Al Ritmo de Mamá


Al Ritmo de Mamá
Celebrando el segundo domingo de mayo, multifacéticas mamás cuentan lo que quieren para sus hijos.

El tiempo, ese invalorable tesoro del que nuestras abuelas gozaron a plenitud, es hoy casi inasible. Pero las mamás de los noventa, modernas y trabajadoras, han encontrado el truco para dedicarles a sus pequeños las mejores horas. Todo radica en saber compartir. Los niños de las actividades de mamá y ellas las de sus hijos. No por eso, dejan de construirles un mundo propio y libre. Fabricado con amor. Después de todo eso es y ha sido siempre la maternidad.

Fotos VICTOR CH. VARGAS

Antonio toma por asalto el set de "Aquí y Ahora" y Cecilia, su mama, se lo permite.

LA bailarina Jossy Lindley ha dejado momentáneamente los escenarios para dedicarse en cuerpo y alma a su pequeño Lorenzo de nueve meses. Con él comparte sus ejercicios diarios. Abdominales y estiramiento de piernas son parte de la rutina cotidiana de la dupla madre e hijo. Mientras que papá Carlos Alcántara, el Machín de "Pataclaun", celebra la jornada. Jossy quiere que el niño crezca sano y muy pegado a la Naturaleza. "Con la mayor libertad posible, pero con disciplina", recalca. La injusticia y la violencia propia de estos tiempos son el gran problema de muchas madres. Jossy asegura que el amor de los padres es la mejor arma para enfrentarse al mundo.

Desde que nació, Lorenzo tuvo en exclusiva a mamá Jossy. "Todo el tiempo para mi hijo".

Antonio ya sabe robar cámaras sólo con la sonrisa. Tiene apenas un año y aunque nadie puede vaticinar su futuro, la mamá percibe que no será periodista como ella o Gilberto Hume, su papá. Cecilia Valenzuela quiere que su hijo sea feliz y tolerante, que se cultive y que finalmente escoja lo mejor para él. Lo lleva al teatro, al cine y le cuenta historias. "Cuentos que me convienen y con moralejas que también me convienen", confiesa Cecilia. Por lo pronto, Antonio la tiene en su bolsillo. Le dice "reina" y eso a la incisiva conductora de "Aquí y Ahora", le fascina.
El zapateo de mamá es un bacilón para Tomás. Carolina Reátegui baila flamenco desde que tiene uso de razón y el niño la observa pretendiendo seguirle el ritmo. Se divierte. Juega y se mueve por todas partes. Carolina no desespera, le sigue la cuerda y por lo tanto disfruta tanto como él. "Deseo que mi hijo recuerde su infancia con agrado, que la pase bien. Pienso que lo más importante es la calidad de tiempo que le dedico y no la cantidad", afirma. El hecho es que ambos además de zapatear no se pierden un día de playa con o sin brillo solar.

Bulerías de Carolina y Tomás. El embrujo flamenco une a madre e hijo. Ambos gozan mutuamente de su compañía a ritmo de rumbas o sevillanas. Olé.

El mar es justamente el punto en común entre la tablista Rocío Larrañaga y su hija Micaela de 10 años. Y es entre ola y ola que ellas conversan "como amigas". "Ya es una niña grande y lo mejor es decirle las cosas con claridad", dice Rocío. Y añade: "Me encantaría que Micaela encuentre su identidad y que tome sus propias decisiones. Yo siempre la voy a apoyar". Le da mucha libertad pero la guía. "No permito -por ejemplo- que juegue con videos-juegos pues considero que estos entorpecen su educación".

Mónica Zevallos espera la llegada de su segundo hijo al que luces y sets no le serán ajenos. Alonso, mientras tanto, se pasea entre cámaras y micrófonos como si estuviera en su propia casa. Mónica Zevallos capea con destreza su talk show "Entre Nos" pero se rinde ante las travesuras de Alonso, su hijo de dos años. El niño está en la edad de las preguntas y tanto a Mónica como a su papá Jimmy Arteaga les agrada contestarle cada una de sus inquietudes. "Sin mentiras y explicándole todo lo más claro posible", afirma Mónica. "Quiero que mis hijos -la hermanita nacerá en junio- sepan desde pequeños que hagan lo que hagan contarán conmigo toda la vida y quiero envejecer rodeada de nietos".
La escultora Nani Cárdenas y Manolo de 7 años viven solos. Por lo tanto comparten muchas cosas. Como patas. Ella esculpe y él pinta. Su mundo, sin embargo, es vasto. Porque además, cuidan animales, patinan, juegan con la computadora y escuchan música. "Trato de enseñarle que el mundo es mejor de lo que parece -dice Nani- porque quiero que Manolo sea un hombre feliz".

Rocío Larrañaga y Micaela
de diez años. Ambas
comparten la afición por el mar y las
buenas olas. Desde pequeña Micaela
ha practicado el deporte en el que
mamá ha obtenido el campeonato nacional
por diez años consecutivos.
Derecha, Los pinceles son para Manolo
lo que el cincel para Nani.