Como Los Hermanos Ayar


Como Los Hermanos Ayar
Un viaje mitológico al compás del viento, sobre el Valle Sagrado de los Incas y en globo.

Piloto Jeff Hall y un viaje exclusivo para tres pasajeros.

AHORA se puede emular a los Hermanos Ayar y volar o flotar sobre la campiña de Urubamba y Cusco. Es cuestión de llamar al Hotel Valle Sagrado de los Incas en Urubamba y hacer una reservación.
Jeff Hall, piloto norteamericano y técnico en aeronáutica, hoy residente en Urubamba es dueño de dos globos registrados con matrícula y todo.
Los vuelos se inician a las seis y media de la mañana y duran cerca de dos horas. Antes de partir Hall rinde puntualmente tributo a los "apus" y hace los pagos del caso con pisco. Abordo, en cambio, lleva champagne, gaseosas y caramelos para los niños que generalmente se arremolinan en las chacras donde aterriza.

Teresa d'Bari Orihuela, desde el aire, lista para enlace radial con tierra.

Eso de llevar champagne es una costumbre que iniciaron los hermanos Montgolfier hace un par de siglos cuando sobrevolaron por primera vez en globos sobre Francia y aterrizaron; los campesinos de la zona casi los matan a palos creyendo que había llegado un engendro diabólico. Al llevar champagne demostraron ser franceses auténticos.
Cada globo tiene treinta metros de altura, parten de los jardines del Hotel Valle Sagrado de los Incas y aterriza en donde lo lleva el viento y la pericia del piloto.
El clima en la zona de Urubamba es ideal para navegar en globo, dice Hall, que ha operado mucho en Fort Lauredale, Florida. En el Urubamba se puede volar casi todas las mañanas del año mientras que las condiciones de Florida, por ejemplo, son propicias no más de 90 días al año.
Ya lo sabían los Hermanos Ayar.

Dos horas de seguro viaje sobre el Valle Sagrado. Antes del vuelo, respectivo rito de agradecimiento a los "apus" con pisco, pero en el aire el champagne completa la canastilla de mimbre. Abajo: inflando el globo hasta que adquiera 30 metros de altura.