
Sospechosos Comunes
En medio de especulaciones y desmentidos,
evidencias de parte. Dos de los posibles autores del crimen de Luis Hochschild.
Marcos Colgán Oliva y otro delincuente no identificado, serían, según un testigo, dos de los sujetos que participaron en el secuestro de Eduardo Hochschild.
UNA bruma de especulaciones periodísticas e informaciones sin confirmar se cierne sobre el caso del secuestro y posterior liberación de Eduardo Hochschild Beeck. El último 11 de mayo y luego de que el empresario minero fuera dejado, con los ojos vendados, en el mismo lugar en que lo plagiaron, la Policía allanó dos viviendas ubicadas en la urbanización Ingeniería. Fue justamente en una de éstas -signada con la numeración 186 de la calle Alberto Grieve- donde se detuvo a Beatriz Alcázar (conviviente de un ex guardia republicano) implicada en el caso debido a que, según las investigaciones, fue en su vivienda donde se habría prestado atención médica a uno de los delincuentes que resultó herido en el atentado. Afirmación que descarta las versiones periodísticas que señalan que fue en ese lugar donde se mantuvo cautivo por seis días a Eduardo Hochschild.
Contra todo lo esperado y con inusitada audacia, los plagiarios
de Eduardo Hochschild volvieron a la escena del crimen esta vez, para liberarlo. Horas más tarde, un comunicado de la familia anunció que el empresario había retomado sus negocios. No obstante,
sorpresivamente, Eduardo -junto a sus familiares- enrumbó hacia Chile. Tras su partida, quedab muchas interrogantes por resolver.
Otra de las informaciones manejadas por la prensa desde el mismo día del plagio, sindicaba a José Wilfredo Marín Peña (a) "Tata" como uno de los autores del crimen de La Molina. Días después, se llegó incluso a hablar de su captura. Sin embargo, CARETAS ha comprobado a través de fuentes oficiales que esta detención aún no se ha producido. También se indicó que los autores del asesinato de Luis Hochschild y el secuestro de su hijo pertenecen a la banda de Enrique Ramos Bellido (a) "Kike", capturado días previos al asesinato del empresario y que hoy se encuentra en prisión. Iniciales pericias balísticas han comprobado la participación de algunos de sus integrantes, cuya identificación aún está siendo investigada.
CARETAS por su parte, contactó con un testigo del secuestro, cuyo nombre mantenemos en reserva por razones de seguridad y que identificó -entre seis fotografías- a dos de los posibles autores del crimen de La Molina. Se trata de Marco Colgán Oliva, hermano del tristemente célebre Juan Guillermo Colgán (a) "Willy" o "Chacal", responsable de varios asaltos a entidades bancarias y secuestros a empresarios. Marcos Colgán fue señalado por el testigo como uno de los delincuentes que, vestido de policía y con boina guinda, realizaba funciones de contención en el asalto. "¡Agáchate carajo, agáchate!", habría ordenado Marcos apuntando con su arma al taxista que apareció tras el auto de los Hochschild en la avenida El Derby. Actualmente prófugos, el clan Colgán Oliva es considerado dentro de la galería de la criminalidad como uno de los más buscados.
Hipótesis periodísticas y ciertas contradicciones han envuelto el caso de los Hochschild. Algunas precisiones evitarían mayores especulaciones. Derecha: coronel PNP, Remigio Hernani, jefe de la
División de Secuestros y responsable de las investigaciones. Pasos
previos para una o más capturas. Abajo: Tanto el "modus operandi" como las pericias balísticas, han permitido que la Policía pueda determinar la participación de algunos de los integrantes de la banda de "Kike".
El segundo sujeto, cuya fotografía publica CARETAS y cuyo nombre -hasta el cierre de la presente edición- no ha podido ser determinado, habría mantenido según el testigo, una posición totalmente defensiva. "Bajó del auto y apuntaba hacia diferentes direcciones", recuerda nuestra fuente.
Estos son sólo algunos alcances que, en todo caso, la Policía deberá investigar, pero que paradójicamente involucran a delincuentes que no pertenecen a las bandas anteriormente mencionadas.
Quizá por eso se explique el tono del comunicado de la familia Hochschild que agradece el trabajo de la Policía, pero que a la vez manifiesta su deseo de que el éxito de las investigaciones concluya con la captura de los criminales. En otras palabras, la familia no se hizo eco de las especulaciones.
De otro lado, ¿por qué se filtran tantas versiones policiales que luego son desmentidas? ¿Hay acaso, apuro por presentar resultados inmediatos? No se debería dejar que proliferen tantas hipótesis que por lo pronto, aumentan el desconcierto ciudadano en medio de una escalada delictiva ya desatada. (Rosa Vallejos).