

Esperando Ayacucho
Cuatrotablas y Promperú gestan internacional encuentro de teatro que preinaugura Puerto Rico con
"Esperando a Godot".
Javier Cardona y Karina Cassiano interpretan sucesivamente a Didí y Lucky, y a Pozzo y Gogó.
ROSA Luisa Márquez llega de Puerto Rico con innovaciones. Su puesta en escena es inédita para el ámbito limeño. En el "teatro invertido" o "al revés", el escenario carece de fondo y las habituales butacas rojas de la Sala Alcedo del Segura conforman el proscenio. El horizonte conduce a la puerta de entrada y el público es incorporado al tomar asiento en las tablas. El clásico árbol es representado mediante el montaje vertical de elementos de deshecho: chatarra, tubos y brazos metálicos, que representan una sociedad posindustrial. En su base, se interpreta música en vivo, evocadora de Songo y Borondongo. Un ventilador suspendido en el cielorraso alude a la Luna. Estos y otros elementos de estilo no confunden al espectador atento, sino más bien lo insertan en la atmósfera caótica donde se vive una espera citadina. Es que Didí y Gogó son deambulantes callejeros. Con su carrito de mercado a cuestas, se desesperan en la espera, pretenden huir pero la esperanza queda. Así de absurdo es el irlandés Samuel Beckett, y las reiteraciones de la pieza que desde 1958 hasta nuestros días no lo son menos. Por ello la compañía, en un acto de reverencia, asume la repetición del absurdo como un homenaje al teatro mismo, donde (en un paralelismo con la obra) se percibe una sensación de vacío y esperanza amalgamados. Como afirma Márquez, su isla ha aprendido a esperar más de 100 años. De ahí la construcción a partir de deshechos y chatarra, la confrontación de butacas solitarias. Y por ello también el intercambio de los actores y sus respectivos roles de una escena a otra. El producto, por respeto a la versatilidad actoral y al gusto que ostenta esta capacidad, es una actriz que interpreta a Vladimiro protector de Estragón, actor maduro. Un esclavo, Lucky, sucesivamente mujer y moreno. Un sometedor Pozzo, actriz y actor. El mismo autor pone en boca de Pozzo: Piensen que yo hubiera podido estar en su lugar y él en el mío si el azar no se hubiese interpuesto. A través de la imaginación y creatividad en el teatro, licencia no sólo permitida sino recomendable, los personajes de la ciudad adquieren, como en la realidad, diferentes rostros.
Aunque lo parezca, escritores como Beckett o Ionesco no enarbolan la corriente del absurdo por mero deporte. Si bien ésta conlleva otro tipo de lectura, no implica la carencia de referentes. La espera de un Godot que todo lo ordene, solucione o justifique es común a Occidente. Aunque sea por no aburrirse, por esta búsqueda de cómo pasar el tiempo en un lugar donde se nos ha arrojado sin preguntarnos. Beckett escribió durante la guerra, dentro de una realidad que se desmoronaba. También la ciudad latinoamericana se escenifica desolada, fea, enferma de poder e impotencia, donde la simpática pareja hace que no desahuciemos al enfermo. Los actores despliegan arduo trabajo. Esta versión, actualizada y con sabor latinoamericano, es una opción difícil. Para ello la directora ha escogido 3 generaciones de actores, entre ellos Pantojas, actor de cabaret, y Cardona y Hernández, artistas danzantes. No es pues casualidad que "Esperando a Godot" se presente nuevamente en Lima en menos de seis meses, esta vez en versión caribeña.
La presentación de la obra (hoy por segunda y última vez en el Teatro Segura de Lima) constituye la preinauguración del evento "Reencuentro Ayacucho 98", organizado por Cuatrotablas y Promperú del 23 al 31 de mayo en la mencionada ciudad, durante tanto tiempo sede de resistencia y hoy símbolo de pacificación, que albegará 200 invitados de grupos maestros y pedagogos teatrales, así como 300 participantes de Europa, Asia y América. La puesta de Beckett va a las 8. p.m. y el cupo es limitado. (MFN).
Las Rutas del Exilio
Singular exposición de Julio Larraz en el Museo Pedro de Osma.
"Populista". Oleo de Julio Larraz.
LA Sala de Exposiciones Temporales del Museo de Osma presenta una muestra de Julio Larraz, pintor cubano que radica en los Estados Unidos. Integró, a los diecisiete años, la oleada de personas que, por razones políticas, abandonaron la isla a comienzos de la década de 1960. Larraz residió en Nueva York muchos años, para luego trasladarse a Miami. Su obra, en apariencia, se localiza en la tradición del realismo; sin embargo, el propio artista aclara que el término más adecuado es "naturalismo". Aunque confiesa no haber seguido estudios rigurosos, la pintura de Larraz denota gran virtuosismo técnico. Ello es visible sobre todo en las naturalezas muertas e inquietantes imágenes de personajes que parecen evocar la tétrica y solitaria condición de los dictadores latinoamericanos. Larraz afirrna que la experiencia del exilio implicó un tránsito decisivo en su vida, pero que corre por un carril diferente de la vocación artística. "Pretendo crear otra realidad, donde los sueños sean el fundamento de un universo paralelo. No albergo una segunda intención. Me gusta pensar que los seres representados tienen sus propias vidas". La exposición podrá visitarse hasta el 7 de junio en la Av Pedro de Osma 423, Barranco.
Sólo Para Urracas
EL jueves 28 de mayo, en el Centro Cultural de la Universidad Católica, Antonio Cisneros y Dalmacia Ruiz Rosas presentarán el libro de poemas "Sólo para Urracas", de Alejandra de Almenara. En quince poemas y en menos de trescientos versos, la autora expresa líricamente la intensidad y contradicciones de su mundo afectivo, dejándonos intuir lo inefable de una pasión amorosa. Acerca del libro, dice Carmén Ollé: "En un tono casi confesional, que va develando y cubriendo sus heridas...Alejandra evoca el cuerpo amado de una bailarina y de una música misteriosa".
El Arbol Cósmico
Cuarto poemario de Ricardo González Vigil explora un inusitado registro panteísta.
Ricardo González Vigil amplía su registro con "Génesis
Continuo" .
RICARDO González Vigil, prestigioso crítico literario, ejerce el arte de la escritura poética como una vía paralela y autónoma respecto a sus rigurosos estudios en torno del quehacer verbal. Desde 1973, año en que vio la luz "Llego hacia ti", su primer poemario, el autor ha recorrido, casi de manera solitaria, insular, el prácticamente inexplorado territorio de la poesía de raigambre mística. Ello también es patente en sus dos libros posteriores, "Silencio Inverso" (1978) y "Ser sin Ser" (1987).
Es a partir del poemario "A Flor de Mundo"(1992) que González Vigil incorporó nuevos elementos a una estética hasta ese instante imbuida de la gran tradición heredada de San Juan de la Cruz o Fray Luis de León. En ese cuarto libro, la propuesta aparecía profundamente signada por una construcción arquitectónica que regía la disposición de los textos. Dicha organización interna ofrecía resonancias inmediatas de las cosmogonías de viejas civilizaciones, en cuanto ellas devienen registros totalizadores de la experiencia humana .
Su reciente entrega, titulada "Génesis Continuo" (Arbol de Poemas)" -1997- prolonga con creces dicha búsqueda, que diluye oportunamente la articulación piramidal del anterior libro y la transforma en una imagen igualmente poderosa: el árbol, un símbolo constante y polisémico en el imaginario de diversas culturas, prefiguración de un cosmos que se piensa y recrea a sí mismo. Frente a ese principio ordenador, el poeta eleva su voz en un tono panteísta-sincrético para el que resulta visceral trascender cualquier discurso enmarcado en el seno de un espectro teológico concreto. Intuye que los conceptos "Dios" y "Universo" aluden a la misma entidad. Los seguidores del hinduismo sostienen que el Creador se fusionó con su obra, una vez culminada aquella inefable empresa. González Vigil, a través de la palabra rcconciliadora, asume la milenaria elaboración de cosmovisiones que no distinguen entre la divinidad y el mundo porque ambos implican "un todo en movimiento perpetuo". (José Güich R.).