Cine-TV

La Noticia Es Siempre
La Misma
Sobre las bodas de plata de "24 horas".
Por FERNANDO VIVAS
FUE la mínima modernidad que toleraba el parametraje militar: obligados acordes de Beethoven (el 1er. movimiento de la Novena porque el Himno de la Alegría hubiera sonado a epifanía del régimen, los primeros acordes de la Quinta eran muy tremendistas y el "Claro de luna" ya lo usaba el 4), ceñudos comentaristas alternando la lectura de noticias y una escenografía que ubicaba la mesa de conducción en una especie de lobby oficial. Ese 13 de mayo de 1983, 25 años atrás, Panamericana fundó el primer noticiero que abarcaba la nota y el comentario, la generalidad y el enfoque particular. Era pesado y parametrado, envejecidísimo para nuestros estándares, pero sus conductores le daban un soplo de ceremoniosa informalidad: Pepe Ludmir que fue su primer y fugaz director tan pronto se reveló que no era tan amigo de los militares como se pensaba, el difunto Ernesto García Calderón, el eterno Humberto Martínez Morosini y, entre otros, Mannie Rey, Amanda Barral y comentaristas-entrevistadores ilustrísimos como Alfonso Tealdo o César Miró. Pero al que más recuerdo, porque resumía lo mal que caía este programa a un chiquillo que sólo quería ver las películas de la Warner que daban una interminable hora y media después, es Abraham Lama, señor de barba azabache y frases sombrías, pinta de Hugo Blanco burocratizado, que de seguro inspiró las caricaturas anticomunistas de Heduardo.
Los rostros contemporáneos de "24 horas": Mariana y Gonzalo.
Pasaron muchos años para que me reconciliara con "24 Horas". No recuerdo exactamente su tránsito del parametraje a la democracia acomodaticia y autocensurada -la férrea doctrina del 5- pero sí la suerte de prestigioso desfase que la dupla Martínez Morosini/Zenaida Solís lucieron ante el sensacionalismo asistencial del "Especial de 90 segundos" de Canal 2, el boom noticioso de los '80. Hasta que, ya en el fujimorato, enmarcado por los peinados estrafalarios de Mónica Delta y por la cadena montañosa sobre los ojos de HMM, uno no podía dejar de reparar en lo bien que a veces podía rendir el desapasionamiento político. Ni afilado ni desinformado, ni sensacional ni desarmado, el noticiero dirigido tantos años por Julio Estremadoyro, arañó un equilibrio casi imposible. Reprimió editoriales y humores, pero registró notas descentralizadas, cubrió largos viajes y campañas, tuvo reflejos rápids y serenos (y, claro, condicionados). Con Gonzalo Iwasaki y Mariana Sánchez Aizcorbe en la mesa de partes y José Vargas Gil en la dirección, apaga velitas el programa más longevo en esta Tv. de estrenos fugaces.

Polar, novelas y toros
Humberto Polar, productor de "Gabriela".
¿Qué es lo que veo en televisión? Veo muy poca Tv. como rutina. Frecuentemente veo películas de largometraje, muchos clásicos de las décadas del '50 y '60, como los de Frank Capra, Hitchcock o John Huston, pues sucede que colecciono películas en video y cuando tengo que copiar del cable o he adquirido un video nuevo, me obligo a verlo. Cuando veo televisión, porque estoy acompañado de mi mujer, me oriento generalmente a la Tv. española. Lo que para mí sí es de visión obligada son las corridas de toros, las que también grabo para ver momentos y faenas notables una y otra vez. Mi gran afición es la tauromaquia. De la televisión peruana veo todos los programas una sola vez, no necesariamente en los estrenos sino un poco más adelante, cuando ya han tomado personalidad definitiva. Eso lo hago por obligación, para hacerme una idea de lo que tratan, y nunca más. Mis propias producciones las veo en el aire la primera semana, para comprobar que la trasmisión está bien, que no tienen defectos en la mezcla de sonido u otras fallas. Después las veo tanto en la grabación, en la edición y en la musicalización, que sería demasiado pedirme que las vea también en el aire.
Dos Mil Veces Alvarez
Carlos Alvarez en el frenesí laboral de ATV.
"No te prodigues tanto" es el consejo de un conejo para Carlos Alvarez. Rey del humor político, su "Caiga quien caiga" dominical debiera ocuparle más tiempo que el que le dedica tras desgañitarse en un concurso diario y demodé como "Todo o nada". El dupleteo compulsivo de muchos conductores de Tv. (Laura Bozzo, Jaime Lértora, Mónica Zevallos, Magaly Medina) los deja sin aliento. Alvarez es intenso e informado pero todo su celo está puesto en los personajes que saca del sombrero, en la mimesis gestual y la impostación divertida. Quítenle a su monseñor Durand, a su Hildebrandt, a su Chirinos Soto y a su cabezón Lertora y ¿qué queda? Un animador despistado que ni siquiera tiene licencia para imitar a Ferrando (como lo hizo eventualmente en Canal 2) y no puede volver el reloj de ATV al "De dos a cuatro" de Raúl Romero. Además, el concurso light ha perdido peso frente al duro reality show. Ojalá la experiencia diaria no reste puntos al estupendo imitador. A ese toda nuestra simpatía, incluyendo nuestra indulgencia a su chapucera -y por eso rescatable- versión del aparatoso "Titanic", con que inauguró su "Caiga quien caiga". Un jalón de orejas eso sí por lanzarse a imitar a Montesinos como un simpático caradura dispuesto a meternos cariñosamente la yuca. Lo mismo hizo con Fujimori y le endosó varios puntos telegénicos. Más malicia, Carlos, que de chispa e inventiva no andas escaso.
Picotazos
"-¿Eres sexualmente activa?
-Oye, ¿qué te pasa?"
Magaly Medina entrevistando a Mónica Chang.