo sueño de los justos? ¿Por qué se guarda silencio sobre la relación entre la Policía y los gobiernos locales?
Tan clamorosa es la falta de patrullaje en la ciudad, que la Dinincri, una dirección altamente especializada, todos los días a las 6 de la tarde -sin que sea su función-, realiza operativos de patrullaje, movilizando a 100 efectivos, con el objeto de identificar autos sospechosos. El mismo esfuerzo está presente en la creación del Serenazgo sin Fronteras que han organizado 20 distritos con el fin de coordinar esfuerzos interdistritales, esfuerzo que movilizará 2 mil efectivos y 200 unidades motorizadas. De colaborar la Policía y los serenazgos, el potencial humano y de equipos motorizados destinados a la seguridad ciudadana se duplicarían.
El gobierno también acusa el golpe. El jefe de la División de Tránsito de Lima, coronel PNP, Julio Vásquez y cuatro comandantes fueron removidos de sus cargos.

¿HAY INTELIGENCIA EN LA POLICIA?

Tampoco hay que retacear simplistamente algunos logros de la Policía que, si bien no pasa el examen ciudadano, tiene algunos éxitos que mostrar.
Según informaciones de la Divise, el año pasado sólo ocurrieron 10 secuestros típicos (retención del secuestrado y posterior negociación para la liberación), de los cuales 9 han sido resueltos. Este año, hubo 5 secuestros típicos, de los cuales 3 han sido solucionados.
¿Cómo entender, entonces, las noticias que informan de la proliferación de secuestros? El año pasado hubo 132 secuestros al paso -según la Divise-, de los cuales se resolvieron 119. En enero de este año hubo 27 secuestros al paso, en febrero 21, en marzo 10 y en abril 1. Del total de secuestros al paso de 1998, 44 han sido resueltos.
El secuestro al paso es una modalidad agravada de un delito contra el patrimonio porque el secuestrador busca apropiarse del dinero en efectivo de una persona o del que está depositado en el cajero automático. Aquí no existe secuestro ni negociación con los familiares. Los robos en este tipo de delito, generalmente, no sobrepasan los 300 dólares. Lo autores de este delito son jóvenes entre 16 y 23 años, sin antecedentes policiales y todos consumidores de pasta básica. El año pasado se capturó 17 bandas de secuestradores al paso. Este año 15.
La proliferación de esta modalidad de secuestros, ¿no se explica por la falta de patrullaje y la indiferencia de las comisarías?
La Divise está integrada por 150 miembros. El personal de esta división constituye una verdadera selección de personal de todos los códigos. Actúan a través de 12 grupos operativos, cada uno de los cuales está integrado por 10 hombres y 2 mujeres.
Los grupos dividen su trabajo en dos áreas: investigación de secuestros y negociación y rescate de rehenes.

Dinincri: en el ojo de la tormenta de la crisis de la Policía. Andrade y Alzamora: natural recelo ante intervención del SIN en asuntos policiales.

De otro lado, la Dirección de Robos está integrada por 120 miembros. Para cada investigación, se forman dos grupos de búsqueda, cada uno de los cuales está conformado por 15 efectivos, que realizan inteligencia en base a los archivos existentes, a los testimonios de los capturados y de los secuestrados.
Los departamentos de esta dirección son los siguientes:
-Asalto y Robo de Bancos
-Asalto y Robo de Empresas Comerciales
-Asalto y Robo de vehículos
-Hurto Agravado
-Equipos que hacen inteligencia
para los operativos.

EXPERIENCIA ACUMULADA

¿Cómo explicar estos progresos de las divisiones de la Dirección de Investigación Criminal (Dinincri)? En 1985, 22 oficiales viajaron a Inglaterra -entre los que estaba Benedicto Jiménez, creador del Grupo Especial de Inteligencia que capturó a Guzmán- a prepararse en un curso de un año en Scotland Yard. En 1986, 25 oficiales se prepararon en las escuelas del FBI.
Los oficiales egresados de estos cursos crearon una escuela de Policía especializada que, de alguna manera, se expresa en la actividad de la Dinincri, la Dirección Antidrogas (Dinandro) y la Dirección contra el Terrorismo (Dincote).
Los resultados se empezaron a conocer inmediatamente. Entre 1985 y 1988 hubo una impresionante ola de secuestros. Se producían 3 secuestros típicos, con negociación de rehenes, a la semana.
En el mundo del hampa, el secuestro era una novedad importada de los malhechores colombianos que, a su vez, la copiaron de las grandes bandas italianas. Sin embargo, en 1988, la Policía logró desbaratar a todas las bandas de secuestradores. Se capturaron 203 secuestradores hombres, 42 mujeres y 27 de ellos murieron en enfrentamientos con la Policía. Los innovadores de esta modalidad delictiva fueron los Sánchez-Bedón y los Reynoso-Aguilar.

LO QUE SE VIENE

Quizá lo más significativo de la proliferación de propuestas es que el tema de la seguridad ciudadana ha pasado a ser parte fundamental de la agenda política. El presidente Alberto Fujimori, luego de anunciar la intervención del SIN en el seguimiento de los cabecillas terroristas, informó que enviaría proyectos al Congreso para ampliar el plazo de las detenciones de los delincuentes antes de ser puestos a disposición del juez (la detención policial sólo dura 24 horas) y para normar la colaboración del SIN con la Policía. Por su parte, el alcalde de Lima, Alberto Andrade, propuso que los 4 mil policías de tránsito de la capital pasen a la jurisdicción municipal. Los congresistas tampoco se quedan atrás. La congresista Beatriz Merino ha presentado una interesante propuesta sobre seguridad ciudadana, que norma las relaciones entre la Policía y los gobiernos locales. De alguna manera, la discusión de la próxima Ley Orgánica de Municipalidades también debe abordar el tema.
Hay, entonces, el fermento para iniciativas creadoras que nos permitan superar la grave crisis de seguridad ciudadana. Depende, pues, de la seriedad del Ejecutivo, el Congreso y las municipalidades.