Culturales




El Fuego de Rulfo
Se cumplen ochenta años del nacimiento del gran narrador mexicano, autor de dos obras fundamentales.

Una imagen obtenida por el propio Rulfo, quien destacó como fotógrafo y supo capturar la inmensa desolación de un México ancho y ajeno. Derecha, el escritor en un gesto peculiar.

Escribe JOSE GÜICH RRODRIGUEZ

INDAGAR sobre Juan Rulfo con ocasión de los ochenta años de su nacimiento es una labor gratificante para quien, como este cronista, ha declarado una y otra vez su admiración sin límites por el gran escritor mexicano. Sin embargo, es también una tarea que no deja de ofrecer ciertos matices de riesgo. Ello ocurre con todo creador que ha sido objeto de una copiosa producción crítica, dado el carácter fundacional de su obra literaria. ¿Qué podría añadirse a los `cerebrales' aportes que desde mediados de la década de 1950 han efectuado distinguidos especialistas en filología? Posiblemente muy poco, si se acepta como premisa que la escritura de Rulfo debe ser analizada a la luz de algún novedoso y sofisticado modelo teórico que únicamente genera la autocomplacencia intelectual en el estudioso amante de esos artilugios: triunfo del onanismo en su variedad más exquisita, tan caro a cientos de congresos y asépticos estudios.
Una indeleble singularidad rodea la figura del narrador nacido en Sayula -Estado de Jalisco- el 16 de mayo de 1918: sólo publicó dos libros de ficción desde el punto de vista de las convenciones genéricas -membretes igualmente entrañables para ciertos `profesionales' de la hermenéutica-. El primero fue el volumen de cuentos El llano en llamas (1953), que implicaría un notable punto de inflexión en el desarollo de la literatura mexicana contemporánea. De este modo, se iniciaba una nueva época en la historia cultural del continente. Fueron diecisiete los textos incluidos por Rulfo en esta colección de relatos. Muchos habían aparecido en diversas revistas especializadas durante la década de 1940, aunque en su momento pasaron algo desapercibidos pese al virtuosismo y refinamiento técnico de las piezas. Sin embargo, la señal innegable de que los tiempos eran radicalmente distintos se manifestó dos años después de que El llano... saliera a la palestra. En 1955 apareció Pedro Páramo, una novela ante la cual toda ficción escrita con anterioridad en México empalidecía sin remedio. Con este relato acerca de un tétrico latifundista jaliciense, mezcla de cacique y señor feudal, Rulfo clausuraba el brillante ciclo denominado Novela de la Revolución y, al mismo tiempo, aportaba elementos formales y temáticos para el surgimiento de la nueva narrativa hispanoamericana. Su contribución es análoga a la de otro crucial renovador: Jorge Luis Borges.
Pedro Páramo, con su libre utilización del espacio y del tiempo -equivalente literario de los audaces recursos cinematográficos presentes en el filme Citizen Kane-, desconcierta a la crítica conservadora y reaccionaria coludida con la casta política que traicionó el sentido de la Revolución, convirtiéndola en un fetiche fosilizado. Otros, que sabían leer correctamente las coordenadas, perciben la trascendencia de la hazaña rulfana. A través de los murmullos de los muertos que habitan el pueblo de Comala, conocemos el auge y la caída del dios colérico que sojuzgó a esa tierra. Existe consenso respecto a los precedentes formales del libro: Faulkner y Dos Passos, venerados escritores norteamericanos, pero la dimensión trágica que Rulfo insufla a su creación configura un logro absolutamente original. El universo rural mexicano se transforma en una terrible metáfora de la existencia del hombre, marcado por una culpa soterrada y por el sometimiento a fuerzas ininteligibles.
El tiempo confirmó lo que unos cuantos intérpretes percibieron hace más de cuarenta años, es decir, que ese par de volúmenes devendrían clásicos de la lengua castellana. Después de los excesos académicos , se exige una renovada aproximación a la figura de Rulfo. El silencio creador, prolongado hasta su muerte (acaecida en enero de 1986), no hizo más que alimentar un fulgurante mito. Como Rimbaud, dijo cuanto tenía que decir en un lapso brevísimo y visceral. En eso reside su patética grandeza.


Escultura Religiosa
El Centro Artesanal de San Isidro, ubicado en la Av. Camino Real -frente al Centro Comercial del mismo nombre-, exhibe magníficos trabajos de dos auténticos maestros de la artesanía peruana. Se trata de José Martínez Borda y Marleny Martínez Bellido, quienes cuentan con impresionante recuento curricular. Su especialidad es la escultura de imágenes religiosas y el estampado de banderas. Ambos son arequipeños y proyectan instalar su taller en la ciudad de Lima. Merecen apoyo pleno de todos los interesados. Estos destacados artistas pueden ser ubicados en el teléfono 427-3763.


Edad de Oro
El Patronato Cultural del IPSS cumple cuatro fructíferos años incentivando el talento y la creatividad de las personas denominadas, sólo por convención, de la "Tercera Edad". A través de diversos e interesantes talleres, un sinnúmero de pensionistas y jubilados han descubierto sus habilidades para la música, el teatro y otras áreas. Larga vida y prosperidad para estos ciudadanos de siempre.


Crisis en el Planeta Amazonia
Nueva incursión de TAFOS en las asignaturas pendientes.

Bella instantánea de Cecilia Herrera

TAFOS , fotografía y prensa, ha inaugurado la muestra `Amazonia, por los hijos de la Tierra', que forma parte de su campaña en defensa de esa inmensa región y que busca informar y sensibilizar a la opinión pública, a través de registros gráficos, sobre los problemas que la afectan. Esta exposición, la primera a color que realiza TAFOS en sus doce años de vida, comprende una selección de las mejores imágenes captadas por sus fotógrafos talleristas, así como por reconocidos profesionales que viajaron a diversas comunidades para contactar con representantes de las naciones que la habitan. Nombres como los de Raymundo Morimo y Timoteo Irey figuran junto a los de Susana Pastor, Mónica Newton, Thomas Muller, Cecilia Herrera y José Orihuela, quienes nos llevan con sus imágenes hasta territorios muy remotos habitados por antiguas y nobles comunidades. La exposición tiene lugar en el Centro Cultural de la Universidad Católica (Camino Real 1075 - San Isidro), y forma parte de la campaña que TAFOS, fotografía y prensa desarrolla en beneficio de un territorio que debe ser preservado para las futuras generaciones. En el montaje se ha utilizado, como base, papel reciclado especialmente confeccionado.


El Cuento de las Mil Palabras
El Concurso "El Cuento de las Mil Palabras" ha ingresado a su última fase. Después de maratónicas jornadas, los miembros del distinguido jurado -Rocío Silva-Santisteban, José Miguel Oviedo, (por correo electrónico) Jaime Campodónico, José Watanabe y Jaime Bedoya (por nuestra casa)- se encuentran disfrutando de un merecido y más que reparador descanso. Los debates fueron acalorados, pero el ansiado consenso llegó, para tranquilidad de todas las conciencias involucradas. En la próxima edición, anunciaremos a los ganadores. Cuentistas de toda laya, aguarden con paciencia.


Pintura de Adentro
En el penal Miguel Castro Castro, 39 presos se han vuelto artistas. Sus obras -pinturas el óleo y acrílico, y piezas de cerámica, madera y huesos- se exponen en la Sala de Arte de Petroperú. "Arte para la Esperanza" está abierta al público de lunes a viernes de 4 a 8 de la noche, hasta el 22 de mayo. "Todos los expositores han sido acusados por terrorismo", señala el padre Hubert Lanssiers, quien organiza la muestra. No obstante, según el sacerdote, las obras no reflejan ideologías políticas: nacen de la imaginación. Además, "ninguno de los expositores tiene las manos ensangrentadas" (K.H).