La Segunda Invasión


La Segunda Invasión
El actual desarrollo industrial en los Pantanos de Villa arruinará la recuperación del ecosistema. Esta segunda oportunidad podría ser la última.

Pese a la ordenanza judicial de detener las obras, la planta Lucchetti sigue construyendo en los Pantanos de Villa. El martes, los asesores legales de la Municipalidad Metropolitana de Lima estuvieron verificando el incumplimiento del mandato del juez Germán Aguirre Salinas. Mientras tanto, un informe del arquitecto Luis de las Casas advierte que la fábrica Lucchetti ha sido ubicada casi en el corazón de un humedal que no olvida.

La fábrica Lucchetti aparece artificialmente protegida del pantano por la cinta asfáltica. Pero con el incremento de la napa freática como consecuencia de las intensas lluvias, el espejo de agua reclamara viejos pagos.

EL espejo de agua de los Pantanos de Villa, que ha incrementado su volumen y extensión inundando algunas zonas de Los Huertos de Villa (CARETAS 1509), ocupa actualmente una zona que históricamente no le es natural. Un estudio de impacto ambiental realizado por el arquitecto Luis De las Casas de la UNI, señala que las lagunas han sufrido constantes deslocalizaciones, precisando que alguna vez incluso inundaron las faldas del cerro Zig Zag, precisamente allí donde actualmente se ubica la fábrica Lucchetti. Basa su apreciación en el hecho que justamente en esa zona existe un importante puquial que depositaba sus aguas en la hondonada que se forma al pie del cerro, producto de las filtraciones que provienen del acuífero del valle del Rímac.

De las Casas: estudio a tomarse en cuenta.

Pero el acelerado crecimiento urbano modificó dramáticamente la fisonomía del humedal secando incluso el espejo de agua en los años '40. Sin embargo, la naturaleza demostró su agresiva fortaleza y las aguas volvieron a aflorar. Paradójicamente, a las puertas del tercer milenio, aceptándose universalmente la importancia que representa para las futuras generaciones la defensa del patrimonio ecológico, una fábrica de fideos pone en riesgo el entorno ambiental del pantano y por ende a sí misma. Como hace casi 40 años, el humedal volverá a luchar por el espacio que le corresponde.
La prueba de que el pantano sigue luchando es la presencia de gramadales y totorales contiguos a la planta de Lucchetti. Esto quiere decir que a menos de un metro de profundidad habría agua. Considerando la intensidad del fenómeno de El Niño 1998, es posible pronosticar que la recarga del acuífero elevará el nivel de la napa freática y dentro de cinco meses podría observarse un incremento atípico del nivel del agua produciéndose nuevas áreas de inundación excepcionales, dice De las Casas.

Interconexión de ecosistemas naturales y artificiales. La recarga hídrica que alimenta al humedal encierra la zona donde se ubica Lucchetti.

Su estudio demuestra que en realidad los Pantanos de Villa forman parte de un sistema interconectado de ecosistemas naturales y artificiales compuestos por el mar, el desierto costero (Morro Solar y cerro Zig Zag), así como el manto urbano. Al interior del pantano se reconocen subsistemas (biomas) interrelacionados: el espejo de agua, el totoral, el juncal y el gramadal.
La presencia del uso industrial perturba el equilibrio ecológico, no sólo por la contaminación visual (edificio Lucchetti) sino por la utilización de las aguas que alimentan el sistema hidrológico del pantano y el efecto ecotóxico de sus actividades. Si estos impactos no se controlan adecuadamente, tal vez al humedal no se le vuelva a presentar una segunda oportunidad para regenerarse , advierte.
De las Casas considera que otro factor negativo lo constituye el trazo del actual sistema vial. La construcción de la avenida Huaylas, que dividió en dos al pantano, demandó la utilización de grandes cantidades de desmonte y relleno para elevar el nivel del terreno donde se asienta la pista. De este modo, se arrimó el espejo de agua, que como bioma dinámico buscó una nueva ubicación, inundando zonas que anteriormente eran menos húmedas. Sin embargo, se pueden apreciar largos tramos de la citada avenida donde se han producido visibles hundimientos. Esto nos indica que el pantano, pacientemente, sigue luchando por su espacio vital. Toda esta compleja problemática demanda establecer lineamientos para la ejecución de un Plan de Ordenamiento Ambiental donde se planifiquen medidas concretas, como el replanteo del trazo de la avenida Huaylas, el fortalecimiento ecológico del humedal regenerado y la participación de los agentes locales involucrados en las acciones que conlleven a su conservación, haciendo abstracción de cualquier connotación política que se le quiera imputar al tema.