
Pieza Que Acusa
Todo indica que no fue un Mirage. ¿Por qué mentir, entonces, sobre el accidente aéreo en Chiclayo?
En diciembre del año pasado, un avión de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) se estrelló al norte de Lima. Surgió entonces el rumor de que se trataba de un MiG- 29. No obstante, fuentes oficiales respaldadas por el propio Presidente de la República, desvirtuaron tal afirmación. "Es un Mirage", dijeron. En el siguiente informe realizado en colaboración con el diario La Industria de Chiclayo, CARETAS publica la fotografía de una pieza que fue hallada el día del accidente y que corresponde al avión siniestrado. Extrañamente, todo parece indicar que se trata de una nave soviética.
Pieza metálica del avión accidentado. De 20 centímetros de ancho
por 9 de alto, en sus inscripciones (en vocablo ruso) se lee:
1. Alimentación de combustible.
2. Drenaje, lo cual hace suponer que correspondería a una parte del motor del avión siniestrado.
EL 2 de diciembre de 1997, la Dirección de Información de la FAP emitió el comunicado oficial No. 012 dando cuenta de que a las "13: 30 horas, un avión M- 5 (Mirage) que se encontraba realizando un vuelo de prueba, se precipitó a tierra en las inmediaciones de la Base Aérea de Chiclayo". La información añadía que se trataba de una nave adquirida en la década del '60. La Fuerza Aérea por su parte, dispuso el inicio de las investigaciones a fin de determinar las causas del accidente.
Aviones de combate de la FAP. Miyokan Gurevich (MiG- 29), técnicamente superior al Mirage francés, (abajo) podría ser la nave que colisionó en Cayaltí.
Pero las dudas respecto a si realmente se trataba de un Mirage surgieron por la presteza y el extremo celo que puso la FAP en recoger vestigios de la nave. El avión que había caído de punta en las pampas Naylamp -a 60 km. de la Base Aérea No. 6-, estalló (provocando un forado de tres metros de profundidad), esparciéndose sus partes en un radio de aproximadamente 400 metros. El piloto, capitán FAP José Martinelli Echegaray, logró salvar la vida tras usar el sistema de eyección. Periodistas de la zona que llegaron casi inmediatamente hicieron algunas tomas del accidente mientras efectivos de la Fuerza Aérea despejaban el área y decomisaban material periodístico. En los medios diplomáticos se ha comentado que bien podría tratarse de un avión ruso. Se aludía, para reforzar esta hipótesis, a fuentes diplomáticas francesas, las cuales indicaban que la casa matriz Dassault, fabricante de los aviones Mirage, nunca fue informada del percance. "Si un avión Mirage, cualquiera de sus tipos, se hubiera estrellado en el Perú, Dassault hubiera enviado a sus técnicos para evaluar el problema. Es lo usual. Pero éste no ha sido el caso", aseguraban. Al respecto, CARETAS consultó también con la Oficina de Información de la Fuerza Aérea, la que insiste en que se trata de un M- 5 remitiéndose al comunicado de diciembre '97.
Los rumores continuaron y llegaron incluso a caldear los ánimos del jefe de Estado, quien el 9 de enero último aclaró, "¿Un MiG? ¿Dónde? ¿Aquí en el Perú? Totalmente falso, lo desmiento", dijo.
En las pampas Naylamp, restos de un accidente que ha originado dudas y verdades a medias.
CARETAS por su parte y en un trabajo de investigación que contó con el apoyo de La Industria de Chiclayo, tuvo acceso a una pieza del avión siniestrado, la cual según expertos correspondería a una parte del motor. Con inscripciones rusas APEHA K (Drenaje) y 3APABKA (Alimentación de combustible), la posibilidad de que dicha pieza pertenezca a un Mirage -como aseguran nuestras autoridades- queda prácticamente descartada. Por el contrario, parecería encajar más bien dentro de las características técnicas de una nave soviética. ¿Un Sukhoi?, quizás ¿un MiG? El hecho mismo que se mantenga un terco silencio en la FAP aumenta las sospechas. Si se tratara de un avión ruso no tendría nada de malo, puesto que se sabe que hay naves obsoletas. Si se oculta esta procedencia, las dudas se orientan a un MiG- 29, en cuyo caso el ocultamiento tendría sentido por las circunstancias que rodearon esta compra. Es de imaginarse el escándalo que provocaría una nave flamante que presenta problemas en materia de mantenimiento y de seguros.